El juez autoriza la primera salida de la cárcel del exconseller Rafael Blasco

Rafael Blasco, de espaldas, el día de su entrada en la prisión de Picassent. / irene marsilla
Rafael Blasco, de espaldas, el día de su entrada en la prisión de Picassent. / irene marsilla

El titular de Vigilancia Penitenciaria valora su edad, que no puede volver a delinquir y que ha cumplido más de un tercio de la pena

A. RALLO / J. MARTÍNEZ VALENCIA.

El juzgado de Vigilancia Penitenciaria ha concedido su primer permiso penitenciario al exconseller Rafael Blasco, condenado por el desvío de ayudas de Cooperación. Blasco ingresó en la cárcel de Picassent en junio de 2015 después de que el Tribunal Supremo redujera su condena a seis años y medio de prisión. El titular del órgano judicial ha autorizado dos permisos de tres días de duración cada uno. Es lo habitual en supuestos de este tipo.

Son varios los motivos que aprecia el magistrado para autorizar esta primera salida del que fuera máximo responsable de la Conselleria de Solidaridad y Ciudadanía. Por un lado, su buen comportamiento en prisión. No es el perfil de Blasco el de un interno que dé problemas en la penitenciaría. De igual modo, se valora la nula posibilidad de que vuelva a delinquir y su consolidado arraigo. Estos dos últimos puntos son importantes. Rafael Blasco ya no ocupará ningún puesto en la administración pública y, por tanto, es imposible que vuelva a cometer los delitos que le llevaron a prisión. De igual modo, su arraigo familiar -está casado con Consuelo Císcar y tienen un hijo- hace poco probable que decida eludir la acción de la Justicia.

La resolución también tiene en cuenta su delicado estado de salud y el hecho de que haya cumplido más de un tercio de la pena (unos dos años y dos meses). Un interno puede solicitar su primera salida una vez ha saldado una cuarta parte de la pena. Asunto diferente es que se lo concedan.

Se trata de al menos la segunda vez que el letrado de Rafael Blasco solicita un permiso. La primera fue en abril de este mismo año. Entonces, el informe de la Junta de Tratamiento -el órgano de la prisión que dictamina acerca de la conveniencia o no del privilegio- informó en sentido negativo. Idéntica postura manifestó el juzgado de Vigilancia Penitenciaria y posteriormente la Audiencia, que cerró cualquier posibilidad de salida del interno. Admitía que contaba con varios factores a su favor, pero la gravedad de sus delitos y «el desprecio a la democracia» que estos suponían le inhabilitaban para disfrutar de las salidas.

Las circunstancias parecen haber cambiado. Rafael Blasco es el único de los condenados por el caso Cooperación que no ha obtenido todavía ningún permiso. Tanto Augusto César Tauroni -el empresario estuvo en prisión hasta la celebración de juicio- como su mano derecha en la Generalitat, Tina Sanjuán, han obtenido salidas durante su estancia en Picassent. Al igual que el resto de condenados de la cúpula de la conselleria. Ahora puede ser el turno de Blasco, aunque la decisión se puede recurrir.

El exconseller tiene otras causas pendientes, circunstancia que también puede influir en la concesión de permisos. Ahora, la Audiencia debe resolver los recursos interpuestos contra el auto que equivale al procesamiento en las piezas 2 y 3 del caso Cooperación. Se trata de subvenciones a diferentes ONG's y del fallido proyecto del hospital de Haití. Durante meses se negoció una conformidad entre las acusaciones que pivotaría en un confesión del propio Tauroni -finalmente su declaración se alejó de lo que había pactado con Anticorrupción- y el pago de la responsabilidad. Entre todos los responsables abonarían cerca de tres millones de euros a cambio de penas mínimas que no supondrían la entrada en prisión. La negociación se rompió. Hoy en día la posibilidad de un acuerdo parece algo remota.

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