Presidencia resta poder a Montón ante la inminente reversión de Alzira

Carmen Montón, ayer, conversa con la vicepresidenta de la Generalitat, Mónica Oltra. / efe
Carmen Montón, ayer, conversa con la vicepresidenta de la Generalitat, Mónica Oltra. / efe

El Gobierno valenciano reorganiza la conselleria y el PSPV sitúa al frente de dos direcciones generales a altos cargos fieles a Blanquerías

J. C. F. / B. F. VALENCIA.

La consellera de Sanidad, Carmen Montón, participó ayer en la comparecencia posterior al pleno del Consell para anunciar la aprobación del decreto que establece el marco jurídico para el personal del Hospital de Alzira. Montón debería haberse mostrado exultante, pues se trata de uno de sus principales objetivos de legislatura, si no el mayor. Sin embargo, apareció muy contenida a sólo una semana de que la reversión cristalice. La consellera se deja muchos pelos en la gatera. Su modo de impulsar el cambio y el reconocido distanciamiento entre ella y el jefe del Consell, Ximo Puig, culminan con un cambio sustancial en la conselleria, donde Presidencia toma protagonismo tras una reestructuración muy relevante.

La nueva gerente del Departamento de Salud de La Ribera será Isabel González, hasta ahora directora general de Alta Inspección Sanitaria. Ocupará su puesto en el tercer escalón de la conselleria Isabel Castelló, hasta ahora asesora de Presidencia y guardia de corps de la dirección de Blanquerías, primero con Alarte, ahora con Puig y siempre con José María Ángel, actualmente director general de la Agencia de Seguridad y exalcalde de L'Eliana, donde Castelló fue edil.

La Dirección General de Recursos Humanos y Económicos de Sanidad se desdobla en Recursos Humanos y Eficiencia y Régimen Económico, que ocuparán Justo Herrera (hasta ahora responsable del departamento conjunto) y Carmelina Pla, hasta ahora directora de gestión sanitaria, sobrina del exsecretario general del PSPV Joan Ignasi Pla y también de la confianza del círculo más cercano a Puig.

Isabel González, afín a la consellera, deja de ser directora general y pasa a gestionar el hospital El Palau tiende puentes con Ribera Salud para rebajar la tensión generada por Montón

Isabel González es una veterana de la confianza de Montón y acepta un puesto muy comprometido que una quincena de personas han declinado ocupar. Jefa de servicio de radiología en el Hospital San Juan de Alicante hasta la llegada de la consellera socialista a Sanidad, González mantiene una posición muy crítica respecto a la colaboración público-privada en materia sanitaria. Lo que gana en el hospital lo pierde Montón en una dirección general, la de Alta Inspección Sanitaria, que es clave en el control de la conselleria y que pasa a manos del núcleo duro de Presidencia, que igualmente sitúa a Pla al frente de una dirección general con competencias en otra materia muy delicada, el área económica. Justo Herrera, también muy próximo a la consellera, pierde poder tras la reestructuración.

Los cambios se producen a una semana de hacerse realidad una reversión extraordinariamente tensa. En el complicado proceso ha terminado por intervenir personas de la máxima confianza de Puig. Presidencia ha empezado a mantener, con participación de Sanidad, contactos discretos con Ribera Salud para tender puentes, recuperar empatía y tratar de propiciar algunos acuerdos y así darle la vuelta al enconamiento entre Consell y la empresa generado durante la legislatura. Esas conversaciones probablemente permitirán que durante los próximos días se escenifique una mejora en las relaciones entre la Administración y la inminente exconcesionaria.

El decreto aprobado ayer supone, según Sanidad, que los trabajadores mantendrán todos sus derechos de jurisdicción y negociación, mientras que el acuerdo garantiza las retribuciones tanto derivadas del convenio colectivo con la empresa como en contratos individuales. En cuanto al personal estatutario, la norma regula el derecho de opción para los trabajadores fijos en situación de excedencia. Estos dispondrán de un máximo de tres meses, hasta final de junio, para decidir si optan por el reingreso o por mantener su condición. En conjunto, la plantilla de La Ribera está compuesta actualmente por un total de 1.423 trabajadores indefinidos, 254 temporales (contratados por la bolsa que se abrió en febrero con más de 14.000 profesionales) y 310 estatutarios. A estos se sumarán un total de 303 nuevos trabajadores. Montón recordó el cambio de gestión tras «18 años en manos privadas». Respecto a la transición, insistió en que es «suficientemente clara» y que respeta las recomendaciones realizadas desde el Consell Jurídic. Ribera Salud y el comité de empresa no se pronunciarán hasta conocer al detalle el decreto. Hasta ahora consideran que se contempla lo que ya se sabía. CSIF mostró ayer «su preocupación» por los efectos del decreto de extinción y advirtió de que si comprobara que existe perjuicio para el interés general o para los trabajadores podría adoptar las medidas legales.

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