Retroceder unos siglos, recuperar costumbres perdidas y pasar un rato divertido con los juegos rurales ya es posible. Puçol, un año más ha vuelto a incluir en su programa de fiestas, una de las tradiciones más arraigadas en España y sobre todo en los pueblos de interior de la Comunitat; el lanzamiento de azada.
En este concurso, este peculiar apero de labranza pasa de ser un instrumento de trabajo a convertirse en un instrumento para hacer deporte de élite. Sino, ¿de dónde viene el lanzamiento de martillo?
Antiguamente esta práctica la realizaban sobre todo los trabajadores del campo después de una dura jornada. Alrededor de una gran explanada se llegaban a congregar decenas de jornaleros en busca de un rato de diversión, y con el fin de demostrar quién era el más fuerte y habilidoso con el manejo de esta herramienta.
Con los años, esta práctica heredada durante mucho tiempo de padres a hijos fue pasando al olvido. Sin embargo, ahora, este municipio del Camp de Morvedre está recuperando nuevos adeptos.
El pasado fin de semana la localidad retrocedió unos siglos y volvió a celebrar este tradicional concurso, que consistió en lanzar este artilugio lo más lejos posible.
En la práctica no existe una forma determinada de lanzar la azada, por lo que cada uno de los participantes tiene su técnica particular. Algunos dan vueltas a la azada y la lanzan, otros cogen carrerilla y la sueltan, e incluso algunos de ellos, como se pudo ver este año en Puçol, imitan a los lanzadores de martillo de las olimpiadas y dan vueltas sobre sí mismos para luego lanzarla.
Este año, en el concurso participaron veintidós personas, entre ellas dos mujeres. Tras la primera fase, pasaron a la final seis concursantes. En esta jornada hubo muy buen nivel. El ganador, Felipe Ferrer, uno de los festeros del municipio, tuvo una marca de 23,5 metros.
Pese a lo peligroso que puede parecer esta modalidad de lanzamiento, no hubo incidentes de ningún tipo, ni con el público ni entre los participantes, entre los cuales se palpó un gran ambiente de armonía. El próximo año, los nuevos aficionados a esta práctica podrán volver a realizarla en la fiestas de Puçol.