Podemos pierde peso en el Botànic

En Les Corts. Diputados de Podemos en primer término y al fondo, tránsfugas de Cs. / Manuel Molines
En Les Corts. Diputados de Podemos en primer término y al fondo, tránsfugas de Cs. / Manuel Molines

Los partidos que sostienen al Consell consideran como una «oportunidad estratégica» a los tránsfugas de Cs La formación morada deja de ser decisiva para PSPV y Compromís

F. RICÓSValencia

Los diputados de Podemos están sufriendo en Les Corts su otoño más lúgubre. La altanera posición de inicio de legislatura, cuando prestaron a Ximo Puig los votos imprescindibles para proclamarlo presidente de la Generalitat, allá en los últimos días de junio de 2016, es un recuerdo. Antonio Montiel, enhiesto y con la mirada alta, tronaba desde la tribuna de Les Corts. Sus palabras, directas, vigilantes, incisivas, pesaban en sus compañeros del pacto del Botànic, PSPV y Compromís. Sin él, sin contar con la opinión, las propuestas, las iniciativas de la cúpula autonómica de Podemos, no había pacto. Pero aquello ya es historia.

Han cambiado los protagonistas y, sobre todo, las circunstancias dentro del Parlamento valenciano. El actual portavoz sigue siendo Antonio, pero no se apellida Montiel, sino Estañ, y tiene 30 años, prácticamente la mitad que su antecesor en el partido y en Les Corts. Y el grupo morado ha dejado de ser clave. PSPV y Compromís tienen otra opción en la que apoyarse, como ya ha sucedido: los cuatro diputados que abandonaron Ciudadanos.

Ahora da la sensación de que los parlamentarios de Podemos languidecen y se estén hundiendo en sus escaños poco a poco. Han perdido el músculo que lucían al principio del mandato. La revolución interna de los jóvenes cachorros contra el veterano líder no está resultando como pretendían. Han conocido el sabor de la derrota pública en el hemiciclo valenciano. Han descubierto que ya no son imprescindibles para PSPV y Compromís.

Compromís quiso castigar a Podemos tras no aprobar la Ley de Acompañamiento En unos días el partido morado rebajó su tasa turística pero ni así la apoyaron sus aliados

La venganza es un plato que se sirve frío y, sobre todo, cuando no la espera quien va a sufrir su dentellada. Eso les ha sucedido a los podemistas. «Con la tasa de turismo que querían aprobar, aunque estaba muy cerca de la que dijimos que defendíamos, nos hemos cobrado el precio por lo que nos hicieron con la Ley de Acompañamiento de los Presupuestos», confiesan desde Compromís. Tanto los diputados nacionalistas como los socialistas se pusieron de perfil el pasado 5 de diciembre en la comisión de Economía, Presupuestos y Hacienda ante la propuesta de la tasa turística que defendía Podemos. Se abstuvieron. Pusieron en bandeja de plata a PP y Ciudadanos la derrota de los morados y el fin de la iniciativa de la tasa turística, una condición sine que non para que Podemos apoyase las cuentas de la Generalitat del año próximo.

«Después de lo que nos hicieron, había que probarlos. Han jugado y han perdido. Y ahora nos da la sensación de que se han desfondado», apunta uno de los dirigentes de la coalición nacionalista.

Ante el rechazo rotundo del PSPV respecto a la mencionada tasa, y para tratar de reafirmar el apoyo de Compromís, en el plazo de una semana Podemos rebajó sus propuestas respecto a la polémica iniciativa y la había acercado muchísimo a lo que en teoría quería Compromís: de plantearla para que fuera autonómica y cuestión del Consell, a que se postpusiera el debate hasta avanzada la próxima legislatura y dejar ahora en manos de los ayuntamientos la aplicación y el cobro de una parte de la tasa. Pero ni así. Compromís, y de paso el PSPV, querían dejar bien claro a los nuevos dirigentes podemistas su castigo. «Si hubiera sido otra iniciativa, como una inversión en reformar pisos de titularidad de la Generalitat para cederlos a personas sin recursos, hubiese sido otra cuestión, pero proponer una tasa turística y querer replantear el sector turístico, cuando actualmente va lanzado, ahora mismo no tiene razón de ser», justificaron.

