Ximo Puig hace el primer gesto para buscar acuerdos pero el sanchismo se enroca

Ximo Puig, el domingo por la noche tras imponerse en las primarias del PSPV.
Ximo Puig, el domingo por la noche tras imponerse en las primarias del PSPV. / JUAN J. MONZÓ

Rodríguez dice que el líder del PSPV integrará en la nueva ejecutiva aunque el entorno de Rafa García se decanta por quedarse al margen

FERRIOL MOYA VALENCIA.

El día después de la victoria de Ximo Puig en las primarias del PSPV permitió comprobar un sensible cambio en el discurso del secretario general de los socialistas. Si la noche del domingo, tras conocerse su triunfo al conseguir 7.338 votos, el 56,8% del total, frente a los 5.465 votos, el 42,3 % del total, del alcalde de Burjassot, Rafa García, el líder de los socialistas descartó toda posibilidad de integración en la nueva ejecutiva de quienes habían respaldado al candidato avalado por Ferraz, ayer optó por un tono mucho más conciliador. E incluso su coordinador de las primarias, el presidente de la Diputación de Valencia Jorge Rodríguez, se mostró convencido abiertamente de que Puig, que tendrá manos libres para construir la nueva dirección, «integrará a todo el mundo, como siempre ha hecho».

La posición de partida de Puig, al reivindicar una posición como la que asumió Pedro Sánchez, al que incluso citó, tras ganar las primarias federales -apartó a los barones y compuso su propia ejecutiva- había dejado sobre la mesa la voluntad de la cuarta planta de Blanquerías de mantener el pulso con la dirección federal. Ayer, esa postura se diluyó sobre otra mucho más dialogante. Puig, en declaraciones a la Cadena Ser, dijo sobre su relación con Sánchez que su «distanciamiento o no fue en términos políticos, no personales» y agregó que es «necesario trabajar juntos». «Y lo vamos a hacer», proclamó.

El líder valenciano señaló que en estos momentos, «por encima de cualquier diferencia -entre él y Sánchez-, tenemos un objetivo común, por una parte afianzar el gobierno de la Generalitat valenciana que está haciendo cosas importantes y, por otra parte, necesitamos un gobierno progresista en España; es la manera de resolver nuestros problemas y de los ciudadanos. Es necesario trabajar juntos y lo vamos a hacer».

Puig incluso deslizó ya su intención de integrar. «Desde el primer momento he intentado integrar, incluir; para mí el partido es esencialmente un instrumento al servicio de los ciudadanos para cambiar, transformar la sociedad, no es un fin en sí mismo y en eso vamos a continuar trabajando. Continuaremos sumando y creo que es el camino «proclamó».

Si el líder de los socialistas valencianos apostó por integrar, su coordinador de las primarias, Jorge Rodríguez, todavía lo dejó más claro. El presidente de la Diputación y alcalde de Ontinyent señaló que con el resultado logrado, el secretario general tiene «las manos libres» para configurar la Ejecutiva, aunque se mostró convencido de que «va a integrar a todo el mundo, como ha hecho siempre».

Rodríguez señaló que lo que toca ahora es «lo que siempre dijimos: trabajar juntos para conseguir que Pedro Sánchez llegue a la Moncloa y para que Ximo Puig continúe en el Palau de la Generalitat en 2019», señaló. «De lo que se trata ahora es de que todo el mundo se pueda sentir a gusto con la ejecutiva que nos ha de representar a todos y que podamos continuar trabajando en común», añadió.

El momento de comprobar esa voluntad de integración arranca de inmediato. El proceso para la elección de delegados para el congreso que los socialistas valencianos celebrarán el último fin de semana de julio en Elche arranca de inmediato. La cuarta planta de Blanquerías se ha mostrado partidaria de trasladar a las asambleas locales lo que ya se hizo con el congreso federal: respetar los resultados obtenidos por Sánchez, Díaz y López en las primarias. Si ese acuerdo se cumple, Puig acudiría a ese cónclave con el respaldo del 56'8% de los delegados.

Pero que Puig y su entorno dejen ahora entreabierta la puerta de la integración no implica que el otro sector, el que encabeza Rafa García, vaya a aceptarlo. El entorno del alcalde de Burjassot se mostró ayer discrepante con la voluntad de integración de Puig. De hecho, algunos de los más estrechos colaboradores del dirigente socialista se mostraron partidarios de rechazar la oferta que llegue desde la cuarta planta de Blanquerías. En primer lugar, porque sería tanto como reconocer que el modelo de partido que defendían Puig y García era el mismo, «cuando nos hemos pasado la campaña de primarias sosteniendo lo contrario».

En segundo lugar, porque se entiende que la oferta que haría el líder de los socialistas valencianos en ningún caso respondería al peso real de ese 42% de apoyos logrado por el alcalde de Burjassot, «que merecería un puesto de los más destacados en la futura ejecutiva, no una o dos secretarías de relleno. ¿Entrar en la ejecutiva? A cualquier precio, no». Y en tercer lugar, porque el criterio de los partidarios del sanchismo en la nueva etapa que se abre en el socialismo valenciano sería mucho más partidario de convertir ese porcentaje de apoyos en un grupo cohesionado, que haga oír la voz de la dirección federal en el seno del socialismo valenciano, que por diluirse en el seno de una dirección de dimensiones tan desproporcionadas como la actual -se aprobó con un total de 69 miembros-. «No se debe dilapidar el logro que supone obtener en apenas dos semanas de campaña un apoyo del 42%», se advirtió.

El entendimiento entre Puig y los partidarios de Rafa García se comprobará en el congreso de los días 28 al 30 de julio con la elección de las propuestas para el comité nacional del PSPV y para el comité federal del PSOE. El sanchismo aspira a un acuerdo, siempre y cuando se respeten los resultados de las primarias del domingo. Si no es así, la intención pasa por presentar una lista alternativa y que se produzca la votación.

¿Y después del congreso nacional? Los congresos provinciales, y posteriormente los comarcales, podrían reproducir el choque entre candidatos de Blanquerías y de Ferraz. Algunos de los más estrechos colaboradores de Puig admitieron ayer que los cónclaves provinciales no se mueven en la misma clave que el congreso de país, de manera que la posibilidad de que haya más de una candidatura sería cierta. José Luis Ábalos, secretario federal de Organización y hasta ahora líder de la provincia de Valencia, dijo ayer no sentirse «nada fracasado» por la victoria de Puig. «Hemos conseguido que hubiera primarias cuando había quien no las entendía y casi había que dar explicaciones», dijo. Los socios del PSPV en el Botánico felicitaron a Puig por su triunfo y porque se «refuerza» ese Pacto. Y el PP emplazó al jefe del Consell a empezar a gobernar «ahora que ha acabado su periplo electoral».

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