Rodríguez analiza los pros y contras de su candidatura

Jorge Rodríguez. / j. signes

El presidente mide sus apoyos, consciente de que una derrota le cerraría de facto las puertas a seguir en el cargo tras 2019

F. M.

valencia. Susto o muerte. El escenario que se le abre a Jorge Rodríguez ante el congreso provincial del PSPV de Valencia sitúa al alcalde de Ontinyent ante la tesitura de forzar o no un pulso del que puede salir reforzado, o políticamente mal herido. La reunión que mantuvo el miércoles por la mañana con el presidente de la Generalitat y secretario general de los socialistas valencianos, Ximo Puig, no le dio demasiadas pistas respecto a la posición que adoptará en la carrera por el liderazgo provincial. Sólo así se entiende que desde entonces haya mantenido contactos con diversos cargos del partido para tratar de valorar las opciones reales de que dispone -Pablo Seguí y Víctor Jiménez han asumido las funciones de aparato-.

Rodríguez asume que la candidatura de Mercedes Caballero, la diputada autonómica es mano derecha del secretario federal de Organización, José Luis Ábalos, ya le obliga a medirse a una buena parte del sanchismo. Con los datos de las primarias del congreso federal, eso significa derrota asegurada. Con los que sirvieron para que Puig ganara el de Elche, la batalla está abierta. En esos dos cónclaves se impuso el que dispuso de mejor relato: Sánchez apeló a la izquierda real y a la militancia para recuperar el mando del partido. Y Puig a no debilitar la presidencia de la Generalitat para sostenerse al frente del PSPV.

La candidatura de Caballero representa la continuidad del actual líder provincial, que no es otro que el propio Ábalos. El relato de Rodríguez, más allá de la apelación a la decisión de la militancia (la del candidato de consenso ya no se sostiene), sólo encuentra su justificación en el horizonte electoral de 2019. Con un líder provincial distinto, volver o no a ser propuesto como candidato a presidir la institución provincial resulta una incógnita. Si el presidente es él, las posibilidades son mucho mayores. «Es un interés personal», resalta alguno de los barones del partido que rechaza con más contundencia la opción de Rodríguez. En el PSPV, muchos consideran que, llegados a este punto en que es sabido que está midiendo sus apoyos, a Rodríguez no le queda más opción que presentarse. «No hacerlo significa reconocer que no le salen los números», se señala. En la Generalitat más de uno se frota las manos con el sudoku que tiene entre manos el inquilino del Palau de Batlía.

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