Tensión en la playa de Mataró por la colocación de toallas amarillas en forma de cruz

«Hijos de puta, os tendrían que matar a todos, cabrones. Ojalá saliera un Franco que os comiera vivos»

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Este domingo se ha vuelto a vivir un episodio de tensión en las calles catalanas por la lucha de símbolos. Los independentistas habían anunciado una plantada de cruces amarillas en la playa de Mataró, Barcelona, tras una semana de roces, insultos y enfrentamientos en otras localidades, donde nacionalistas españoles se organizaron para retirarlas.

El alcalde de la ciudad barcelonesa, David Bote (PSC), no concedió permiso para plantar cruces, por lo que los independentistas catalanes decidieron llevar simplemente toallas, que al cruzarlas en la arena simulaban una cruz. Un cementerio amarillo con mensaje en cada una de las cruces: libertad, democracia... para simbolizar la muerte de éstas. En ese momento un españolista, vecino de Mataró y residente en Francia -que según ha dicho ha vuelto a la ciudad expresamente para el acto-, ha intentado quitar las toallas de la playa. Se han vivido momentos de tensión.

Los Mossos d'Esquadra lo han alejado del lugar para evitar incidentes, y el hombre se ha ido al grito de: «Hijos de puta, os tendrían que matar a todos, cabrones. Ojalá saliera un Franco que os comiera vivos». No ha sido el único, los agentes han vuelto a intervenir cuando otro grupo se ha acercado al montaje.

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