Tabarnia ya no es una broma

Boadella hace un corte de manga durante su intervención por videoconferencia. /:: q. garcía / efe
Boadella hace un corte de manga durante su intervención por videoconferencia. / :: q. garcía / efe

Albert Boadella fue investido presidente después de dar un discurso por videoconferencia

CRISTIAN REINO

«Ciudadanos de Cataluña, ¡Visca Tabarnia!, que es lo mismo que decir ¡Visca Espanya!». El cómico y dramaturgo Albert Boadella, creador de la compañía de teatro Els Joglars, fue ayer ‘investido’ de manera telemática y desde el exilio de Madrid presidente simbólico de Tabarnia, el territorio formado por las provincias de Barcelona y Tarragona que aspira a constituirse como comunidad autónoma al margen de Cataluña pero dentro de España, como respuesta a la deriva secesionista.

Boadella, azote del pujolismo y del independentismo, hizo ayer de maestro de ceremonias para la presentación en sociedad de Tabarnia, una iniciativa política que arranca como una mezcla de provocación, ironía, proyecto político o agitador de conciencias en la Cataluña del postproceso. Tabarnia le da al secesionismo con su propia medicina. Habla de déficit fiscal, de agravios, de que «Cataluña nos roba». Trata de caricaturizar al independentismo, sus mitos y sus leyendas e intenta destapar las «mentiras» y «delirios» del proceso. ¿Es Tabarnia una broma? «En absoluto», dicen sus impulsores. Aunque utilizan el humor y la sátira, se presentan como un «proyecto muy serio», que no aspira a ser partido político y que trata de situar al independentismo frente al espejo, para que vea lo «absurdo de sus argumentos», según los portavoces de esta iniciativa.

De ahí la puesta en escena de Boadella, que ayer se mofó de Carles Puigdemont y su pretensión de ser investido presidente de la Generalitat desde Bruselas a distancia y sin pisar el Parlamento catalán. «Soy un payaso, pero a su lado soy un modesto aprendiz, quieren convertir la Cámara catalana en el auténtico Teatro Nacional de Cataluña», aseguró Boadella, que inició su discurso con un casi tarradellasiano «no soc aquí» y se despedió con un sonoro corte de mangas (butifarra en catalán) a la «Cataluña que nos quieren imponer». Una abarrotada sala de prensa del Colegio de Periodistas de Cataluña se puso en pie al grito de «presidente, presidente» y de «Tabarnia, Tabarnia». Éxito de asistencia, que desbordó las expectativas. «Los tabarneses han iniciado el renacimiento del sentido común», «han dicho basta de tantos capullos disfrazados de segadors» y «basta de envenenar los cerebros de los niños y de incitar al odio contra el vecino», remató Boadella, en su día impulsor del nacimiento de Ciudadanos. Puesta de largoUtilizan la broma y son muy activos en las redes sociales, pero van en serio. Actúan de portavoces Joan López Alegre y Jaume Vives. El primero es asesor de comunicación, antiguo dirigente del PP en Mataró y asiduo de las tertulias en Cataluña, donde acostumbra a batirse el cobre solo contra tres o cuatro compañeros de debate ‘indepes’. Vives se hizo célebre por sus actos de resistencia desde el balcón de su casa, en el que contraprogramaba las caceroladas secesionistas, poniendo a todo volumen el ‘Y viva España’ de Manolo Escobar. En su puesta de largo, los impulsores de la iniciativa advirtieron de que la población de Tabarnia no reconocerá nunca una eventual declaración de independencia de Cataluña. «No reconoceremos la independencia, como ellos no reconocen la ley», dijeron.

Los promotores, que en un primer momento contaron con el visto bueno de los partidos constitucionalistas aunque ayer se desmarcaron del acto, avisaron al independentismo de que la iniciativa irá tan lejos como el secesionismo pretenda llegar. Si el soberanismo repite una nueva declaración unilateral de independencia, los impulsores de Tabarnia advierten de que pondrán en marcha un proceso de resistencia y respuesta para seguir siendo catalanes y españoles.

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