El juez alemán decidirá este lunes si encarcela a Puigdemont tras ser detenido camino de Bélgica

Puigdemont ha sido trasladado al centro penitenciario alemán de Neumünster. / Reuters

El expresidente fue arrestado en un área de servicio germana procedente de Dinamarca tras la información del CNI -Quería llegar a su refugio belga para entregarse tras cruzar Suecia y Dinamarca en una monovolumen

Mateo Balín
MATEO BALÍNMadrid

La Policía alemana ha trasladado al expresidente catalán Carles Puigdemont a la prisión de Neumünster, al norte del país, tras ser detenido en un área de servicio pasadas las 11 de la mañana cuando cruzaba en coche desde Dinamarca rumbo a Bélgica, país en el que tiene fijada su residencia. El arresto se ha producido en cumplimiento de la orden europea de detención y entrega (OEDE) cursada el pasado viernes por el juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena, instructor de la causa del 'procés', tras notificar el auto de procesamiento a 25 investigados por delitos de rebelión y/o malversación de caudales públicos o desobediencia. El expresidente catalán pasará la noche en los calabozos y comparecerá este lunes ante un juez.

Puigdemont viajaba por la autopista A-7 en un vehículo Renault Space de matrícula belga acompañado por otras tres personas. En la operación han participado agentes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), que controlaban los pasos del expresidente procesado desde que saliera en un ferry desde Helsinki el viernes por la noche del viernes rumbo a Suecia. Tras cruzar el país nórdico ha entrado en Dinamarca y después en Alemania, donde fue arrestado en una gasolinera de la localidad de Schuby, a unos 30 kilómetros de la frontera cuando se dirigía por autopista hasta Hamburgo, según ha confirmado un portavoz de la Policía alemana.

Gasolinera en la que fue detenido Puigdemont en la localidad de Schuby.
Gasolinera en la que fue detenido Puigdemont en la localidad de Schuby.

Pasadas las 13:15 horas, el Gobierno recibió la confirmación oficial por parte de las autoridades alemanas del arresto «como consecuencia de la petición cursada por la Justicia española e irá seguida de los trámites habituales en el sistema europeo de cooperación policial y judicial».

La primera consecuencia tras activarse la OEDE es que Puigdemont pase este lunes ante las autoridades judiciales alemanas. La Fiscalía del estado federado de Schleswig-Holstein estudiará la euroorden. De acuerdo con el sistema federal alemán, las competencias en esa materia corresponden a la Justicia del estado y no a la Fiscalía federal, con sede en Karlsruhe. El próximo paso será celebrar una vista en la que el Ministerio Público le pregunte si quiere o no ser entregado a España y luego el juez instructor resolverá si Puigdemont queda en libertad con medidas cautelares o le envía a prisión preventiva por riesgo de fuga mientras se tramita la euroorden.

Después, el juez tiene hasta 15 días para volver a convocarle en el tribunal de primera instancia de Kiel, que decidirá sobre la entrega. La decisión final debe tomarse en un plazo de 60 días aunque en casos excepcionales podría alargarse hasta los 90.

El expresidente catalán Carles Puigdemont antes de pronunciar una conferencia en la Universidad de Helsinki.
El expresidente catalán Carles Puigdemont antes de pronunciar una conferencia en la Universidad de Helsinki. / Efe

Desviar la atención

El expresidente de la Generalitat, de 55 años, volvía a su residencia en la localidad belga de Waterloo desde Finlandia -unas 27 horas en coche-, país al que había viajado para impartir una conferencia en la universidad de Helsinki y donde le sorprendió la reactivación de la OEDE. La noche viernes, Carles Puigdemont -que tenía unos billetes de avión para regresar a Bruselas el sábado por la tarde- abandonó a toda prisa Finlandia en un ferry rumbo a Bélgica, según confirmó el diputado finlandés Mikko Kärnä, uno de sus anfitriones en el país nórdico.

A lo largo del día de ayer, las autoridades finlandesas estuvieron buscando sin éxito a Carles Puigdemont, por lo que vigilaron todos los puertos y aeropuertos del país, tras recibir la euroorden dictada por Llarena. Según el abogado Alonso-Cuevillas, la defensa de Puigdemont está poniéndose en contacto con abogados alemanes para organizar la asistencia jurídica del expresidente catalán de cara a la orden de detención a la que se enfrenta.

Esta misma mañana el abogado aclaraba en una entrevista a Rac1 que no sabía «exactamente» dónde estaba el dirigente independentista, horas después de anunciar en un mensaje en una red social que su cliente se encontraba ya a disposición de la justicia belga. También ayer trató de distraer la atención con otras declaraciones similares en radio.

Ya a lo largo de esta tarde de domingo, Cuevillas, ha augurado que la euroorden no se resolverá en unos pocos días, sino que «deberá ser un juez quien resuelva, también con posibilidad de recursos». Lo ha dicho en declaraciones a TV3 recogidas por Europa Press en el Aeropuerto de Barcelona, justo antes de volar a Bruselas, donde el lunes se reunirá con los abogados que trabajaron con la primera euroorden -en Bélgica-, y el mismo lunes viajará a Hamburgo para reunirse con abogados alemanes, con los que ya ha contactado.

