Ximo Puig cubre el límite de asesores en el Consell con la colocación de Orengo

En el centro y en primer término, José Manuel Orengo. / LP
En el centro y en primer término, José Manuel Orengo. / LP

El Ejecutivo completa el 97% de los puestos de personal eventual, 72 contratados de los 74 posibles

BURGUERA VALENCIA.

Nadie podrá decir que Ximo Puig no es amigo de sus amigos. Y mucho menos José Manuel Orengo, exalcalde de Gandía al que no le falta ocupación desde que hace año y medio saliese rebotado de la Diputación de Valencia por la gestión de Divalterra y el enfrentamiento interno entre miembros del PSPV. El que fuera número tres de la dirección socialista y exponente principal del 'Clan de Gandia' tendrá un puesto de asesor junto al presidente de la Generalitat, lo que le asegura un sueldo anual que oscilará entre los 40.000 y 50.000 euros (en función de la categoría que se le asigne) y consolida Presidencia como el gran departamento del personal de confianza. La confianza rebosa entre los colaboradores de Puig. Es un área con tanto personal eventual que supera el que tienen las consellerias de Educación, Sanidad, Economía, Agricultura y Transparencia, juntas.

Por un decreto publicado el 20 de noviembre de 2015, PSPV y Compromís se comprometieron a no superar la contratación de 74 personas a dedo, personal eventual en la Administración autonómica. Socialistas y nacionalista han ido aproximándose al cupo y, cuando en algún momento se ha producido un 'hueco', la plaza liberada se ha ocupado con diligencia. La incorporación del exalcalde de Gandia supondrá alcanzar los 72 eventuales, de modo que se cubren el 97% de puestos de libre designación en calidad de asesores, jefes de gabinete, secretarios o conductores de confianza.

Trasvase de puestos

La llegada de Orengo aún mimetiza más Presidencia con la cuarta planta de Blanquerías, donde está la dirección del PSPV, una sede que protagoniza un trasvase constante desde que arrancó la legislatura. El exalcalde de Gandia supone un nuevo capítulo en el hilo directo establecido entre la cúpula del organigrama socialista y la de la Generalitat. El mecanismo establecido por el PSPV supone que cada hueco que queda libre en la esfera socialista cuenta con un candidato del gusto de Puig y su entorno.

Cuando la diputada Eva Alcón dijo adiós en abril al escaño en Les Corts (es profesora en la UJI y su nombre suena como la principal candidata a ser rectora de la universidad castellonense), el siguiente en la lista del PSPV por Castellón era Adolf Sanmartín, delegado territorial del Consell, puesto en el que convenientemente continuó, lo que permitió dejar el camino libre para que el escaño fuese ocupado por Ana Besalduch, exdiputada y muy próxima al núcleo duro que rodea a Puig. Tan cercana, que era asesora en Presidencia, y esa vacante, la que quedó libre con la salida de Besalduch camino a Les Corts, la ocupa ahora José Manuel Orengo, que a su vez había abandonado recientemente su labor en la Federación Valenciana de Municipios y Provincias (FVMP), desde donde presidió hasta hace unas semanas la Fundación Cical (Centro de Investigación de Conocimientos para la Administración Local). El proyecto de Cical quedó aparcado en marzo al conocerse la presencia de Orengo al frente de la Fundación, lo que generó una evidente contrariedad en Compromís y en parte del PSPV, donde el exalcalde de Gandia despierta filias y fobias de primer nivel.

Para entender el peculiar perfil político de Orengo basta leer sus últimos mensajes en las redes sociales, dirigidos a Rafa García y al equipo de militantes socialistas que le apoyaron en las primarias frente a la candidatura del jefe del Consell.

«Disuélvanse»

«Por favor, por respeto a la democracia de los militantes, el lunes, disuélvanse y a colaborar con la nueva dirección», instó Orengo el pasado sábado a sus rivales del PSPV, con el congreso aún celebrándose en Elche. El que fuera número tres de los socialistas valencianos había sido una pieza destacada del equipo de la campaña de Puig buscando alianzas con los alicantinos y ejerciendo una labor de fontanería en todo lo referente a los avales. El domingo, anunció: «Para aplicar aquello que se pide, y una vez realizado mi trabajo, me autodisuelvo». Al día siguiente, el lunes, en Presidencia se preparó el desembarco de Orengo en el departamento de la Generalitat que dirige Puig.

La designación estaba prevista que se hiciese pública ayer en el DOGV, según fuentes del Consell. Aunque se ha retrasado, la llegada de Orengo contará con la firma de Emili Josep Sampío, subsecretario de Presidencia, expatrono de la polémica Cical y funcionario del Ayuntamiento de Gandia desde 2005, una incorporación que se produjo cuando Orengo era alcalde de la capital de La Safor (puesto que ocupó entre 2003 y 2011). Todo queda en casa y entre amigos. El presidente de la Generalitat, en la segunda mitad de la legislatura, se rodea aún más de aquellos con los que mantiene una confianza política total desde hace años.

«Piensa a lo grande pero luego ejecuta de un modo temerario», advierte una persona próxima a la cúpula de la nueva Ejecutiva del PSPV, desde donde han preferido mirar hacia otro lado ante el nombramiento de Orengo. Los que observan con cierta sopresa las maniobras en Presidencia son los socios de los socialistas en el Consell, Compromís. «Lo de Orengo es de nota. Lo bueno es que, al menos, no han utilizado más plazas, sólo la que dejó libre Besalduch», señaló un destacado alto cargo nacionalista. También desde Compromís recuerdan que igualmente, en fechas tradicionalmente elegidas para descansar, las de Navidad, se aprobó la entrada de Francesc Romeu en FGV, una fichaje que también generó ciertos resquemores en la Conselleria de Obras Públicas que dirige María José Salvador.

La llegada de Orengo afianza la posición de liderazgo de Presidencia en el capítulo de la contratación de asesores. Contará con 24 y doblará a la siguiente, Vicepresidencia y Políticas Inclusivas, con 12. Muy por detrás quedan Hacienda, Educación, Economía y Agricultura (cada una de estas consellerias cuenta con cinco puestos destinados a personal eventual) y a continuación se sitúan Justicia, Sanidad, Transparencia y Obras Públicas (con cuatro contratados cada una). De este modo, se vuelve a los 72 asesores después de varios meses con 71 al incorporarse Besalduch a Les Corts. La cifra es baja comparada con el PP, pues Alberto Fabra rozó el centenar, y alta si se recuerda el cálculo que en su día hizo el propio Puig.

En 2012, el entonces secretario general del PSPV propuso una reforma para ahorrar fundamentada en un estudio según el cual se podían recortar nueve millones de euros en sueldos reduciendo 147 altos cargos y dejando en 30 los asesores de la Generalitat. De la quincena de asesores con los que contaba Fabra, Presidencia podría quedarse en cinco, según afirmó entonces Puig. El líder socialista estaba en la oposición, alejado de la gestión, y realizó una estimación muy alejada de su día a día actual en Presidencia, al cual incorpora a Orengo.

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