Rajoy, el conservador de la Moncloa

Mariano Rajoy./Afp
Mariano Rajoy. / Afp

Suárez, Calvo Sotelo, González, Aznar y Rodríguez Zapatero llevaron a cabo crisis ministeriales mientras Rajoy no se ha atrevido a afrontar ninguna en siete años

Ramón Gorriarán
RAMÓN GORRIARÁNMadrid

Mariano Rajoy es el paradigma del político conservador en su acepción de poco amigo de los cambios. Tiene alergia a las remodelaciones en el Consejo de Ministros, y todo apunta que va ser fiel a esa filosofía en el relevo de Luis de Guindos al frente de la cartera de Economía. Cambiará una pieza por otra como ha hecho desde que se instaló en la Moncloa en 2011. No ha hecho ni una crisis de gobierno, no ha destituido a nadie y solo las dimisiones o los cambios de destino le han hecho mover pieza.

El líder del PP no presume de tener un cuaderno azul como José María Aznar. Tampoco es aficionado a las remodelaciones como resortes para sortear crisis políticas, solución a la que tantas veces recurrieron sus antecesores. Rajoy siempre está satisfecho de la labor de su equipo, y es un devoto de la máxima de no tocar lo que, a su entender, funciona.

El presidente del Gobierno no ha encarado en siete años ninguna crisis ministerial y ha limitado los relevos a siete. Tres por dimisiones, Ana Mato, Alberto Ruiz-Gallardón y José Manuel Soria; y cuatro por movimientos internos, Ana Pastor pasó a presidir el Congreso, Miguel Arias Cañete encabezó la lista del PP en las elecciones europeas, José Ignacio Wert se fue a una embajada y Alfonso Alonso tomó el timón del PP en el País Vasco. En total, 28 nombramientos en dos mandatos y uno en funciones. Una cifra muy alejada del 'casting' ministerial de sus antecesores.

José Luis Rodríguez Zapatero. Tuvo cinco vicepresidentes y 48 ministros en sus dos mandatos. Hizo dos remodelaciones de su primer gabinete en abril de 2006, con dos novedades de peso, la salida de José Bono y la entrada de Alfredo Pérez Rubalcaba, y en julio de 2007 con cuatro cambios de caras, una fue Carme Chacón. Entre medias, dimitió José Montilla para ser presidente de la Generalitat y Juan Fernando López Aguilar, candidato del PSOE para las elecciones canarias.

El segundo mandato de Zapatero, el de la crisis, fue más convulso, y a los dos años de la legislatura cambió casi medio Gobierno. Se marcharon Pedro Solbes y Magdalena Álvarez, ascendió Elena Salgado, y entraron José Blanco, Manuel Chaves y Ángel Gabilondo. Año y medio después volvió a remover el tablero ministerial, y de qué manera. Salió de la Moncloa María Teresa Fernández de la Vega y de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, dos pesos pesados del 'zapaterismo', y se incorporaron Leire Pajín y Ramón Jáuregui. La posterior salida de Rubalcaba para liderar el PSOE en julio de 2011 cerró el círculo de los cambios con Elena Salgado como vicepresidenta primera.

José María Aznar. En sus dos legislaturas tuvo 34 ministros, cuatro vicepresidentes y tres crisis de gobierno. Se da la paradoja de que cuando gobernó en minoría, de 1996 a 2000, solo cambió tres ministros en 1999, despidió a Esperanza Aguirre, y salieron Javier Arenas rumbo a Andalucía y Loyola de Palacio, a Europa. A cambio, entraron Ángel Acebes y Jesús Posada. Al año siguiente, Manuel Pimentel dejó la cartera de Trabajo.

Con la cómoda mayoría absoluta del segundo mandato, en cambio, encaró dos crisis, la de 2002, con el recambio de seis ministros, y en 2003, cuatro. En la primera, entraron en el Gobierno Ana Pastor, José María Michavila y Ana Palacio. En la segunda, salieron del Consejo de Ministros Rajoy, Josep Piqué y Arenas, que había vuelto a entrar tras su fracaso en Andalucía. Por razones electorales, Aznar tuvo que prescindir de Jaime Mayor Oreja para que fuera candidato a lehendakari en 2001, y de Jaume Matas, que se fue a Baleares.

Felipe González. Tuvo dos vicepresidentes y 50 ministros. En tres de sus cuatro mandatos tuvo crisis de gobierno. En el primero, relevó en 1985 a seis ministros, entre ellos, Miguel Boyer, y entraron nombres como Francisco Fernández Ordóñez y Abel Caballero. En el segundo, la crisis alcanzó a siete, con salidas notorias, José María Maravall, y entradas sorprendentes, Jorge Semprún.

En la intensa tercera legislatura, hizo una remodelación en 1991 que supuso la destitución de seis ministros, entre ellos Joaquín Almunia y Enrique Múgica, y el fichaje de Josep Borrell y Pedro Solbes. Pero el bombazo del mandato estuvo en la salida de Alfonso Guerra, que un 14 de enero de 1991 dejó de ser el todopoderoso vicepresidente por sus diferencias cada día más profundas con Felipe González. También se produjo la primera dimisión por un caso de corrupción, la de Julián García Valverde por las expropiaciones de unos terrenos para la línea del AVE a Sevilla. En su último mandato, el más convulso, no hubo crisis ministeriales, pero aceptó las dimisiones de José Luis Corcuera en 1993, y dos años después la de Narcís Serra por las escuchas del CNI.

Leopoldo Calvo Sotelo. Solo gobernó de febrero de 1981 a diciembre de 1982, pero tuvo tiempo de hacer una crisis y a cambiar seis ministros, entre ellos Fernández Ordóñez. No son de extrañar tantos cambios en tan poco tiempo porque las luchas internas de la extinta UCD estaban en su apogeo.

Adolfo Suárez. Presidió tres gobiernos y contó con ocho vicepresidentes y 82 ministros, aunque las cifras difieren según las fuentes. En su mandato preconstitucional, de 1976 a 1977, capeó las reminiscencias franquistas y el ministro del Ejército de Tierra dimitió tras la legalización del Partido Comunista. En la primera legislatura constitucional, de 1977 a 1979, llevó a cabo una remodelación con el cambio de cinco ministros, y la incorporación de Fernando Abril Martorell. Su último mandato fue un sinvivir, por la presión opositora y la descomposición de la UCD, y le empujaron a tres crisis de gobierno en 1980. Al final de ese año, Suárez tiró la toalla.

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