Montiel, Oltra y Puig, escenificando el Pacto del Botánico.
Montiel, Oltra y Puig, escenificando el Pacto del Botánico.

Podemos no abandonó a sus aliados solamente el 17 de noviembre, cuando no apoyaron la Ley de Acompañamiento. Seis días más tarde, también en Les Corts, la formación morada votaba con el PP en contra de la propuesta estrella del conseller de Educación, Vicent Marzà, y aprobaban que el Consell asumiera la construcción de colegios si los ayuntamientos no puediesen realizar la obra.

Si a los aliados podemistas les han hecho tragar un amargo vaso de hiel con sabor a derrota, a quienes salvaron los muebles del Gobierno valenciano al aprobar la Ley de Acompañamiento de los Presupuestos 2018, los cuatro tránsfugas de Ciudadanos, les pagaron con miel. A ellos cuatro y a los otros dos diputados que integran el grupo de no adscritos, uno procedente del PP y otra de Podemos. El presidente de Les Corts, Enric Morera, les ha concedido una visibilidad de la que carecían, aunque ellos consideran que no: medios económicos para pagar por adelantado a sus asesores, poder disponer de instalaciones de la Cámara como la sala de prensa, que se les había negado, y participar en las interpelaciones a los consellers, que tampoco podían hacer.

Los cuatro tránsfugas de Ciudadanos, reconocen fuentes de Compromís y de otros grupos parlamentarios, como el popular, son la salvaguarda que tiene el Consell para que Les Corts apruebe el Presupuesto de la Generalitat para 2018 y no tener que prorrogar las actuales cuentas, «aunque todavía no lo hemos hablado con ellos», manifiestan desde la formación nacionalista. Consideran a los exdiputados de Ciudadanos como «una oportunidad estratégica» con la que jugar frente a los que todavía son sus aliados del pacto del Botànic, Podemos.

A pesar de las advertencias que han realizado los nuevos dirigentes de Podemos sobre sus exigencias al Consell para dar su voto a favor del Presupuesto, la percepción que tienen en Compromís es que finalmente darán su brazo a torcer y los apoyarán.

Desde Compromís consideran que Podemos «no tiene más remedio que aprobar el Presupuesto porque, si no lo hacen, ¿qué consiguen ante sus votantes? Que quienes te votaron para que cambiara el Gobierno valenciano no lo entiendan y te castiguen en la próxima cita electoral», inciden sus aliados.

Pero si finalmente PSPV y Compromís logran que los diputados de Podemos sumen sus escaños a favor del presupuesto sin conseguir alguna iniciativa llamativa, también quedarán mal ante sus votantes. Eso es lo que algunos desde Compromís quieren evitar que suceda y que los de Podemos queden peor tras el batacazo del fallido intento de aprobar la tasa turística. Pretenden plantear alguna iniciativa, aceptar alguna enmienda -no la tasa turística, claro-, para salvar la cara de Podemos y que queden «lo mejor posible ante su electorado». Incluso están dispuestos «a marcarnos un autogol».

No en vano, del tripartito que salió del pacto del Botànic -Podemos quedó como apoyo parlamentario y fuera del Ejecutivo-, Compromís es la formación que más cerca se halla de los podemistas. De hecho en las elecciones generales concurrieron ambos en una sola lista y Mónica Oltra fue estrella invitada de mítines junto a Pablo Iglesias. Ahora, lo bien cierto es que han dejado al margen a la vicepresidenta del Consell en la campaña catalana, mientras el presidente Puig goza de visibilidad con el PSC de Iceta.

Algunos diputados de la izquierda valenciana, y también del PP, aluden a falta de madurez y visión de la que han hecho gala los dirigentes actuales de Podemos. Coinciden en que han intentado desmarcarse de la trayectoria que había llevado Montiel, al que acusaban de ser excesivamente afable con el Consell, y por ello han querido marcar distancias con sus socios del Botànic -aún falta año y medio para las elecciones autonómicas y municipales-. Pero el resultado conseguido hasta ahora ha sido perder peso en el Botànic, dejar de ser decisivos.

Fotos

Vídeos