Entrevista a Julià Álvaro, ex secretario autonómico de Medio Ambiente

«El proceso de mi destitución es propio de la vieja política»

El ex secretario autonómico de Medio Ambiente, Julià Álvaro, ayer. / DAMIÁN TORRES
El ex secretario autonómico de Medio Ambiente, Julià Álvaro, ayer. / DAMIÁN TORRES

«Me cesaron porque la cúpula del Consell cedió a la presión empresarial», lamenta el exportavoz de Compromís, para quien la coalición y el Gobierno «no pueden cumplir sus promesas»

BURGUERA VALENCIA.

Julià Álvaro, ex número dos de la Conselleria de Medio Ambiente, ex portavoz de Compromís y de Els Verds, fulminantemente destituido del Gobierno valenciano hace un mes, recibe en su casa, un domicilio alquilado en el Ensanche de Valencia. Hace café para todos y se explica sin querer 'hacer sangre' en lo personal, pero sin esquivar los temas. Su salida del Ejecutivo supuso la mayor crisis política en la Legislatura, pues precisó de una conspiración entre los dirigentes de Compromís a espaldas del propio Álvaro.

-¿Por qué ha esperado un mes para dar su versión de lo que pasó?

-Por dos motivos. En primer lugar, porque para mí fue una sacudida y tenía que darme un tiempo y ver qué quería hacer con mi futuro político, y en segundo lugar, porque debía desvincularme de todos los cargos en Compromís y Els Verds antes de hablar. No quería dar la sensación de que mis palabras tenían la intención de representar a alguien.

-¿Qué ocurrió el 2 de febrero, el día en que fue destituido?

-Estábamos en una reunión ordinaria con directores generales, planificando cosas, y en un momento dado, a eso de las 10 de la mañana, recibo dos mensajes de Whatsapp diciéndome que en la SER estaban anunciando mi destitución. Media hora mas tarde me llamó la vicepresidenta para comunicarme la decisión.

-¿Qué explicaciones le dio Oltra?

-Fue en la misma línea que se utilizó posteriormente, que hacía falta un nuevo impulso, pero yo creo que si de algo se me puede acusar no es precisamente de falta de impulso. De hecho, quizá tengo demasiado impulso para lo que quiere, o puede, este Consell. En mi opinión, mi cese responde a la incapacidad de los poderes económicos para aceptar las políticas medioambientales que queríamos llevar a cabo, y a la incapacidad del Consell para aguantar la presión del empresariado afectado por esas políticas.

-¿A qué, o a quién, se refiere cuando habla del poder económico?

-No tengo información exacta de quiénes han intervenido, con nombres y apellidos, pero se trata del empresariado al que podía afectarle nuestras políticas, léase Puerto Mediterráneo, los afectados por las políticas de agua, de incineración o de los envases del SDDR (Sistema de Depósito, Devolución y Retorno ). Es normal que ejerciesen presión para defender sus intereses particulares. El Consell no supo aguantar esas presiones empresariales y me cesaron. No hay más que ver la reacción pública ante mi destitución de agrupaciones empresariales y de algunas empresas concretas. La labor de un político debería ser ensamblar todos los intereses particulares en el interés general. El Consell no ha aguantado esa presión de unos poderes económicos que consideran que, gobierne quien gobierne, ellos siempre deben mandar.

-¿La patronal en general o alguien en concreto?

-La patronal, por no poner nombres.

-¿Y por qué no los pone?

-Porque no me consta si fue un señor, o dos, o tres. No creo que fuese una cuestión concreta, sino un conjunto. Las presiones se fueron sumando y un día la cúpula del Consell cede. No fue una cosa de la consellera Cebrián, sino de la cúpula.

-¿Puig y Oltra?

-No voy a poner nombres. La cúpula es la que es. No son muchos.

-Se ha insinuado que usted fue deseal y que no respetó la jerarquía.

-Mi comportamiento fue el correcto. Yo estaba por encima de los directores generales y por debajo de una consellera, que a su vez estaba por debajo de la vicepresidenta y del presidente. Siempre he sido leal, pero siempre diciendo lo que pensaba, a los de arriba y a los de abajo, y lo que pensaba y quería hacer estaba orientado a cumplir con los acuerdos comprometidos en campaña electoral por Compromís, en lo acordado en los seminarios que celebra el Consell con el fin de alcanzar una serie de objetivos y con el mandato de Les Corts.

-¿Se saltaba a la consellera?

-No. He leído eso en algunas crónicas, pero nunca lo he hecho conscientemente y si lo hubiera hecho, estaría mal. Sería un error. Ni he querido ni he podido hacerlo.

-¿Usted iba a ser el conseller?

-Sí. En el diseño 'a priori' realizado en Compromís se piensa que en manos de Els Verds quedarían las responsabilidades de Medio Ambiente. Apostamos por ello, pero se tuvo que buscar que fuese una mujer por una cuestión de paridad. En el último momento se piensa en Cebrián, que iba a ser directora general, pero que era la más adecuada y yo siempre fui el primero en defender esa decisión, porque no me sentó mal, no me frustré. Mi única frustración en la vida es no ser Iríbar. En cuanto a la política, mi trayectoria es muy corta y ser secretario autonómico era más que suficiente.

-¿Cómo evolucionó su relación con Cebrián?

-En lo personal tuvimos una... iba a decir 'buenísima'... en realidad fue una buena relación. Somos gente educada y correcta. Tuvimos diferencias políticas. Yo creía que el ritmo de ejecución de nuestras políticas era demasiado lento, que debíamos ser más valientes. Eran diferencias normales, pero mandaba ella y las relaciones eran buenas. Sin ir más lejos, el día de antes de mi destitución, esa tarde, hubo una reunión del Consejo de Administración del Epsar y todo se desarrolló con normalidad.

