Puig exhibe gestión y García contraataca con la invisibilidad del PSPV

El jefe del Consell, Ximo Puig, y Rafa García, alcalde de Burjassot, antes del debate de ayer. / J. Signes

Los dos candidatos a la secretaría general de los socialistas valencianos se enfrentan en el último debate de la campaña antes de las primarias

A. CERVELLERA VALENCIA.

Las primarias socialistas han entrado en la recta final. El presidente Ximo Puig y Rafa García, alcalde de Burjassot, lo saben y ayer echaron el resto en el segundo y último debate que tendrá lugar antes de las votaciones del próximo domingo. El cara a cara organizado por el PSPV fue menos bronco que el que tuvo lugar el pasado lunes, aunque García no dudó en volver a arremeter contra el presidente de la Generalitat, utilizando contra Puig su apoyo a Susana Díaz en las primarias y el argumento de haber dejado el partido «abandonado». El jefe del Consell, que en la recogida de avales cosechó 7.500 apoyos frente a los 4.400 de García, apostó por un tono más sereno para exhibir la gestión de su gobierno aunque tampoco dudó en lanzar ataques a su compañero de filas.

En el debate, que fue moderado por la periodista Noa de la Torre, García se presentó como el candidato de la militancia mientras que Puig presumió de los resultados que han dado el Acuerdo del Botánico, el pacto de gobierno entre PSPV, Compromís y Podemos que permitió a los socialistas volver al Palau de la Generalitat tras 20 años.

El primer bloque del cara a cara fue el referido a política social y economía y aquí fue donde García comenzó a separar el gobierno y el partido a nivel orgánico. El candidato sanchista no dudó en señalar que «las políticas en la Generalitat están muy bien» pero también quiso incidir en que es necesario que el PSPV como formación también cuente con una política concreta y señaló que para su proyecto es fundamental replantearse el tratado de libre comercio con Canadá (CETA). Además, arremetió contra el jefe del Consell al asegurar que es Compromís el que tiene el peso de «la gestión institucional». Puig apostó por un modelo basado en «políticas progresistas» e hizo gala del Fondo de Cooperación Municipal que ha impulsado desde el Consell. El presidente también quiso hacer referencia a la militancia, una cuestión que García suele vincular con su candidatura, y recalcó que las propuestas de las bases «llegan a la Generalitat».

La temperatura siguió subiendo en la segunda parte del cara a cara, cuando se debatió sobre valencianismo y federalismo. Un punto en el que García intentó extrapolar el modelo de las primarias nacionales que enfrentaron a Susana Díaz con Pedro Sánchez a la Comunitat. El candidato sanchista recalcó que Díaz ha negado siempre la plurinacionalidad de España y se ha acercado a las tesis que defiende el PP. «No es creíble que ahora nos quieras hacer ver otra cosa», apostilló García. Por su parte, Puig contraatacó diciendo que «cada uno diga lo que piensa» y recordó que el siempre ha sido un firme defensor de la diversidad que se vive en España. Por ello, apostó por una reforma para encaminarse hacia un modelo federal.

Reproches mutuos

El modelo de partido fue posiblemente el punto en el que más reproches se cruzaron los dos candidatos a la secretaría general. García comenzó su exposición criticando el «congreso exprés» que ha elaborado el PSPV, que a su parecer cuenta con unos plazos muy precipitados que no ayudan a explicar los diferentes modelos de partido. Además, repitió en diferentes ocasiones la idea de que el partido ha estado «abandonado» y ha permanecido desconectado de la militancia. También quiso destacar las numerosas gestoras que se han puesto en marcha durante el mandato de Puig. El presidente de la Generalitat, pese a no que indicó que no quería entrar en el pasado de García, respondió al candidato sanchista con datos sobre las direcciones provisionales que él también constituyó cuando fue secretario de organización de la provincia de Valencia y subrayó que es necesario cambiar el partido para continuar con el cambio en la Comunitat. García volvió a referirse a las bases y defendió que es necesario consultarlas y explicarles decisiones como el facilitar la investidura del presidente Mariano Rajoy. «Los militantes han sentido vergüenza», sentenció el candidato sanchista.

El cara a cara terminó con un turno de preguntas de los medios de comunicación en donde Puig indicó que si no revalida su cargo como secretario general continuará como presidente. Los dos candidatos coincidieron en que el día después de las primarias será necesario unir el partido y el jefe del Consell se mostró dispuesto a integrar los sectores críticos dentro de su ejecutiva. Sobre la relación del PSPV con los socialistas a nivel estatal, tanto Puig como García apostaron por la «lealtad» como factor fundamental, aunque desde el proyecto del presidente de la Generalitat se muestran partidario de «defender los intereses de los valencianos desde la autonomía». El presidente terminó el debate indicando que el PSPV no puede permitirse volver a las luchas orgánicas mientras que García reiteró su apuesta por volverá a situar a la militancia en el centro de la organización política.

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