Puig pide a Rajoy y Puigdemont que se retiren si no son capaces de negociar

El presidente de la Generalitat, Ximo Puig, durante su conferencia de ayer en el hotel Las Arenas. / efe / manuel bruque
El presidente de la Generalitat, Ximo Puig, durante su conferencia de ayer en el hotel Las Arenas. / efe / manuel bruque

El jefe del Consell propone crear una mesa de diálogo entre el Gobierno central y el Govern y reformar la Constitución

J. MOLANO VALENCIA.

El presidente de la Generalitat, Ximo Puig, aseguró que «la fractura» entre España y Cataluña no solo «sigue» sino que el pasado 1 de octubre «se hizo más grande», por ello, consideró que si los actores del proceso catalán, el presidente del Gobierno Mariano Rajoy y el jefe del Govern catalán Carles Puigdemont, «no son capaces de dialogar, deben apartarse».

Puig calificó el día después del referéndum ilegal como «un punto de partida» tras la situación vivida en Cataluña con motivo de dicha consulta. El problema territorial «en su conjunto» centró la conferencia del jefe del Consell en el Forum Europa Tribuna Mediterránea y en su intervención ofreció tres vías para solucionarlo. La primera, «constituir una mesa de diálogo entre el Gobierno de España y la Generalitat de Cataluña». La segunda, «abordar la reforma constitucional tantas veces aparcada» y la tercera, «impulsar de forma inmediata la reforma del sistema de financiación».

Puig solicitó «una mesa de diálogo sincero, sin líneas rojas», en la que «se abandonen los maniqueísmos» y que se lleve a cabo «tomando como base el Estatuto de Autonomía impugnado por el Tribunal Constitucional» porque «es el último espacio de acuerdo que ha existido y parece razonable que empecemos a hablar desde este».

En cuanto a la reforma de la Constitución, el jefe del Palau apostó por «la modificación de su título VIII» y porque el cambio en la Carta Magna deje de «formar solo parte de los discursos para pasar a entrar en la agenda política inmediata». «Una reforma que permita conjugar la diversidad territorial con distintas manifestaciones, con hechos lingüísticos y culturales diferentes que han de ser también los de la administración central», dijo.

Sobre el tercer puente que planteó Puig, la reforma del modelo de financiación, mostró su deseo de que se active «inmediatamente» y consideró que «no es necesario más tiempo para actuar, más bien lo contrario, llegamos demasiado tarde». En este sentido, quiso recalcar que esta medida se debe adoptar «sin caer en la tentación de que los problemas singulares nos desvíen de una solución que ha de ser conjunta» y celebró la rectificación del Gobierno central «a las informaciones que aseguraban que se estudiaba un cupo catalán como posible respuesta a la crisis actual». «No estaríamos entendiendo nada si intentáramos solucionar el agravio a un territorio agraviando al resto», señaló.

Sobre los acontecimientos en Cataluña del pasado domingo, Puig manifestó que «cristalizan una ruptura emocional». «Nunca la violencia es la respuesta a un problema político», afirmó en referencia a las cargas policiales en algunos colegios en los que se pretendía celebrar las votaciones, e instó a «rebajar la tensión y recuperar el diálogo institucional» y a evitar «cuidadosamente la reivindicación de ganadores y perdedores».

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