El promotor de la pitada en la final de Copa se enfrenta a 14.600 euros de multa

Esteladas en la final de Copa de 2015. /AFP
Esteladas en la final de Copa de 2015. / AFP

La Audiencia Nacional juzga a Santiago Espot por delitos de injurias al Rey y ultraje a España en el Barça-Athletic de 2015

MATEO BALÍN`adrid

«Cataluña vive una situación política decisiva. Los catalanes mayoritariamente hemos entendido que o nos independizamos de España o desaparecemos como pueblo. Sólo así se explican las grandes movilizaciones que han conseguido poner la independencia como eje central de la política catalana. Con todo, llegar a la victoria final, que no es otra cosa que la proclamación del Estado Catalán, se dirime en cualquier frente: político, social, cultural o lingüístico. Pero también en el de la protesta colectiva social». Esta proclama podría estar plenamente vigente desde cualquier altavoz independentista. Pero tuvo lugar el 28 de mayo de 2015, dos días antes de la final de la Copa del Rey de fútbol, que enfrentó en el Camp Nou al Fútbol Club Barcelona y al Athletic Club de Bilbao.

Santiago Espot Piqueras suscribió estas palabras a través del perfil de Facebook de la entidad 'Catalunya Acció', que presidía, en el manifiesto 'Por la pitada al himno español y al rey Felipe de Borbón' que quería aprovechar la presencia del Monarca en su primera final de Copa y el ambiente favorable de dos aficiones con importante número de independentistas.

«Se trata de una ocasión inmejorable para manifestar que queremos dejar de ser súbditos de España. Posiblemente algunas voces de nuestra casa volverán a repetir que hay que tener respeto por los símbolos, pero pedir respecto para quien te trata como un trapo sucio solo puede explicarse desde un profundo complejo de esclavo. La primera condición para ganarse la libertad es estar dispuesto a encararse con quien la niega», escribió. Así justificaba el promotor de la pitada al himno nacional su acción concertada con una docena de plataformas o asociaciones, que se adhirieron al manifiesto. Al día siguiente anunció que se repartirían miles de silbatos, que tuvieron un efecto amplificador.

De aquello han pasado dos años y medio y este martes Espot, sin antecedentes penales, se sentará en el banquillo del Juzgado Central de lo Penal de la Audiencia Nacional. Está acusado de injurias al Rey y ultraje a España. La Fiscalía reclama una multa de 20 euros diarios durante 12 meses por cada delito, en total 14.600 euros. Le acusa de ejecutar un plan preconcebido «con el deliberado propósito de ofender y menospreciar al jefe del Estado y al himno nacional».

En su declaración ante el juez Fernando Andreu como investigado hace un año sólo contestó a su defensa. Dijo que era un «choque entre la libertad de expresión y la protección que se da a la simbología del Estado». «En 2012 -alegó- hubo también una y lo que hicimos fue dar una lectura política de por qué se protestaba; eso es una cosa que se debería mirar con buenos ojos». El mismo magistrado reabrió la causa por orden a la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, que estimó el recurso de la Fiscalía al entender que se había cometido un delito de injurias a la Corona.

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