Tauroni: «La cárcel saca a relucir lo mejor y lo peor de las personas»

Augusto César Tauroni, al salir de la cárcel./Damián Torres
Augusto César Tauroni, al salir de la cárcel. / Damián Torres

El empresario ha cumplido su condena por el caso Cooperación

A. Rallo
A. RALLOValencia

Augusto César Tauroni, empresario condenado por el caso Cooperación, salió ayer de prisión tras cumplir su condena de seis años y disfrutó de su primer día de libertad al margen de los permisos. «Han sido unos años difíciles, en un lugar que saca a relucir lo peor y lo mejor de las personas; desde la violencia más extrema e innecesaria hasta la compasión, solidaridad y apoyo de muchos», indicó.

“He solicitado a los reponsables del centro penitenciario el poder acudir periódicamente a auxiliar a internos tanto en apoyo legal como humanitario, que tanta falta hace. No será fácil pero espero que pueda encontrarse un modo de que pueda entrar de nuevo -esta vez como voluntario- para dar un poco de mi tiempo a personas que están totalmente desamparadas”, explicó a LAS PROVINCIAS.

El Tribunal Supremo le impuso en su día seis años de prisión. A esa cifra se le ha descontado el tiempo que Tauroni llevaba en prisión provisional, desde febrero de 2012. Hay que recordar que fue el único de los detenidos en la macrooperación policial que ingresó directamente en la cárcel. El resto quedó en libertad. Y allí estuvo hasta la celebración del juicio en el Tribunal Superior de Justicia.

El empresario no ha perdido el tiempo en la cárcel. El interno ha aprovechado para sacarse la carrera de Derecho con un expediente brillante. "Yo pude terminar la carrera de derecho y ahora voy a cursar un master de acceso a la abogacía y el doctorado para mejorar mi conocimiento en la materia, pero mi caso desgraciadamente es más una excepción que una regla", comenta.

Lo más triste es la inutilidad en sí de la prisión. La rehabilitación de los internos no es una prioridad, es un mero parking de personas que en el mejor de los casos saldrán igual que entraron. La mayoría peor, y solo unos pocos mejor. El sistema penitenciario español es cruel, caduco, y la reinserción que proclama nuestra constitución está en el cajón. Ni las prisiones cuentan con medios suficientes ni existe un modo fiable tratar y de evaluar el tratamiento. Encerrar a un animal no lo hace más manso, sino más fiero. Reeducar no es castigar, sino primero tratar de comprender al delincuente y luego actuar sobre lo que motivo a la persona a delinquir”, indica el empresario. “El problema es la enorme falta de medios. Los profesionales hacen lo que pueden con lo que tienen y la prioridad es más ahorrar dinero que reinsertar”, añade.

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