El presidente 'blinda' a Marzà cuando el PP le pide que «no se venda a Compromís»

Puig defiende la política educativa, admite las cifras «inaceptables» de la lista de espera y pasa de puntillas sobre el desafío independentista

B. F. VALENCIA.

Cinco temas con enjundia sobrevolaron ayer el debate de política general sobre el estado de la Comunitat que se celebró ayer en Les Corts: políticas de Educación y Sanidad, la infrafinanciación, la apertura de la televisión pública y la influencia del desafío independentista catalán en la política valenciana. El presidente Puig habló de todos ellos en tiempo y forma muy dispares.

SANIDAD

Defensa de la reversión de las concesiones sanitarias

Entre las medidas de cara a lo que queda de legislatura, el presidente de la Generalitat incluyó la reversión de las concesiones de los hospitales, que defendió con empeño al igual que las medidas para subvencionar la atención sanitaria. Sin embargo, asumió que las cifras de las listas de espera son «inaceptables», y admitió que como consecuencia deberán adoptar un plan de choque. Su defensa de la gestión de la socialista Carmen Montón fue tibia.

EDUCACIÓN

Apoyo sin fisuras al plurilingüismo

Con mucho más entusiasmo se empleó el presidente para defender la política lingüística que dirige el nacionalista Vicent Marzà. Defendió sin fisuras el decreto de plurilingüismo y aunque consideró «intolerable» algunos datos relacionados con los niveles educativos en la Comunitat lo achacó a la falta de recursos derivada por la infrafinanciación. El asunto estrella del discurso de Puig fue la medida para eliminar los barracones.

TELEVISIÓN

Reivindicación de 'A punt' como puntal lingüístico

La síndica popular se mostró muy escéptica con la apertura de la nueva televisión por creer que es una medida contradictoria con las necesidades que el Consell asegura que no puede cubrir: dependencia, atención sanitaria o mejores medios educativos. Puig defendió abrir 'A punt', pero sin subrayar la importancia de un servicio que garantice la mejor información a los ciudadanos de la Comunitat, sino como «compromiso irrenunciable» del Consell en su defensa del valenciano.

FINANCIACIÓN

«No lloramos, señor Montoro, exigimos»

La infrafinanciación de la Comunitat, asunto que capitaliza el argumentario de la Generalitat desde el arranque de la legislatura, no fue ayer el asunto estrella del discurso del jefe del Consell. Tuvo, no obstante, un espacio destacado en el debate, pues Puig recordó que «aunque el Gobierno dice que lloramos, señor Montoro, no lloramos, exigimos y lo seguiremos haciendo». Bonig reprochó a la Generalitat un talante desleal al Gobierno central, lo que relacionó con el discurso del nacionalismo catalán. «No se venda a Cataluña ni a Compromís», reclamó la síndica del PP.

INDEPENDENTISMO

Puig cree que es el PP y CS quienes generan división

El presidente inició su discurso considerando que «la crisis territorial de España va más allá de Cataluña». Afirmó, en el mismo sentido, que «la voz de los valencianos comienza a escucharse, con dificultades porque el ruido es enorme, pero se oye». Puig repartió culpas. Sin embargo, tanto Bonig como posteriormente Sánchez (Cs) consideraron que el discurso adoptado por el Consell linda peligrosamente con las tesis del independentismo catalán. Puig se mostró muy contrariado con ese argumentario, que consideró que «genera división» y favorece «los intereses de aquellos que ustedes dicen combatir».

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