Ximo Puig gana unas primarias que evidencian la división del PSPV

Rafa García y Ximo Puig levantan sus brazos y saludan a la militancia en la sede de Blanquerías del PSPV. / JUANJO MONZÓ
Rafa García y Ximo Puig levantan sus brazos y saludan a la militancia en la sede de Blanquerías del PSPV. / JUANJO MONZÓ

El líder de los socialistas obtiene 7.447 votos frente a los 5.557 apoyos recibidos por el alcalde de Burjassot, una diferencia de catorce puntos porcentuales

D. Burguera
D. BURGUERAValencia

Ximo Puig venció ayer a Rafa García. Se impuso con el 56,7% de los votos, una victoria ajustada y por debajo de sus propios pronósticos si se tiene en cuenta que el ganador contaba entre sus filas tanto al apartaje orgánico autonómico, como a destacados cargos electos, cargos públicos en la Generalitat y referentes valencianos del 'sanchismo' que, con su trasvase, han colaborado en que Puig se imponga sobre el candidato favorito de Sánchez por apenas catorce puntos porcentuales de diferencia. El jefe del Consell, no obstante, logró alcanzar su objetivo de manera apretada. Desde su propia candidatura se consideraba que una victoria por menos del 60% supondría un balance final insuficiente.

El secretario general de los socialistas valencianos ha conservado su posición de liderazgo gracias a unos resultados que le permiten respirar alilviado frente a los datos de las primarias nacionales, cuando quedó en duda su perfil como dirigente de la organización con sede en Blanquerías. Paradójicamente, los omnipresentes 30 grados de un domingo de mitad de julio enfriaron los ánimos de aquellas bases inflamadas en mayo. La desmovilización ha favorecido a la candidatura sostenida por el aparato autonómico.

Puig se impuso ayer sobre Rafa García por cerca de 1.900 votos y catorce puntos porcentuales. El secretario general del PSPV obtuvo 7.447 votos por los 5.557 apoyos que recibió el alcalde de Burjassot. La participación se queda en torno al 71%, mientras que el pasado 21 de mayo votaron más de 15.000 socialistas de la Comunitat, en torno al 84%.

Ximo Puig podrá volver a depositar todas sus energías en el Consell, que es lo que había hecho desde que accedió a la presidencia de la Generalitat hasta que a finales de mayo se encontró con una impactante realidad. En una especie de acto de contricción maratoniano (ha pedido reiteradamente perdón a la militancia en los actos celebrados durante la campaña), se ha dirigido a las bases socialistas recordando que es el presidente de la Generalitat, y esa advertencia de lo que había en juego ha funcionado moderadamente.

La militancia ha optado por respetar al líder que está al frente del Consell, que se había expuesto a un peligroso cara o cruz en forma de primarias que finalmente le ha salido bien, aunque sin demasiadas holguras. De los más de 18.000 socialistas de la Comunitat, cerca de 11.000 no han votado a Puig, que recibe el apoyo del 41% del censo. Una división evidente.

Menos avales que votos

El secretario general no superó los avales (7.584 firmas) que había presentado durante la campaña. Cuando los socialistas corren la cortinilla y se quedan solos para votar en secreto, no apoyan masivamente la apuesta del aparato.

Es la segunda vez en dos meses que la presión de Blanquerías se traduce en más votos que avales. Ocurrió cuando Puig apostó por Díaz (en las primarias nacionales se registraron en la Comunitat 4.300 votos frente a los 5.400 socialistas valencianos que habían avalado a la dirigente andaluza), y ayer lo volvió a sufrir en sus carnes el propio secretario general del PSPV, receptor de 7.447 votos con el 100% de las papeletas escrutadas. Rafa García, que presentó en la campaña 4.400 avales, ha obtenido más de 5.500 votos.

La cara de la moneda, con todos sus apuros, ha asomado para Puig, muy aliviado ayer. La cruz se queda para García. El aspirante apoyado por el 'sanchismo' miraba el calendario con preocupación desde que, al día siguiente de acabar el Congreso del PSOE que encumbró a Sánchez (y donde él tuvo un papel protagonista, no por casualidad, como miembro de la mesa congresual), anunció su candidatura para ser secretario general. Era 19 de junio. Había pasado menos de un mes desde la debacle de Díaz (y Puig) en las primarias nacionales, lo cual le animó a instar a las bases del PSPV a no dejar pasar «la ola de cambio». Sin embargo, habían dos factores que jugaban en su contra, según reconoce el equipo de su candidatura. El tiempo, precisamente, no le ha hecho ningún favor. García no era una figura de renombre en el PSPV, y hubiese necesitado más margen para darse a conocer y trabajar el contacto con la militancia. Sin embargo, Blanquerías había planificado la consulta para que se celebrase muy pegada al Congreso Nacional. Igualmente, contra el alcalde de Burjassot jugaba el factor de la desmovilización, algo que efectivamente ha ocurrido. Han acudido a las urnas menos militantes y con el ánimo más moderado.

Otro barón 'susanista' que resistió el empuje de los 'sanchistas' fue el extremeño Guillermo Fernández-Vara, con el 66,8% de los votos . En Cantabria, Eva Díaz, que se alineó con Patxi López, fue derrotada por el 'sanchista' Pablo Zuloaga, mientras que en La Rioja, Francisco Ocón -con etiqueta difícil de desentrañar- venció al 'susanista' Félix Caperos.

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