Puig desata la bronca en Les Corts al acusar a Bonig de defender el «hembrismo»

El conseller Vicent Soler realiza aspavientos dirigiéndose al PP mientras el presidente Puig gesticula. / irene marsilla
El conseller Vicent Soler realiza aspavientos dirigiéndose al PP mientras el presidente Puig gesticula. / irene marsilla

La presidenta del PPCV asegura que el jefe del Consell le «falta al respeto» por considerar que está sometida a la figura masculina

F. RICÓS

valencia. El grupo con más diputados en Les Corts, el PP, fue ayer más mayoritario que nunca. La ausencia de las parlamentarias del PSPV, Compromís, Podemos y de todas las conselleras, que se sumaron a la huelga feminista, dejó en los escaños una escasa representación del tripartito. No se sabe bien si fue porque los populares se crecieron al verse tan numerosos frente a su antigua oposición, hoy gobierno, o porque el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, trató no sólo de salir airoso de su comparecencia en Les Corts, sino colocarse los laureles de una victoria incontestable, el caso fue que la sesión de control derivó en una bronca que se encargó de desatar el propio Puig al afirmar desde la tribuna que la portavoz popular, Isabel Bonig, «defiende el hembrismo».

No es que el jefe del Consell aportase un neologismo. En la jornada conmemorativa del Día de la Mujer, Puig echó mano del postlenguaje para tratar de descalificar a la líder del PP y utilizó una palabra que aún no recoge la Real Academia Española de la Lengua pero que tiene dos acepciones antagónicas: la primera hace referencia a la discriminación sexual de carácter dominante adoptada por las mujeres frente a los hombres, odio al hombre, y la segunda se inclina por la sumisión femenina ante lo masculino. ¿A cuál se refería Puig? Por la situación en la que pronunció la frase, posiblemente a la segunda, a la sumisión de lo femenino ante la figura masculina. El presidente se dirigió a Bonig en estos términos: «Ante esta cuestión sólo hay dos vías: machismo o feminismo. No hay otra, porque el hembrismo que usted defiende... No es eso. No es hembrismo-machismo». Desde Presidencia indicaron que no realizan interpretaciones de las palabras.

Con esa expresión, Puig provocó la bronca en las filas del PP. Isabel Bonig al término de la sesión indicó que el presidente «me ha faltado al respeto». Pidió al presidente de Les Corts, Enric Morera, poder rebatir al jefe del Consell pero el de Compromís le negó la posibilidad. Eso soliviantó todavía más los ánimos en las filas populares. Morera dijo que entendía que las palabras de Puig se circunscribían a un contexto político, pero eso no le ofreció la réplica a Bonig. Pero en realidad trató de cortar el debate y la bronca que se armó entre PP y PSPV, pero se quedó lejos de conseguirlo.

Bonig ataca a Puig

El diálogo inicial entre Puig y Bonig empezó a centrarse en la huelga en favor de los derechos de la mujer. La líder del PPCV cargó con fuerza contra Puig, arropada por las continuas ovaciones de las filas populares. «Historia será cuando usted se vaya y esté sentada ahí la primera presidenta», le espetó Bonig. «Las dos únicas portavoces de Les Corts están aquí (la síndica del PP y la de Cs) y hemos llegado por nuestro esfuerzo, capacidad y mérito», afirmó. «Sin el hombre no hay igualdad», aseguró y recordó a Puig que antes de que en la Universitat de València tuviese una rectora ya la habían tenido la Católica, la VIU y el CEU.

Pero seguramente lo que más dolió a Puig es cuando Bonig le conminó a dejar el cargo después de que el Tribunal Superior de Justicia haya planteado de oficio una cuestión de inconstitucionalidad al segundo decreto sobre plurilingüismo. «Dimita. Es usted un desastre como gobernante. Debe disolver Les Corts y convocar elecciones porque preside un gobierno agotado y paralizado», reclamó la presidenta del PP.

Los aplausos de los diputados del PP llevaban en volandas a Bonig. «A nueve de cada diez valencianos no les preocupa su reforma constitucional», le dijo a Puig. La líder popular incidió en que a un 66 % de los valencianos le preocupa el paro, las listas de espera en Sanidad, la educación y el chantaje lingüístico. Y recordó a Puig que con el Gobierno de Aznar se crearon dos millones de puestos de trabajo para mujeres, que con Rajoy se ha conseguido rebajar la brecha salarial cuatro puntos y que el PPCV va a crear un marco de confianza para que vengan las empresas.

Bonig acababa de sacar la muleta a relucir y Puig no dudó en entrar al trapo con la esperanza de llevarse por delante a la presidenta del PPCV. El presidente ejerció el papel de diputado de la oposición. Hizo referencia «al mundo Bonig y el mundo Camps», dijo que la legislatura «acabará con 10 puntos menos de paro», consideró que «es intolerable tener al presidente del Gobierno aquí, haciendo turismo partidista, y no se quiere reunir con los representantes legítimos» y reclamó a Bonig que hoy pida explicaciones al presidente de la Xunta, Núñez Feijóo, por la financiación.

Gritos de «machista»

Pero las palabras cruciales de Puig llegaron al final de su discurso. Había defendido el feminismo en su intervención inicial, pero en la réplica fue el ataque a Bonig: «Ante esta cuestión sólo hay dos vías: machismo o feminismo. No hay otra, porque el hembrismo que usted defiende... No es eso. No es hembrismo-machismo».

Ante estas palabras Bonig pidió al presidente de la Cámara poder replicar. Morera se lo negó. «Machísta», se oyó desde los escaños del PP. «Es machismo», replicó la síndica. El diputado José Muñoz pidió a Morera que llamara al orden para que cesaran los gritos y aspavientos de los diputados del PP.

La bulla continuó cuando al diputado del PP Juan José Zaplana le contestó el conseller de Hacienda, Vicent Soler, y no Puig: «Las listas de espera son las más bajas de la historia». La contestación indignó a los populares todavía más. Soler, entre braceos y aspavientos, ignoró hablar sobre Nomdedéu, el secretario autonómico que hace unas semanas comparó a la secretaria del PPCV con un mono con una ballesta. La cordura la trató de aportar la síndica de Cs, M. Carmen Sánchez: «Mi grupo siente una profunda vergüenza tras lo que se ha vivido en esta Cámara».

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