José Manuel García-Margallo: «La vacuna catalana servirá a la Comunitat para no caer en los mismos errores»

José Manuel García-Margallo. / DAMIÁN TORRES
José Manuel García-Margallo. / DAMIÁN TORRES

El extitular de Exteriores y autor de 'Por una convivencia democrática' retoma en su último libro la reforma constitucional que ya ofreció al Gobierno del PP y revisa un sistema de financiación «que daña mucho a los valencianos»

BURGUERA VALENCIA.

José Manuel García-Margallo ofreció ayer una conferencia en el Club de Encuentro Manuel Broseta donde sintetizó 'Por una convivencia democrática', el libro que retoma la reforma de la Constitución que el exministro asegura que ofreció a la cúpula del Gobierno de Rajoy antes de que se desencadenase con toda su crudeza el proceso de independencia de Cataluña. Explica que tras la sentencia del Constitucional de 2010 se le encendió una luz de alarma, y el resto de señales se activaron tras la Diada de 2012. «No fui muy entendido cuando avisé», afirma el exministro de Exteriores, quien asegura que ofreció su propuesta a «la vicepresidenta (Soraya Sáenz de Santamaría), pero aquello no voló». Ahora lo cuenta en su nuevo libro.

-¿Señor Margallo, echa de menos que le traten de 'Señor ministro'?

-Me lo suelen llamar, pero lo de ser ministro se cura con el tiempo.

-Como es usted un patriota español, vayamos al toro.

-Vayamos.

-¿Se aplicará el artículo 155 de la Constitución en Cataluña?

-Sin duda alguna.

-¿Qué le parece la respuesta de ayer de Puigdemont a Rajoy?

-Esto es un juego de astucias. El partido se juega en dos planos: el interno, para situarse ante las elecciones autonómicas, lo que obliga a todas las sensibilidades nacionalistas a no flaquear para evitar ser considerados traidores; y el internacional, donde se busca demostrar que el Govern ha sido más proclive al diálogo. El problema es que, Puigdemont, con esta guerra de nervios puede arruinar a Cataluña y fragmentar la sociedad después de aniquilar a su partido... todo un éxito.

-¿Y si no se acata tampoco el 155?

-El Gobierno, ahora mismo, debe asumir su responsabilidad, garantizar que se respete la ley y mantener la seguridad jurídica. Eso tendrá un coste, y será importante.

-¿Es posible que el Gobierno vaya más allá, medidas militares?

-El Gobierno debe aplicar las medidas que considere convenientes y hay que dar margen al presidente para que decida cuáles y cuándo, pero no creo necesarias medidas militares y me parecerían totalmente inconvenientes. Lo que sí creo que se debe hacer, si se va a aplicar el 155, es aplicar la Ley de Seguridad Nacional, que se pone en marcha con un simple Decreto del Gobierno, para asegurarse la obediencia de los Mossos, a diferencia de lo que ocurrió el 1 de octubre, y así, ante previsibles conflictos, tener a la autoridad de tu lado y no enfrente.

-¿Si se aplica el 155 es para poner en marcha un proceso electoral?

-Es una sustitución del Govern para garantizar que los hospitales y las escuelas sigan funcionando mientras, probablemente, se pone en marcha un proceso electoral, que en este caso debería ser como las finales de la Champions: no son para jugarse sino para ganarlas. Pero para ganarlas habrá que cambiar el relato y ofrecer un proyecto sugestivo de vida en común, lo que pasa por una reforma constitucional para regenerar políticamente España y acabar con el divorcio entre gobernantes y gobernados. Hay que lograr una modernización que aumente la productividad y los salarios, que ahora son muy bajos y eso es lo que ha provocado tanto el populismo en la Puerta del Sol como el separatismo en la Plaza San Jaume.

-¿Se puede mejorar la financiación sin que nadie salga perjudicado?

-Sí. Es un cambio de filosofía sin perjudicados. Hay que distinguir los servicios esenciales de los que no lo son. Hay que garantizar a todos los españoles el mismo nivel de prestaciones en servicios básicos. Y eso se paga con impuestos que recauda Hacienda y que son los armonizados en Europa. Ahí está la renta, IVA, sociedades, petróleo... y el resto, Patrimonio, Sucesiones, Donaciones, Transmisiones, Alcohol, Tabaco... esos se entregan a las comunidades autónomas y quien quiera tener todas la autopistas iluminadas de norte a sur, o una veintena de embajadas o de canales públicos de televisión, se lo paga cada uno. Así se garantiza el principio de igualdad. El actual sistema daña mucho a los valencianos precisamente por la falta de ese principio de igualdad y el de solidaridad.

-¿Ese perjuicio que sufren los valencianos puede propiciar en la Comunitat un sentimiento de desapego similar al de Cataluña?

-Creo que en la Comunitat ha habido una insatisfacción general con el sistema de financiación. Decía Lenin que sólo los tontos discuten los hechos y yo no lo hago. Con las cuentas territorializadas de Montoro, la Comunitat, con una renta por debajo de la media, recibe unos recursos por debajo de la media, y eso genera un sentimiento de insatisfacción. Pero el desapego de lo español en Cataluña no viene por ahí, sino por un proceso de construcción nacional a través del sistema educativo y de los medios de comunicación muy acusado.

-¿Se arrepiente de su debate con Junqueras? Entonces, en 2015, recibió muchas críticas de los suyos.

-En absoluto. Lo volvería hacer como también debatí con Artur Mas. Uno en política está para hacer cosas y el problema es que no se ha debatido lo suficiente. Lo que ahora sí se ha entendido ya, cuando lo han visto: la exclusión internacional, la salida de la UE, la fuga de empresas... lo llevo diciendo cinco años y lo entienden ahora. Se les estaba advirtiendo y hasta que el Sabadell no se ha ido a Alicante y la Caixa a Valencia no han querido verlo, por eso ahora no pasará en la Comunitat.

-¿Por qué lo tiene tan claro?

-Porque Valencia no es Cataluña y la vacuna catalana servirá en la Comunitat para no caer en los mismos errores. De hecho, Sabadell y la Caixa han venido aquí desde allí. En los años 80 se veía lo que iba a pasar. Era una cocina a fuego lento.

-¿También tiene claro qué ocurrió en el PP con Rita Barberá?

-Hubo sectores del partido que no se portaron bien con ella. Se sintió muy abandonada por algunos. Me pareció una tremenda injusticia. Pasará a la historia como una de las grandes alcaldesas de la ciudad.

-¿Le sorprendió la situación?

-Es la vida misma. Lo de correr en auxilio del vencedor es tan antiguo como la Historia. Sobre la ola tienes tantos admiradores como los que luego desaparecen. En política sales con los mismos amigos con los que entras.

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