Rajoy ignora el ultimátum del líder de Ciudadanos para que dimita Cifuentes

Rivera y Arrimadas, en la reunión del Comité Ejecutivo de Ciudadanos ayer. / Efe

Rivera amenaza con apoyar la moción de censura del PSOE si no renuncia la presidenta de la Comunidad de Madrid

María Eugenia Alonso
MARÍA EUGENIA ALONSOMadrid

Mariano Rajoy aparcó los despectivos «inexpertos lenguaraces y colección de parlanchines» que dedicó el pasado domingo a Albert Rivera y a los dirigentes de Ciudadanos, e hizo como que no había oído el ultimátum lanzado hoy por el líder del partido naranja para que escogiera entre la dimisión de Cristina Cifuentes o el apoyo de la moción de censura del PSOE contra la presidenta madrileña. «Si alguien amenaza o advierte debería explicar por qué lo hace», comentó con prudencia.

El presidente del Gobierno compareció hoy en Buenos Aires junto al presidente argentino, Mauricio Macri, y evitó responder al emplazamiento de Rivera. «Ese tema -dijo en una de sus habituales elipsis para no hablar de lo que le molesta- tiene su lugar donde está residenciado y espero que allí se resuelva a la mayor celeridad posible y con el mayor sentido común posible, que falta hace». Rajoy se refería a la negociación que intenta la dirección del PP con sus homólogos de Ciudadanos para limitar la crisis por el máster de la presidenta de la Comunidad de Madrid a una comisión de investigación en la Asamblea regional. «Es un tema de partidos», resaltó para salirse por la tangente.

El jefe del Ejecutivo, de todas maneras, no pudo disimular su escasa empatía con Rivera, al que retó a «explicar» por qué lanza esos órdagos en un asunto que negocian ambos partidos y en el que, a su juicio, es posible el acuerdo. Para el PP es vital retener el Gobierno de la Comunidad de Madrid, su buque insignia desde hace 25 años, y para ello está dispuesto a dejar caer a Cifuentes aunque los populares consideran que es prematuro ponerse en ese escenario. Pero si ese es el precio, dicen en privado dirigente populares, están dispuestos a pagarlo aunque suponga el tercer pulso que gana Rivera. El primero fue el de la dimisión del presidente murciano Pedro Antonio Sánchez; el segundo el de la senadora Pilar Barreiro que abandonó el PP. En ambas ocasiones se trataba de casos con acusaciones de corrupción. Asumir el tercero será un mal trago para los populares.

El problema para los populares es que Ciudadanos ha dado un paso que ya no tiene marcha atrás. Si Rajoy no logra forzar a Cifuentes a presentar su dimisión, el partido de Rivera dará su apoyo a la moción de censura promovida por los socialistas en la Asamblea de Madrid y que cuenta con el apoyo de Podemos. «Si tapa la trama de corrupción habrá cambio de Gobierno», vaticinó el líder naranja, en la intervención al frente de su grupo parlamentario en el Congreso.

Sin posibilidad de negociar

Veinticuatros horas después de activar la vía murciana para forzar la salida de Cifuentes, Rivera reapareció en escena para dar otra vuelta de tuerca y cerrar la puerta a cualquier posible negociación con el PP. Tiene claro que, en ningún caso, va a optar por mantener a la dirigente popular al frente de la Comunidad de Madrid y ahora sólo queda determinar cómo se llevará a cabo ese relevo antes del 30 de abril, la fecha tope para que abandone su despacho de la Puerta del Sol.

Para el líder centrista, la decisión ya no corresponde a la presidenta autonómica, que se niega a marcharse, sino que debe ser Rajoy, como máximo responsable del partido, quien fuerce la caída y presente ante la Cámara regional otro candidato que volvería a contar con el respaldo de los 17 diputados naranjas. «Es muy sencillo -retó al líder del PP-. Le pido que haga lo mismo que tuvo que hacer en Murcia».

La ruptura entre las ejecutivas madrileñas de ambos partidos se produjo después de que no llegarán a un acuerdo para la creación de una comisión que investigase el máster de Cifuentes en la Universidad Rey Juan Carlos en la que, según denunciaron desde las filas naranjas, el PP quería poner el foco en la filtración y no en los hechos.

La certeza en las filas naranjas de que Génova trabaja ya en la sucesión de Cifuentes es tal que los contactos iniciados este lunes entre el secretario general del partido, José Manuel Villegas, y el coordinador general de los populares, Fernando Martínez Maillo, no se van a repetir en los próximos días. «No hemos fijado ninguna reunión» confirman fuentes de la dirección del partido liberal, que reiteran que lo único que tiene que hacer Rajoy y su equipo es encontrar un reemplazo y cuanto antes mejor.

Ciudadanos vería así reforzada su imagen de formación moderada y de gobierno intransigente con las corruptelas, en su disputa por el espacio de centroderecha de cara al próximo ciclo electoral, que, salvo sorpresas, se iniciará en 2019. «Todo el mundo sabe cómo tiene que acabar la película», sentenció Rivera.

Fotos

Vídeos