La tasa turística abre una nueva brecha entre PSPV, Compromís y Podemos

El síndic socialista Manolo Mata habla con el portavoz nacionalista Fran Ferri, ayer en Les Corts.
El síndic socialista Manolo Mata habla con el portavoz nacionalista Fran Ferri, ayer en Les Corts. / DAMIÁN TORRES

Los podemistas presentan en Les Corts una iniciativa para impulsar un impuesto que los nacionalistas apoyan y ante la que los socialistas se abstienen

BURGUERA

valencia. De manera cíclica, cada pocas semanas, surge algún tema que demuestra la fragilidad del cemento en el que descansan los pilares del Pacto del Botánico. Ayer fue a cuenta de la tasa turística. Se trata de discrepancias públicas, las que se conocen, y su proliferación a pesar de los intentos de camuflarlas son un síntmoa del complicado día a día de los firmantes botánicos a la hora de gestionar la Generalita o de llegar a acuerdos parlamentarios. Impulsar un impuesto que paguen todos los turistas que visiten la Comunitat es un anhelo que Podemos ha manifestado sin disimulo desde el arranque de la legislatura. Compromís estaba de acuerdo con gravar las pernoctaciones, pero hasta ahora había pesado más la lealtad hacia sus socios del PSPV en el Consell, que además manejan las competencias turísticas a través del área de Presidencia. Sin embargo, llega el momento de comenzar a marcar diferencias entre los miembros del tripartito.

Entre las propuestas de resolución que ha presentado Podemos durante el debate del estado de la Comunitat desarrollado en Les Corts hay una, la de impulsar una tasa turística, que recibió ayer el beneplácito de Compromís. Sin embargo, desde el PSPV se anunció que se abstendrían. Los socialistas pretendían que en la iniciativa podemista se eliminase el término «impuesto» y cambiarlo por «tasa municipal». Sin embargo, los morados no aceptaron la 'rebaja' y el grupo parlamentario del PSPV rechazó apoyar una medida que no ha querido incluir en la nueva normativa turística que actualmente se está tramitando. El responsable de la Agencia Valenciana de Turisme, Francesc Colomer, lleva dos años descartando la tasa, una posición que ha reiterado durante meses y que, sin ir más lejos, ayer, volvió a repetir.

«No está sobre la mesa», aseguró el secretario autonómico a la Cadena SER, y rechazó «incluir nuevas figuras tributarias» por considerarlo «reduccionista» porque sólo grava a los hoteleros. No son esas las razones esgrimidas desde el entorno de Presidencia de la Generalitat, que ayer abrió la puerta a «estudiar» la idea, si bien las mismas fuentes advirtieron que sería una regulación autonómica que permitiese que fuesen los ayuntamientos los que aplicasen el impuesto, sea reduccionista o no. El propio conseller de Hacienda, Vicent Soler, cuando hace un año explicó el proyecto presupuestario del presente ejercicio, descartó la tasa autonómica admitiendo que no contaba con el «consenso del sector». Sin embargo, Podemos tiene intención de presionar para que su iniciativa se ponga en marcha el año próximo, lo que supondría incluir la regulación a través de la denoninada ley de acompañamiento. Esos plazos tan apretados son mirados con mucho escepticismo desde las filas socialistas, tanto las de los escaños en Les Corts como las de los despachos del Consell que ocupan los altos cargos del PSPV. Compromís tampoco se atrevió ayer a dar por hecho que el año próximo se impondrá la tasa. El partido de Puig sólo está dispuesto a transigir en cuanto a la posibilidad de que sean los ayuntamientos quienes asuman el gravamen al sector.

El diputado de Podemos David Torres aseguró ayer que su formación está «abierta al diálogo» y que la tasa supondría «una pequeña cantidad de dinero que no costaría nada a los valencianos», sino que redundaría en «una mejora de aquello para lo que nos visitan». La iniciativa persigue que sea progresiva, por pernoctaciones y de implantación municipal pero con regularización autonómica, para así «evitar el 'dumping' fiscal».

Desde la oposición, la número dos del PPCV y diputada autonómica Eva Ortiz auguró que la tasa «la impondrá Podemos más tarde o más temprano, antes de acabar la legislatura se la impondrá a los socialistas». El parlamentario popular Fernando Pastor considró que «el PSPV es reo y rehén de los dos partidos», en refeencia a podemistas y Compromís, que según Pastor han preparado al Consell del presidente Puig «una nueva encerrona». La síndica de Ciudadanos, Mari Carmen Sánchez, insistió en la importancia de «ver las particularidades» de la propuesta porque «en los detalles hay un mundo». En el caso de que salga adelante, la portavoz de Cs avanzó que estarían de acuerdo siempre que «revierta todo su importe integro en el sector del turismo», ya que «los impuestos no son muy del talante de Cs». Pastor recalcó el rechazo «sin titubeos» a la entrada en vigor de un gravamen al turismo y auguró que el sector en la Comunitat «no debe andar nada contento, en parte Hosbec -patronal hotelera de Benidorm-», ya que entiende que se le ha «engañado y decepcionado. Ahora es una realidad inminente».

Al cierre de esta edición, la resolución de imponer la tasa tenía muchos visos de ser aprobada con los votos a favor de Podemos, Compromís y los cuatro exdiputados de Cs, la abstención de Ciudadanos y PSPV y el rechazo del PP.

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