Puig nombra asesor a Orengo el día después de acabar el congreso del PSPV

El exdirigente socialista José Manuel Orengo.
El exdirigente socialista José Manuel Orengo. / juantxo ribes

El presidente recupera al ex número tres de su partido tras dimitir hace un mes y medio de la dirección de la polémica fundación Cical

F. M.

valencia. El Diari Oficial de la Generalitat Valenciana (DOGV) publica hoy el nombramiento de José Manuel Orengo como nuevo asesor del presidente de la Generalitat, Ximo Puig. El exalcalde de Gandia y expresidente de la Fundación Cical volverá a disfrutar de un sueldo público. La designación se hace pública el 1 de agosto -la resolución la firma Emili J. Sampio, subsecretario de Presidencia y expatrono de la polémica Fundación- , y se da a conocer justo tras finalizar el congreso que los socialistas valencianos han celebrado en Elche.

Fuentes de presidencia de la Generalitat explicaron ayer que Orengo es una persona de la máxima confianza del jefe del Consell.

Pero, además de eso, el nombre del exalcalde de Gandia está asociado a su último proyecto político, una Fundación dirigida a trabajar en el conocimiento de las administraciones locales que Orengo trató de impulsar con la colaboración y financiación de las administraciones públicas, y que terminó fracasando.

El pasado 28 de febrero, Orengo se presentó en el Palau de la Generalitat para que Puig presidiera la reunión constitutiva del patronato de la Fundación Cical -Centro de Investigación de Conocimientos para la Administración Local-. El invento, al que acudieron los responsables de la Diputación de Valencia, la Federación Valenciana de Municipios y Provincias (FVMP) y los rectores de las Universidades valencianas, dio luz verde a una iniciativa que se presentó con un presupuesto de 1,4 millones de euros cuya aportación iba a ser en su integridad de carácter público -la Generalitat pondría 400.000 euros y el resto de presupuesto vendría de aportaciones de las tres diputaciones provinciales (200.000 euros la de Valencia, 100.000 la de Alicante y 75.000 la de Castellón) así como de los ayuntamientos de la Comunitat en función de su tamaño-.

Lo insostenible de una iniciativa de objetivo inespecífico, y de la que todos los partidos se acabaron desmarcando con la excepción del PSPV, terminó provocando que el propio Orengo anunciara a principios del mes de marzo que aparcaba el proyecto.

Las fuentes consultadas por este diario señalaron ayer que Orengo dimitió como director general de Cical «hace un mes y medio», es decir, sólo unas semanas después de constatar el fracaso de ese proyecto.

Orengo, es verdad, es persona de la máxima confianza de Puig. Ocupó la vicesecretaria de Relaciones Institucionales del partido en la primera ejecutiva de Puig, elegida en 2012. Primo del otro hombre fuerte del PSPV de Gandia, el hasta este fin de semana vicesecretario de Organización, Alfred Boix, Orengo siempre ha mostrado su debilidad por el municipalismo y por unir la investigación al ámbito de la administración local.

En 2015, tras la cita electoral que permitió al PSPV recuperar después de dos décadas algunas de las principales instituciones, Orengo fue designado jefe de gabinete del presidente de la Diputación, Jorge Rodríguez. El nombramiento pretendía situar a un hombre de confianza de Puig en el núcleo duro de la institución provincial. Una decisión a mitad de camino entre la desconfianza hacia Rodríguez y la necesidad de que la institución provincial aportara fondos a las maltrechas arcas autonómicas. Apenas seis meses después, Rodríguez forzó la salida de Orengo y renovó la cúpula de la Diputación.

El fichaje de Orengo como asesor de Puig en el Palau se da a conocer sólo un día después del congreso del PSPV que ha reelegido secretario general a Ximo Puig. El exdirigente socialista, que ha tenido un papel activo en el equipo de primarias de Puig, protagonizó en redes sociales algunas salidas de tono destacables. A un visita de Odón Elorza replicó con un «Me importa un 'Odón' que vengan a apoyar a Rafa desde Madrid». El sábado, tras la designación de Puig, emplazó a los sanchistas a «disolverse».

El pasado mes de enero, Puig nombró a otro excargo socialista, Francesc Romeu, como alto directivo en FGV.

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