Puig y Oltra perfilan cambios en el segundo escalón tras los presupuestos

Ximo Puig y Mónica Oltra, en sus escaños de Les Corts. / Damian Torres
Ximo Puig y Mónica Oltra, en sus escaños de Les Corts. / Damian Torres

El jefe del Consell pacta con su número dos varios relevos entre los directores generales para relanzar la acción del Ejecutivo valenciano

F. M. VALENCIA.

La primera semana del pasado mes de agosto estaba marcada en rojo en el calendario del Gobierno valenciano. Para esas fechas, nada más finalizar el congreso de los socialistas celebrado en Elche, el presidente del Consell tenía previsto acometer una serie de cambios en su Ejecutivo, que iban a afectar a consellers y altos cargos. La certeza de que esos movimientos iban a producirse -que provocó incluso que se señalara en público a los consellers salientes- terminó provocando que se frenara esa remodelación.

Pero la idea de mover piezas en el Ejecutivo valenciano sigue en la cabeza de su máximo responsable. Ximo Puig y la vicepresidenta del Consell, Mónica Oltra, perfilan estos días una serie de movimientos en el segundo escalón del Gobierno valenciano. La remodelación, se asegura, ya no afectaría a ningún conseller -Puig ha sacado pecho en más de una ocasión de presidir el Consell más longevo de la historia-, pero sí que salpicaría de lleno a los directores generales.

En la sala de máquinas del diseño de esos relevos -o al menos, de los que afectarían a cargos propuestos por el PSPV- se encuentra José Manuel Orengo. Al exnúmero tres socialista, repescado como alto cargo por Puig un día después de acabar el congreso de Elche, se le sitúa como el responsable de algunos de esos movimientos. Uno de ellos, adelantado ayer por este diario, el de Julián López, el portavoz socialista de Hacienda en el Congreso de los Diputados que se incorporará al Palau de la Generalitat para hacerse cargo de la Dirección General de Análisis, que en la actualidad ocupa Gustavo Zaragoza. El movimiento permitirá reforzar al jefe de gabinete de Puig, Arcadi España, que en no pocas ocasiones ha expresado (en privado) la escasez de medios personales con las que afrontar su labor. Y de paso, Puig logrará que su buen amigo Herick Campos regrese al Congreso -ocupará el escaño que dejará vacante López-.

Las fuentes consultadas por este diario explican que los relevos que se acometerán en el Consell -a imagen de los que tuvieron lugar en el verano de 2016- están pactados con Compromís. De hecho, los cambios afectarán a un número similar de cargos designados por uno y otro partido.

La negociación de esos relevos se ha cruzado con la de la elaboración de los presupuestos. De hecho, el retraso en la presentación del proyecto de ley -anunciada para este viernes y que acabará siendo el próximo martes- podría provocar que esa remodelación no viera la luz hasta mediados de noviembre. Ese es, al menos, el calendario que manejaba el Palau de la Generalitat hasta que ha estallado la bronca entre los socios del Botánico por la elaboración de las cuentas para el próximo ejercicio. «La clave será mantener los equilibrios», se remarcó.

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