«¿Con quién se puede hablar para cerrar este tema como Dios manda?»

El exconseller de Agricultura y expresidente de Les Corts, Juan Cotino. / efe
El exconseller de Agricultura y expresidente de Les Corts, Juan Cotino. / efe

Un correo del exdirector de Vaersa revela los impagos de la visita del Papa

A. RALLOVALENCIA.

La nueva causa judicial que investiga las contrataciones de la visita del Papa se encuentra todavía en una fase inicial pese al tiempo transcurrido. Las diligencias concentran dos asuntos diferentes. Por un lado, las contrataciones de Vaersa con la Fundación V Encuentro. Dos exdirectores generales, Felipe Espinosa y Enrique Simó, se encuentran investigados. El resto de las pesquisas provienen de la Audiencia Nacional, una de las piezas de la trama Gürtel. Este último expediente ha terminado salpicando al expresidente Camps y a otros altos cargos del Consell, junto al obispo auxiliar y otros responsables eclesiásticos, tal y como adelantó LAS PROVINCI0AS. Se analizan todas las contrataciones de la Fundación V Encuentro.

La documentación decomisada en los ordenadores de Espinosa muestra la preocupación que generó en el directivo la extraña operativa que desarrollaba su empresa en la visita del Papa. En 2007, envió un correo a su secretaria autonómica, María Ángeles Ureña, para comunicarle «el agujero económico» que había supuesto el evento: «850.000 euros que están pendientes de pago». De esa cantidad, se facturaron 520.000 euros a la fundación -no se habían pagado- pero otros 300.000 «no se han facturado a nadie». Parece intuir Espinosa lo turbio del asunto. «Creo que es un tema que no apetece que sea muy público». «¿Con quién se podría hablar para cerrar este tema como Dios manda? No sé quienes son los interlocutores de esa Fundación ni quien llevó el tema de la visita en la Generalitat», resume.

El descontrol en Vaersa fue absoluto, según se desprende de la declaración de un testigo ante los especialistas de la Policía Nacional. Los agentes han detectado cómo se utilizan facturas para diferentes contratos -se firmaron dos con Vaersa- y en otras hay discrepancias en cuanto al concepto o el trabajo realizado. El empleado admite que se saltaron todos los procedimientos habituales. «Me ordenaron que consiguiera como fuera el material, sin miramientos con los costes», indicó. No duda en apuntar al entonces conseller Juan Cotino «como la persona que tomaba las principales decisiones».

De hecho, relata una anécdota que revela el poder de Cotino y el despilfarro en Vaersa. «Se adquirieron unos maceteros por 80.000 euros que estaban realizados a medida y no se podían devolver. En el último momento, decidió Cotino que no se pusieran». Subraya que el hecho de que estas actuaciones -muchas sin relación alguna con la actividad de la firma- las ejecutaran ellos era porque al ser una empresa pública y estar el conseller «tenía una cierta libre disposición de los servicios y contrataciones». Del mismo modo recuerda cómo la previsión de asistencia -1,5 millones falló-. «No se utilizó ni la mitad de las zonas previstas».

Otro de los episodios más controvertidos es el papel que iban a jugar los supuestos voluntarios. Querían que ellos descargaran las vallas y por la noche que las fueran colocando en el trayecto. Incluso se pensó que realizaran obras. El testigo se negó a contar con ellos. Había incluso menores de edad. «Por eso Vaersa tuvo que contratar personal para esto». Según este testigo, encargado del evento, para la visita del Papa se contrató «sin presupuesto y costase lo que costase».

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