Puigdemont, en libertad: «Es una vergüenza para Europa tener presos políticos»

El expresidente catalán afirma a las puertas de la prisión de Neumünster, en la que ha permanecido recluido desde el pasado 25 de marzo, que continuará su lucha por la autodeterminación y la democracia

Ander Azpiroz
ANDER AZPIROZMadrid

Carles Puigdemont ha abandonado en torno a las 13.45 horas la prisión de Neumünster, en la que ha permanecido recluido desde el pasado 25 de marzo. Lo ha hecho después de que la Asamblea Nacional Catalana y Omnium abonarán la fianza de 75.000 euros que le impuso el Tribunal Regional Superior de Schleswig-Holstein, en el norte de Alemania.

Al expresidente catalán le esperaban a las puertas de la cárcel una multitud formada por periodistas y partidarios de la independencia. Ante ellos ha pronunciado sus primeras palabras tras recobrar la libertad. Puigdemont, que ha agradecido el trato recibido tanto por los guardias de Neumünster como por sus compañeros de celda, ha tardado apenas unos segundos en cargar contra la justicia y el Gobierno español.

También mantiene intacto su propósito de internacionalizar la crisis soberanista. Con este objetivo ha señalado que «esta lucha no es interna, sino que afecta que todos los ciudadanos europeos que se preocupan por los riesgos de la democracia».

Ha asegurado que es una vergüenza para España el tener «presos políticos». «Mi lucha no es solo por la autodeterminación, sino también por la democracia», ha añadido. Y la única salida, ha proseguido, es el diálogo: «Es hora de hacer política, no hay excusas para que las autoridades españolas empiecen un diálogo con las catalanas para mirar de encontrar una solución política».

Aunque se había anunciado una rueda de prensa de Puigdemont en Neumünster a las 18.00 horas de esta tarde, finalmente el expresidente de la Generalitat viaja en estos momentos a Berlín «por cuestiones legales» y se ha desconvocado la comparecencia.

No puede salir de Alemania

Ahora está fuera de prisión pero tiene prohibido salir de Alemania a la espera de una decisión final sobre su caso y tendrá que presentarse una vez a la semana en comisaría. Con todo, la decisión de descartar el cargo de rebelión el jueves supone para el independentismo catalán un éxito notable.

La decisión de la justicia alemana, que continuará examinando la demanda de extradición de España, supone un duro revés para las autoridades españolas, al rechazar la acusación de «rebelión», clave en la orden de detención europea recientemente reactivada por Madrid.

La Justicia española lo acusa de «malversación de fondos» públicos por haber organizado un referéndum sobre la independencia de Cataluña en octubre de 2017 considerado ilegal por Madrid, cuyo coste se calcula en 1,6 millones de euros, pero sobre todo por «rebelión», una acusación pasible con hasta 30 años de prisión.

Pero los magistrados alemanes consideran que esta acusación no podía mantenerse en virtud del derecho alemán, pues eso implicaría que Puigdemont fuera directamente responsable de hechos de violencia. «Ese no es el caso», fallaron, en consonancia con la postura de los simpatizantes del exjefe de gobierno catalán.

Con todo, el tribunal seguirá examinando la acusación de malversación de fondos públicos en relación con la organización del referéndum de independencia, para lo cual le solicitó a la Justicia española más elementos.

Juzgado solo por malversación en España

«Es una noticia que rebaja la tensión y la presión en Cataluña, al nivel de la calle, momentáneamente, al descartar la posibilidad de que Puigdemont sea extraditado por rebelión, pese a que no se haya solucionado nada de fondo», declaró a la AFP el politólogo Oriol Bartomeus, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Autónoma de Barcelona.

Si Alemania entrega a Puigdemont a España por malversación de fondos, se caerá la principal acusación de Madrid y, en virtud de la legislación europea, no podrá ser juzgado por rebelión en España. Los delitos de «malversación» de fondos pueden ser castigados con entre cuatro y ocho años de prisión.

El expresidente catalán, destituido por el gobierno central español tras la fallida declaración de independencia de Cataluña, fue detenido el 25 de marzo en el norte de Alemania, cuando regresaba en coche de Finlandia a Bélgica, donde se instaló para escapar a la justicia española. Con su marcha al extranjero, Puigdemont y otros seis líderes independentistas evitaron la justicia española e intentaron «internacionalizar» su causa al implicar a otros países europeos. Nueve independentistas están actualmente en detención provisional en España, entre ellos seis miembros de su Ejecutivo y la expresidenta del parlamento catalán.

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