Martes, 26 de septiembre de 2006
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ESPAÑA

ALTO EL FUEGO PERMANENTE
Rubalcaba responde a ETA que el chantaje y la violencia son incompatibles con el diálogo
Garzón investiga por terrorismo el acto donde aparecieron los etarras encapuchados y armados
Alfredo Pérez Rubalcaba recordó ayer que el chantaje y la violencia son incompatibles con el diálogo, en respuesta a los encapuchados que el pasado sábado, en nombre de ETA, dijeron que la lucha armada continuará. El juez Garzón abrió diligencias por un supuesto delito de terrorismo tras el acto donde aparecieron los encapuchados.
José Luis Rodríguez Zapatero no cambiará la hoja de ruta del proceso abierto para poner fin a la violencia de ETA pese a sus amenazas. El Gobierno aseguró ayer que ni la kale borroka ni tampoco las recientes proclamas de tres etarras en un acto aberzale celebrado en Oiartzun (Guipúzcoa) harán que el gabinete socialista modifique un ápice las condiciones que impone para la apertura del diálogo: no se reformará la Ley de Partidos, que debe ser asumida por Batasuna, ni tampoco habrá contactos mientras persista algún tipo de violencia o chantaje terrorista.

Miembros del Ejecutivo reconocen su preocupación porque el proceso atraviesa un momento “complicado” debido en gran parte a la incertidumbre por lo que ocurre en el seno de ETA. El ministro del Interior Alfredo Pérez Rubalcaba se puso en contacto este lunes por la tarde con los portavoces de los grupos parlamentarios para informarles, como se comprometió, de la situación del proceso de paz, al tiempo que se comprometió en volver a llamarles cuando haya algo relevante en el proceso.

Mandos de la lucha antiterrorista se mostraron tranquilos por ese último pronunciamiento etarra. Al margen de la sorpresa por “una puesta en escena hasta ahora desconocida y muy parecida a los modos del IRA”, los responsables de Interior enmarcaron la intervención de los encapuchados en una repetida “táctica de ETA para aumentar gradualmente la presión al Gobierno” y para “recordar a su militancia y simpatizantes que sigue viva”.

En el Palacio de La Moncloa y en la calle Ferraz también interpretan que, con estas presiones, la organización terrorista está tratando de forzar cambios en la hoja de ruta de Rodríguez Zapatero.

El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, consideró que la ausencia de atentados mortales en estos tres años y medio y la declaración del alto el fuego permanente, vigente desde hace seis meses, son razones para la esperanza, pero advirtió de que hay unos requisitos imprescindibles para la paz: “la ausencia de violencia y el cumplimiento de las leyes”. El máximo responsable de la lucha antiterrorista aprovechó un acto de Instituciones Penitenciarias donde entregó la medalla al mérito penitenciario al Hogar de las Misioneras de la Caridad de Madrid para recordar que el Gobierno defenderá esas reglas “firmemente”. En una velada referencia a la intervención de los etarras encapuchados en Oiartzun y al incremento de la kale borroka aseguró tajante que el diálogo no es compatible con el chantaje ni la democracia con la violencia.

Filtración de un agente
En esta misma línea se expresó el secretario de Organización del PSOE, José Blanco, que defendió en una rueda de prensa en Madrid que “las bases del proceso de paz están claras desde el primer día: cumplimiento de toda legalidad y ausencia de todo tipo de violencia. Estas reglas -continuó- no se van a cambiar en ningún caso. Que nadie se espere nada fuera de ese marco”.

Las palabras de Rubalcaba y Blanco respondían tanto al comunicado de ETA como a las insistentes demandas de Batasuna de que el PSOE convoque una mesa de partidos y promueva la legalización de la formación independentista merced a una modificación de Ley de Partidos.

El ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, reconoció que el camino de la paz “está empedrado de dificultades y resistencias” y admitió que esas piedras no van a desaparecer en tan sólo 24 horas. Antes de inaugurar en Madrid un seminario sobre la libertad religiosa, se mostró convencido de que el Gobierno está haciendo lo que debe “yendo al encuentro de esa oportunidad para hacer desaparecer para siempre la violencia terrorista”.

Por otro lado, el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón abrió ayer diligencias por un presunto delito de terrorismo en relación con el acto protagonizado por los tres etarras encapuchados. En su requirimiento a las Fuerzas de Seguridad, el magistrado pregunta por la posible filtración de un agente en el acto, algo que parece más que factible toda vez que fuentes de la lucha antiterrorista señalaron que uno de los intervinientes hablaba euskera con acento francés, lo que les hizo sospechar podrían haber cruzado la frontera.

El magistrado, que actuó de oficio y sin solicitar informes previos a la Fiscalía, requirió ayer mismo a la Policía Autónoma Vasca y a la Unidad Central de Inteligencia (UCI) que le remitan toda la información de que dispongan.



 
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