La quita de la deuda que defiende Puig encuentra el apoyo de García-Page

Puig y García-Page se abrazan ayer en las puertas del Palau de la Generalitat, minutos antes de la reunión. / jesús signes
Puig y García-Page se abrazan ayer en las puertas del Palau de la Generalitat, minutos antes de la reunión. / jesús signes

El presidente de Castilla-La Mancha visita la Generalitat y propone un modelo de financiación que blinde sanidad y educación

A. RALLO VALENCIA.

El presidente Ximo Puig sumó ayer un nuevo barón socialista a su intento por hacer un frente común por la financiación. El Gobierno de Castilla-La Mancha estableció ayer una alianza estratégica con la Comunitat. El máximo responsable del Ejecutivo manchego, Emiliano García-Page, cree que resulta imprescindible estos pactos entre comunidades en un momento en el que, según su criterio, más se evidencia la parálisis del Gobierno. «Rajoy está de brazos cruzados», dijo García-Page.

El principal interés que une a ambos gobiernos es, sin duda, el asunto de la financiación. Los dos dirigentes firmaron un documento con varios puntos en los que comparten posición. Entre ellos, destacan al margen de otros pronunciamientos ya habituales como la mejora del estado del Bienestar o la igualdad entre ciudadanos, la propuesta de blindar determinados servicios sociales como la Sanidad o la Educación, aunque no serían los únicos. Se trataría de establecer un mínimo de gasto del que nunca se podría bajar pese a las épocas de crisis. Esta protección incluiría un «fondo de reserva» para garantizar esa calidad asistencial.

Una de las ideas con factura valenciana siempre ha sido la de la quita de la deuda. Un perdón financiero que, en el caso de la Comunitat, se movería en el entorno de los 20.000 millones de euros. Sin embargo, la iniciativa no fue aceptada finalmente en el documento de expertos que se elaboró para establecer las líneas maestras del futuro sistema. Page, en cambio, defendió esta medida. Justifica esa quita no sólo para la Comunitat sino para el resto de regiones. Sería la consecuencia lógica -según el documento- de una situación que precisamente se ha generado por la falta de ingresos y no por un afán inversor o derrochador de las autonomías.

Los dirigentes firman nueve propuestas de financiación y piden un pacto nacional por el agua

La quita generó recientemente un encendido debate en la precampaña de las elecciones catalanas. Entonces fue el candidato Iceta el que lanzó esa propuesta que llevó al resto de barones socialistas a pronunciarse en contra. Entre aquellos líderes, figuraban los de Andalucía, Extremadura, Asturias y Aragón.

Tampoco Puig ha contado en la Comunitat con el apoyo del resto de partidos que no están en el Gobierno. PP y Cs siempre se han postulado más por una reestructuración de los pagos que por una quita. Estas formaciones sostienen que si finalmente esa deuda va a la cuenta del Estado será difícil obtener nuevos ingresos con el cambio del sistema de financiación. Los presidentes, que realizaron una comparecencia conjunta en el Palau de la Generalitat, coincidieron en criticar el 'dumping' fiscal de la Comunidad de Madrid, una circunstancia imposible en el nuevo sistema.

La modificación del modelo debió aplicarse este mismo año, pero no ha sido posible. Desde ese momento, Puig acusa a Rajoy de no cumplir con su palabra y de haber roto la lealtad institucional. Page incidió en esta misma idea de que el Ejecutivo central está «agarrotado».

El PP criticó esta escenificación socialista. Lo hizo su vicesecretaria, Eva Ortiz. Consideró «llamativo» que Pedro Sánchez visitara Elche -hoy acudirá a un acto en Valencia- mientras Puig se reunía con Page «sin coincidir los tres para tratar asuntos importantes». Añadió, además, que el PSPV no tiene un modelo claro de financiación.

No todo fueron acuerdos en la reunión entre Puig y Page. El asunto del agua preocupa, pero ya no enfrenta a las comunidades. No al menos a las gobernadas por el PSPV. El presidente de Castilla-La Mancha indicó que para alcanzar un acuerdo nacional sobre el agua, tiene que haber un consenso previo entre la Valencia, Murcia y su comunidad «como mínimo» y mostró su disposición a mantener contactos en esa línea. Puig, en una estrategia similar, anunció que las guerras del agua se han terminado.

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