La localidad valenciana de Buñol se prepara estos días para vivir la fiesta que cada último miércoles de agosto le convierte en epicentro mediático, la Tomatina. Una particular batalla que enfrenta a más de 40.000 jóvenes provistos de un arma única: 120 toneladas de tomate, provenientes de la cooperativa de Xilxes.
Ya están listos los tomates que mañana se lanzarán. Ayer salieron de la cooperativa cinco camiones de gran tonelaje, que transportaban los tomates cultivados en cinco poblaciones valencianas y recogidos desde principios de agosto para garantizarse la enorme cantidad.
Hoy, a las once en punto de la mañana, un cohete explotará en el aire dando comienzo a este multitudinario lanzamiento de tomates que perdura desde hace 66 años y atrae a visitantes de todo el mundo, especialmente de Japón, lo que le ha hecho merecedora de la nomenclatura de fiesta de Interés Turístico Internacional.
La batalla de tomates dura 60 minutos, tiempo que transcurre hasta que un segundo cohete anuncia su final y los cinco camiones que reparten los tomates vacían su contenido. Sin embargo, según defiende el Ayuntamiento de esta localidad, la Tomatina no es sólo un acto de una hora, «es una filosofía, una microcultura concentrada alrededor del arroje del tomate».
Para la presente edición el Ayuntamiento de Buñol tiene como principal preocupación la seguridad. Por ello, este año la cifra de agentes se duplicará, así como el personal de seguridad. Todo ello con el objetivo de controlar el desarrollo de la fiesta, «sin que ésta pierda su esencia», declaró Rafael Pérez Gil, concejal de Comunicación del consitorio de Buñol. Así como los accesos a la localidad, que suele saturarse en las horas previas a la celebración.
«Este año hemos hecho mucho hincapié en la cantidad de gente que integrará la seguridad de la celebración, que será el doble del año pasado porque la seguridad, al igual que el tomate, es vital para nosotros», argumentó Pérez Gil.
Toda esta parafernalia, a la que le bastan 24 horas para generar unos 300.000 euros de beneficio, se diluirá escasas horas después de la batalla entre el agua de los servicios de limpieza, que devuelve su aspecto habitual a las calles, desinfectadas, según dicen, gracias a las propiedades del tomate.
Para quienes nunca hayan acudido a la fiesta tengan en cuenta que lo mejor es acudir con ropa cómoda y fresca y, sobre todo, con un buen calzado. Asimismo, los asistentes que deseen acudir mañana a la tomatina sepan que Renfe ha ampliado sus lineas para hacer frente a la gran demanada.