-Pues en ese momento ya se estaba preparando su destitución.

-Sí, en política estas cosas pasan. Sé que cuando uno se mete en política le puede pasar esto, pero creo que no está bien. Todo el proceso de mi destitución es propio de la vieja política, incluso la puesta en escena, con la colaboración de dirigentes de Els Verds, reclamando desde la cúpula del Consell que fuese en secreto para que yo no me enterara. No me decepciona personalmente, pero sí creo que es un error por ser un ejemplo de vieja política y desde Compromís habíamos dicho que no íbamos a hacer cosas así.

-Antes de usted, otros cargos de Els Verds ya habían sido cesados por parte de la consellera.

-Sí, porque habíamos iniciado políticas que apuntaban hacia una dirección, un nuevo camino y otro modelo social y de producción. Todo eso provocó que los sectores industriales, los empresarios, con sus propios intereses, se movilizasen porque no querían ceder nada. Estuve en contra de todos esos ceses. Lo dije en el partido. Deberíamos habernos opuesto porque todo eso nos debilitó a la hora de aplicar las políticas comprometidas en nuestro programa electoral, en los seminarios del Consell y en Les Corts. Eso lo defendí en Els Verds y en Compromís.

-¿Y qué le decían?

-En Compromís se ha aislado al Consell de la coalición, como si lo que ocurriese en el Gobierno valenciano no pudiese ser debatido ni puesto en cuestión a nivel interno. Se ha primado la estabilidad al precio que sea, pero en democracia no se puede prescindir del debate.

-Veladamente se le acusó de tener interés en que una empresa determinada fuese la elegida para el plan de envases (SDDR). ¿Le veremos trabajando para esa empresa?

-Si veo una puerta giratoria, entraré mejor por la ventana. Es cierto que hay una firma escandinava muy potente, pero el SDDR era lo importante para nosotros, no la empresa. Eso era lo de menos. En nuestro programa electoral iba el SDDR, creo en él y lo veremos funcionando en la Comunitat, seguro. Según lo que teníamos previsto al inicio de la Legislatura, a estas alturas o dentro de un par de meses como mucho, ya debía estar en marcha.

-¿Por qué no cuajó el SDDR?

-Por lo mismo, porque se cedió a las presiones y luego se enmascaró en un diálogo que, sin embargo, ya se produjo anteriormente con los grandes supermercados valencianos, valencianos y muy grandes. El proyecto se ha retrasado y ahora, yo creo que en esta legislatura, ya no se hará. No da tiempo. Hemos incumplido.

-¿Se siente la cabeza de turco de la retirada del plan de envases?

-No, no he caído por una cuestión concreta sino por el cúmulo de presiones empresariales que el Consell no ha resistido.

-¿Los supermercados pidieron su cabeza?

-No me consta. Entendíamos su posición y acercamos el modelo a sus peticiones. El consenso no es siempre posible. Todas las posiciones son respetables, pero no todos los intereses particulares son provechosos para la mayoría de la sociedad. Si hubiésemos tenido que esperar a consensuar la 'Ley Trans' con el Arzobispado nunca habría salido la ley, y eso era lo que ocurría con el SDDR, y que sigue ocurriendo. El plan de envases ha sido una concesión evidente a los poderes económicos, con intereses legítimos pero particulares, al margen del interés general. En este tema en concreto, se ha cedido el gobierno a quien no pasó por las elecciones.

-¿Cuál es la situación de Els Verds?

-La debilidad ha sido continua. Una parte del partido ha participado con la cúpula del Consell para descabalgarme a mí, que era su portavoz. Es una fractura en el partido. Determinados dirigentes del partido recibieron el encargo de buscarme un sustituto a mis espaldas. Es inaceptable, nos dirigieron desde fuera.

-¿Quien le comunicó su destitución fue quien planificó su sustitución?

-No lo sé. Quien me llama para destituirme es Oltra y quien organizó mi relevo es de la cúpula del Consell. Quiero huir de personalismos porque no creo que fuese un problema personal.

-No fue nada personal. Así lo decían en 'El Padrino'.

-Sí, sólo negocios, según la película. Fue también cuestión de política... y de negocios. Todo mezclado.

-¿Confía en la labor que hará Grezzi para sustituirle como portavoz de Compromís?

-Sí, hará un buen papel. Se explica bien, pero no participé en su elección, no sé más.

-¿Tanto Grezzi como el resto de compañeros del partido han hecho lo que usted esperaba?

-No. Cuando se pide mi relevo desde la cúpula del Consell el partido debió negarse y no ser cómplice. Actuaron sin pasar por los propios órganos de Els Verds. La complicidad del partido en mi cese fue un error y por eso he dimitido.

-¿Primero se acobardó el Consell y luego Els Verds?

-Sí. Mi partido no se rebeló a ser un palmero del Consell, ni a ser la coletilla verde dentro de Compromís, y el Gobierno valenciano no ha sabido resistir la presión. Fue una falta de valentía de todos. Es evidente que el Consell y Compromís no pueden cumplir sus promesas, hacer lo que habíamos asumido en campaña electoral, a causa de las presiones.

-¿Cuál es su futuro?

-Hace falta un proyecto verde que no sea palmero ni coletilla electoral de nadie. Aprovecharé mi experiencia para intentar, fuera de Els Verds, utilizar mi energía y mi trabajo en el Consell para, en el marco de Equo y en el espacio del Botánico, que la pata verde sea fuerte y garantice votos para que el PP no vuelva a la Generalitat.

-¿Desde otro partido?

-Desde la calle, sin posibilidad de hacer otro partido. Continúo militando en Verds-Equo.

-¿Se ve en Podemos?

-No, en ningún caso ahora me planteo eso ahora.

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