Puig apura los actos hasta el final para cerrarle el paso a García

Puig, con militantes socialistas en Benidorm. / LP
Puig, con militantes socialistas en Benidorm. / LP

El secretario general del PSPV protagoniza una jornada maratoniana porque la victoria que le auguran no la siente como segura

F. M. VALENCIA.

Algo más de 18.000 militantes socialistas en la Comunitat están llamados hoy a participar en el proceso de elección de su nuevo secretario general. En la carrera por el liderazgo del partido han participado el secretario general y presidente de la Generalitat, Ximo Puig, y el alcalde de Burjassot, Rafa García. El desequilibrio se ha visto igualado, tanto por la humillación sufrida por el primero en las primarias federales como por la innegable proximidad del segundo al proyecto que encabeza Pedro Sánchez.

Puig ha acudido a estas primarias decidido a recomponer un liderazgo que quedó muy tocado. En juego, el líder del PSPV pone el control de un partido que llevaba veinte años en la oposición y que desde hace dos gobierna la Generalitat y un buen número de ayuntamientos. Para la jornada de ayer, la candidatura del líder socialista anunciaba un total de siete actos de campaña, quizá el principal síntoma de que su probable victoria -el escenario más probable- no está del todo segura. Cerca de 500 kilómetros «para agradecer a los militantes socialistas el apoyo recibido», señalan desde el equipo de Puig, que repartió abrazos a 50 kilómetros por hora, a tenor del recorrido realizado por el secretario general del partido. Ayer tenía programado su primer acto en Benidorm y siguió todo el día hasta acabar en Morella (su casa), tras pasar por pasar por Dénia, Tavernes de la Valldigna, Cheste, Nules y Vinaròs.

La candidatura de Puig logró 7.584 avales y que la de García alcanzó los 4.411. Hasta esos 18.000 militantes aún quedan 6.000 afiliados al PSPV que no se han pronunciado. La eventual movilización de esa bolsa de voto será determinante para conocer al ganador. Puig podría perder una parte de esos respaldos que logró en forma de avales -como ya ocurrió con las primarias de Díaz-, de manera que aspira a obtener la mayor parte de apoyos posibles de esos 6.000 indecisos. ¿El problema? Que todo hace suponer que se trata de un colectivo que, en teoría, no apoyará fácilmente la candidatura del líder del PSPV.

Aún así, la diferencia en el número de avales es sustancial. Incluso aunque esa distancia de 3.000 entre los dos aspirantes se redujera a la mínima expresión, las opciones de Puig parecen mayores. Eso sí, con el margen para la sorpresa que ya dejaron las primarias federales.

Ahora bien. ¿Un triunfo por la mínima también sería un triunfo? ¿Se podría dar por ganador un secretario general que también es presidente de la Generalitat, en el caso de lograr una victoria pírrica? Para el entorno de Puig, algunos de esos colaboradores que en redes sociales han venido insistiendo en las últimas horas que García no podría ser el líder del partido por no hablar valenciano, quizá ganar por unos cientos de votos sea suficiente. Pero para Puig, lo que refleje el resultado quizá sea la constatación de un partido fracturado en dos -a pesar de haber conquistado la Generalitat hace dos años-.El día después de las primarias será, probablemente, el de la constatación de que esa fractura se mantiene. La bronca que ha presidido algunos de los episodios de esta campaña de primarias permite intuir que no habrá integración, y que los procesos orgánicos pendientes -congresos provinciales y comarcales...- reproducirán el enfrentamiento entre dos bandos. Puig, apoyado por un aparato deseoso de marcar distancias con Ferraz. Y un García que cuenta con el respaldo de la dirección federal del PSOE y que podría erigirse, en función de los resultados, en una voz crítica permanente con el liderazgo de Puig. Y además, con la 'cobertura' que supondría tener de su lado a la calle Ferraz.

Con un escenario de futuro incierto, la constatación de esa posible fractura interna sólo derivaría en un escenario de debilidad política para el PSPV. Para el resto de partidos, la referencia a la eventual incapacidad de Puig para mantener unido a su partido se trasladaría de inmediato en poner en duda su capacidad para mantener unidos a los valencianos. Y el ya de por sí complicado escenario electoral del PSPV -que pese a todo obtuvo su peor resultado histórico en 2015- se vería aún más complicado.

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