Rodríguez exige a Rius un informe de Intervención sobre los contratos de Diputación

El socialista Jorge Rodríguez, presidente de la Diputación de Valencia. / irene marsilla
El socialista Jorge Rodríguez, presidente de la Diputación de Valencia. / irene marsilla

El presidente pide al diputado de Cultura una explicación de las adjudicaciones a dedo y los presupuestos que se utilizaron para avalarlas

BURGUERA

valencia. Las diferentes contrataciones realizadas desde el departamento de Cultura de la Diputación de Valencia para adjudicar servicios vinculados al MuVIM, el principal museo de la institución provincial, pasarán por el tamiz de Intervención. El presidente de la corporación, Jorge Rodríguez, anunció ayer que ha pedido explicaciones al diputado de Cultura y portavoz de Compromís en la Diputación, Xavier Rius. El PP reclama desde hace dos semanas al dirigente socialista que tome medidas. Ciudadanos ha pedido una junta de portavoz urgente donde se den explicaciones. Rodríguez asegura haber movido ficha.

«Me voy a informar bien sobre esas contrataciones. He pedido un informe. La semana pasada le he pedido al diputado Rius datos, que estudie el caso», anunció el principal dirigente de la corporación provincial, que posteriormente tradujo esa medida: «Le he pedido (al diputado Xavier Rius) que solicite un informe a Intervención sobre esas contrataciones y esta semana espero recibirlo». Rodríguez ya admitió hace una semana que las contrataciones no eran de su «agrado» y que se podrían haber hecho mejor. Desde el área de Cultura se señala al propio museo como el responsable de la tramitación y se indica que se atendieron las recomendaciones del director del MuVIM, Rafa Company, en una serie de adjudicaciones rodeadas de situaciones extrañas. Fuentes del equipo de Gobierno señalan que posiblemente no existan problemas legales, pero sí «de ética y estética» en el modo en que se realizaron las tramitaciones.

Catálogos

El interventor recordó que «una vez más» se había realizado una adjudicación a dedo a una empresaEl presidente de la Diputación espera recibir esta semana un análisis de las contrataciones

Competidora que en realidad está vinculada a la ganadora

En febrero de 2016, el MuVIM presentó una exposición sobre la modernidad republicana como símbolo de la renovación en los fondos y en las formas del área de Cultura de la Diputación de Valencia. El director Rafa Company había recuperado el mando del museo gracias a Rius, que en septiembre de 2015 le devolvió al puesto.

Para la muestra se encargó un catálogo del que se realizaron dos ediciones. Para la primera se eligió a una empresa. Para la segunda, otra. Las dos son del mismo administrador y ambas están vinculadas a una de las empresas a las que la Diputación solicitó un presupuesto vinculado a las ganadoras. Se utilizó el contrato menor tanto para un servicio como para el otro, un modo de poder realizar el encargo sin tener que realizar un concurso.

A la vista de la primera adjudicación, Intervención señaló que «una vez más» se había utilizado la figura del contrato menor (destinado a las adjudicaciones con un valor inferior a los 18.000 euros), y que eso generaba la duda del auditor sobre si se podría incurrir en la fragmentación de contratos. Desde el MuVIM se aseguró que no, e incluso se consideró un error que una de las empresas adjudicatarias había realizado servicios para el museo en 2015, a pesar de que hay decretos donde se autorizan pagos a esa imprenta y se afirma que están firmados por el director del museo. Posteriormente, se rechazó el pago de una factura y desde la Secretaría de la Diputación se reclamó garantías de que no se habían producido fragmentación de contratos.

Desde el MuVIM se elaboró un informe donde se aludía a los presupuestos alternativos (ofertas inexactas respecto a lo que teóricamente se les había solicitado, con fechas posteriores a la propuesta de decreto, y en uno de los casos vinculada a la firma ganadora porque compartían domicilio y datos como teléfono o número de fax) y se afirmaba que la decisión se tomó por criterios económicos, algo que anteriormente no había servido para fundamentar los encargos, pues se alegó que fue debido a la «experiencia» de las adjudicatarias.

Actores guías museísticos

Contratar primero a una empresa y luego al dueño

Company anunció en diciembre de 2015, junto a Xavier Rius, la recuperación de la exposición permanente del museo, una muestra en la que él se implicó desde un principio, cuando se inauguró el MuVIM. Tras años de mal funcionamiento, la exposición había acabado clausurándose durante la legislatura anterior. Se abrió de nuevo, y para hacerlo (a propuesta de la dirección del museo, según especifica la Diputación a través de un comunicado) se contó desde finales de 2015 con la empresa Somnis, compuesta por actores que realizaban labores de acompañamiento durante la visita a la exposición.

La firma había dado ese servicio durante muchos años. Según fuentes de la Diputación de Valencia, entre 2011 y 2012, la adjudicataria ya fue objeto de 48 contrataciones a dedo desde el museo por un valor superior a los 130.000 euros. El afán renovador de los nuevos gestores no alcanzó a su modo de relacionarse con esta empresa. Con motivo de realizar el servicio durante varios meses de 2015 y 2016 se decidió encargar a Somnis el trabajo de acompañamiento y guía de los visitantes a la exposición. Primero se contrató a la firma y luego se realizó la adjudicación a un particular que, sin embargo, era el administrador de Somnis y, además, hermano del entonces asesor del propio Rius.

En 2017 se repitió el 'modus operandi': primero se contrató a la empresa y posteriormente a su administrador, si bien entonces su hermano había pasado a ser teniente alcalde de Paterna por Compromís. Desde la Diputación, una vez LAS PROVINCIAS desveló estas peculiares formas de tramitar contratos, se aseguró que la relación fraternal de adjudicatario y el asesor de Rius no tenía que ver con la adjudicación y que desde finales del año pasado se había utilizado el concurso público para realizar este tipo de contrataciones, una convocatoria a la que se presentó Somnis, que quedó la quinta de las cinco candidatas. No le valió entonces la experiencia por la que antes había apostado la dirección del MuVIM.

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