Sandra Gómez marca distancias con Ribó de cara a las elecciones municipales

Sandra Gómez, tras proclamarse secretaria general del PSPV de Valencia. / manolo molines
Sandra Gómez, tras proclamarse secretaria general del PSPV de Valencia. / manolo molines

Los socialistas de Valencia cargan contra las políticas de movilidad y fiestas de Compromís, mientras Puig busca rentabilizar en el PSPV el trabajo del Consell

A. CERVELLERA

valencia. A poco más de un año para las elecciones autonómicas y municipales de 2019 hay ambiente preelectoral en la Comunitat. Las diferentes formaciones políticas se preparan para afrontar una cita donde la izquierda se juega mantener el poder de las principales plazas y la derecha aspira a recuperar todo el terreno posible. En esta situación juega un papel fundamental el PSPV, que con los peores resultados de su historia en 2015 consiguió recuperar la presidencia de la Generalitat después de más de dos décadas y entrar en el gobierno del Ayuntamiento aunque no logró la alcaldía que ostenta Compromís. Ahora desde el partido se prepara una estrategia diferenciada de cara a los comicios municipales, donde se ha comenzado a adoptar un papel crítico con los nacionalistas, y los autonómicos, donde los socialistas parecen capitalizar de forma conjunta los logros del Consell con los nacionalistas.

Ya lo evidenció Sandra Gómez, secretaria general del PSPV en la ciudad de Valencia, en su comparecencia del pasado lunes. Los socialistas quieren tener «voz propia» para valorar la gestión municipal y la actualidad. De ahora en adelante realizarán una rueda de prensa semanal para marcar su posición, que no la del gobierno tripartito que comparten en el Ayuntamiento con Compromís y València en Comú. El encargado para esta tarea es Borja Sanjuán, un joven asesor del presidente Ximo Puig que, según Gómez, forma parte de la generación de jóvenes sobradamente preparados con sus tres grados en derecho, políticas y económicas. En su presentación, Sanjuán ya quiso marcar claramente distancias con los nacionalistas, a los que acusó de «meter el dedo en el ojo» a determinados sectores de la sociedad en materias como la movilidad o las fiestas, las dos áreas más polémicas del gobierno de Joan Ribó en las que los socialistas evidenciaron que ha faltado «diálogo». Desde las filas socialistas no ocultan que quieren quitar la alcaldía a Compromís y para ello se reivindican como el partido del gobierno con mayor carga de trabajo y mejor gestión y aseguran que pretenden crear un modelo de ciudad diferente al de la derecha pero también distinto al de otras izquierdas.

Los socialistas también quieren reivindicar proyectos que no son vistos con buenos ojos desde Compromís y Podemos. De esta forma inciden en que respaldarán «sin complejos» la Copa Davis, el nuevo pabellón del Valencia Basket o el hotel proyectado en la Marina. Además, la estrategia también pasa por volver a captar los votantes más jóvenes y por ello no es casual que Gómez y Sanjuán sean los principales caras de la formación en la ciudad. Todo ello va encaminado a recuperar el terreno perdido en las elecciones municipales de 2015, cuando el PSPV fue la cuarta fuerza política en el consistorio y sólo logró cinco concejales y algo menos de 60.000 votos (14% del total). Las aspiraciones son altas pero los socialistas creen que es viable lograr a resultados como los que obtuvo Compromís.

La situación a nivel autonómico es bien distinta. En toda la Comunitat, pese a que el PSPV obtuvo 23 de los 99 escaños de Les Corts y un 20,85% de los votos (509.000) y quedó por detrás del PP, sí que fue la primera fuerza política de la izquierda y el Acuerdo del Botánico con Compromís y Podemos le dio la presidencia de la Generalitat. Desde entonces se apostó por la fórmula del mestizaje por la que las consellerias no serían compartimentos estancos sino departamentos formados por dirigentes socialistas y nacionalistas.

Mientras, el presidente Puig y Oltra, la vicepresidenta, se esfuerzan en mantener la unidad del Gobierno y, a diferencia del Ayuntamiento, el PSPV no marca tantas distancias con Compromís. Los socialistas son conscientes de que la figura de Puig hace que se les relacione con todo el trabajo del Ejecutivo valenciano. En ocasiones es hasta difícil distinguir el sesgo partidista de las políticas que se llevan a cabo. A día de hoy la única duda es si alguna de las dos formaciones forzará para conseguir un perfil propio, diferenciado, de cara a los comicios autonómicos.

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