Cuevillas prevé que el procedimiento de esta euroorden será similar al de la primera -la que se dio en Bélgica-: primero habrá un trámite por el que se dictan medidas cautelares: si queda bajo custodia policial o en libertad bajo obligación de irse presentado. Después empezará un procedimiento judicial «y deberá ser un juez quien resuelva, también con posibilidad de recursos», así que no considera que toda esta situación vaya a durar unos pocos días. Al preguntársele si la legalidad alemana no le favorecerá tanto como la belga, ha dicho que dentro de la UE se aplica la misma directiva, aunque «sí es cierto que después cada país debe aplicar su normativa material y procesal».

Persecución

Puigdemont y su entorno son unos especialistas en jugar al gato y el ratón mientras disparaban sus mofas y críticas contra la justicia española cuando tenían la ocasión. Este viernes, una vez que el decretó el ingreso en prisión del fallido candidato a presidente Jordi Turull, la expresidenta del Parlament Carme Forcadell y otros tres exconsejeros tras notificarles el auto de procesamiento por un delito de rebelión en la causa del 'procés', el huido escribió un mensaje en su red social favorita: «El Estado español antidemocrático es una vergüenza para Europa».

Lo hizo poco antes de que el magistrado concluyera la maratoniana jornada con la reactivación de la orden europea e internacional de detención contra el expresidente, los exconsejeros Antoni Comín, Clara Ponsatí, Meritxell Serret y Lluís Puig y la secretaria general de ERC Marta Rovira. Un movimiento previsible de Llarena tras dictar el auto de procesamiento (un paso más hacia el juicio oral) contra 25 investigados y que provocó la inmediata reacción del mandatario virtual. «Reunión de urgencia esta noche con los consejeros para analizar la nueva ofensiva contra quienes defienden el derecho de los catalanes a decidir su futuro», escribió.

Se desconoce si este anuncio lo hizo ya de camino, a toda prisa, a su refugio belga, donde reside desde el pasado 30 de octubre para evitar su ingreso en prisión junto a los cabecillas políticos del 'procés': su vicepresidente Oriol Junqueras y su consejero de Interior Joaquim Forn, que siguen preventivos en el centro penitenciario de Estremera (Madrid). A Puigdemont la reactivación de la OEDE le pilló en Helsinki (Finlandia), segunda parada de su periplo europeo tras empezar la semana en Ginebra (Suiza), donde se reunió con la también huida Anna Gabriel, la dirigente de la CUP procesada únicamente por un delito de desobediencia (no conlleva prisión) y que solo mantiene la orden de detención nacional por no haber comparecido ante el juez.

Que el expresidente procesado en rebeldía estuviera en Finlandia el día en que la justicia española ha vuelto a seguir su pista quizá no entraba dentro de su estrategia. La razón es muy sencilla: el Código Penal del país castiga con diez años de prisión la voluntad violenta de una persona de separar una parte de Finlandia del resto del territorio. La misma pena para el delito de alta traición, a quien por medio de la violencia intente derogar la Constitución finlandesa o alterarla, o los fundamentos políticos del país.

Es decir, en caso de que se hubiera tramitado allí la euroorden sí se cumpliría el condicionante de la doble tipificación del delito de rebelión, ya que está recogido en los códigos penales de ambos países. Una circunstancia que no ocurre en el Derecho belga y que podría influir en la vigencia del delito a la hora de tramitar la entrega de Puigdemont.

Asilo

El expresidente autonómico catalán Carles Puigdemont se plantea pedir asilo en Alemania, según informaciones del rotativo 'Kieler Nachrichten', diario de la ciudad de Kiel (norte del país), a cuya Fiscalía corresponde estudiar la euroorden contra el política independentista.

Ese mismo medio apunta que las posibilidades de que prosperase una eventual solicitud son escasas, ya que la orden de detención europea tiene prioridad sobre un procedimiento de asilo, y remite su información a fuentes judiciales y del gobierno regional de Schleswig Holstein, el estado federado donde fue detenido.

«Da igual donde esté»

Pese a esta circunstancia, Puigdemont quiso transmitir normalidad en una entrevista este viernes en el diario finlandés 'Helsingin Sanomat', donde aseguró que no tenía intención de salir huyendo. «Si se emite la orden europea de detención da igual en qué país esté. Las autoridades tienen que cumplir la ley», respondió.

Su abogado Jaume Alonso Cuevillas también declaró ayer por la mañana a Catalunya Radio, quizá para despistar, que su cliente tenía tiene intención de entregarse a las autoridades escandinavas, como ya hizo en Bélgica cuando la juez de la Audiencia Nacional Carmen Lamela, primera instructora del 'procés', lanzó la primera euroorden. Incluso un portavoz de la policía finlandesa llegó a confirmar que ya habían recibido a través de Interpol la documentación de la OEDE y que se había activado en consecuencia el «procedimiento normal de entrega».

Sin embargo, a primera hora de la tarde de ayer el diputado que había invitado a Puigdemont a un seminario a Helsinki, Mikko Kärnä, del liberal Partido de Centro, confirmó en una red social que acababa de «recibir información de que se fue de Finlandia la noche del viernes por medios desconocidos hacia Bélgica», a su residencia de Waterloo. Un extremo que fue corroborado por el mismo abogado que había asegurado horas antes en la radio pública catalana que tenía el propósito de entregarse en Helsinki.

Así, el juego del gato y el ratón del expresidente para evitar caer en manos de la Justicia finlandesa contradice aquel mensaje del 6 de diciembre en el que se jactaba de que el juez Llarena retirara la euroorden a Bélgica «por miedo a hacer el ridículo ante la mirada europea». Pero su periplo concluyó ayer en un área de servicio alemana.

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