Domingo, 24 de septiembre de 2006
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Valencia
Cazatesoros sin pata de palo pero con GPS
‘Geocaching’ es un juego de búsqueda en el que se utiliza la tecnología para encontrar objetos escondidos en la Comunitat y en todo el mundo
‘Geocaching’ es un juego de búsqueda en el que se utiliza la tecnología para encontrar objetos escondidos en la Comunitat y en todo el mundo
sentirse como un pirata del siglo XXI es posible. La pata de palo, el garfio, el loro y el mapa del tesoro sobre una cabellera de un personaje poco afortunado ya no son necesarios. Ahora, la tecnología y las ganas de aventura sustituyen todos los complementos corsarios.

Un Sistema de Posicionamiento Global, popularmente conocido como GPS, y la entrada a una página de Internet (www.geocaching-hispano.com) son suficientes para iniciar la búsqueda de un cache , denominación que reciben los objetos escondidos.

El entretenimiento consiste básicamente en que individuos y organizadores esconden tesoros por todo el mundo, en la red se comparten las localizaciones (coordenadas) de los escondites y los exploradores, más conocidos como geocachers , que lo deseen pueden iniciar la búsqueda de la pieza seleccionada.

El pasatiempo está diseñado para amantes de la naturaleza, de la montaña y del deporte al aire libre porque la mayoría de objetos se encuentran en “parajes con encanto”, afirman varios aficionados. “Hasta hace cuatro días quien tenía un GPS era porque iba a la montaña, ahora, con la proliferación de estos dispositivos en los vehículos también han aumentado los tesoros en las ciudades”, comenta Joaquín Ferrandis, pionero de este juego en Valencia. En 2001, Ferrandis colocó el primer tesoro de la Comunitat Valenciana, ahora hay alrededor de 81 escondidos por todos los rincones de la Comunitat.

Sólo en el pasado agosto se crearon ocho nuevos caches en nuestro territorio, uno de los últimos en Cullera, cuyo autor es un joven, de 29 años, vecino de Valencia, Antonio Sanz. “Siempre voy a buscarlos con mi mujer, es muy divertido, pasas el rato y hasta puede llegar a enganchar”, explica Sanz.

Cofres simbólicos
Monedas de oro, joyas antiguas y piedras preciosas son objetos que difícilmente se encontraran en estos modernos tesoros. Las grandes fortunas escondidas se perdieron en los tiempos de los bucaneros y no tienen coordenadas para ser localizadas. Los cofres del siglo XXI tienen un valor simbólico y son algo más económicos. “Suelen ser fiambreras de cocina, aunque hay gente que utiliza cajas metálicas”, aclara Sanz. “El único requisito es que el recipiente sea estanco para que lo que haya en su interior se conserve lo más íntegro posible”, argumenta Ricardo Gasco, geocacher de Algemesí.

Los objetos preciados “suelen ser baratijas”, cuenta Mauro Rustarazo, quien lleva unos 50 tesoros localizados por todo el mundo, pero matiza que en otros países como EE.UU. “puedes alucinar con lo que dejan, a veces son objetos de bastante valor”.

Los escondites pueden contener piezas diversas, pero todos tienen que tener por lo menos un libro de visitas. El primer cache creado en Castellón contenía también revistas de la Sociedad de Amigos de la Sierra de Espadà, pins, llaveros, unas camistas y mapas de la zona. Utensilios de escaso valor pero que “dan mucha ilusión cuando los encuentras”, asegura Sanz. Gasco añade que los tesoros cumplen otra finalidad: dar a conocer una ruta, una zona, o un paisaje de especial belleza.

La búsqueda es una excusa para pasar un rato divertido, practicar el senderismo y realizar una ruta con bicicleta o con el todoterreno, cuentan los apasionados del juego.

Otra gran diferencia con filosofía pirata es que cuando se encuentra un tesoro uno no saquea lo descubierto. La cooperación caracteriza el juego. “Siempre se suele llevar algún objeto para intercambiar, si coges algo, dejas algo”, razona Sanz.

Entretenimiento global
Hay objetos escondidos en 222 países y por toda la geografía española, cualquiera que tenga interés puede crear un cache . El único requisito es que se comprometa a mantenerlo en buen estado.

Joaquín Ferrandis renovó su tesorillo de la Sierra de Espadà el año pasado. “La gente te suele indicar a través de la web si hay algún problema con el cache , si se ha perdido o el estado de conservación es malo”, explica.

Silke Kuehnel, una alemana que disfruta con este pasatiempo, dice que suele realizar las búsquedas en su país, pero también tiene un objeto escondido cerca de Xàbia, “Camino de los Pirates” es el nombre que ella le ha dado.

Origen y desarrollo
La localización vía satélite tiene sus orígenes en los años 70, aunque no fue hasta 2000 cuando el ex presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, permitió el uso civil de esta tecnología. 48 horas después una persona escondió un recipiente con varios objetos a las afueras de Portland (Oregón). A los pocos días ese tesoro había sido visitado por dos personas. Desde entonces, el crecimiento ha sido extraordinario: más de 300.000 tesoros repartidos por todo el mundo y alrededor de 140.000 geocahers rastreando por los parajes de todo el planeta.

Niños y mayores pueden practicar este deporte siempre que dispongan de un terminal GPS. Pero, ¡cuidado!, que engancha.



 
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