Los cuatro tránsfugas de Cs salvan los presupuestos de Puig y Oltra

Mata celebra la victoria del Consell tras el apoyo de los tránsfugas y a pesar del plante de Podemos, ayer en Les Corts. / EFE/Kai Försterling
Mata celebra la victoria del Consell tras el apoyo de los tránsfugas y a pesar del plante de Podemos, ayer en Les Corts. / EFE/Kai Försterling

La enmienda del PP y Ciudadanos contra la Ley de Acompañamiento, a punto de aprobarse en Les Corts tras abstenerse Podemos

BURGUERA VALENCIA.

Los cuatro tránsfugas de Ciudadanos votaron ayer contra las enmiendas a la totalidad de la Ley de Acompañamiento (fundamental para los presupuestos del año próximo) debatidas ayer en Les Corts y presentadas por el PP y por su exgrupo parlamentario, Cs. Con esta posición del cuarteto no adscrito se blindó definitivamente el Consell. Los partidos que lo sostienen, PSPV y Compromís, vivieron ayer una mañana de angustia y nervios en Les Corts, pues sus escaños y los de la oposición de Cs y populares daban empate y cualquier contratiempo derribaría los presupuestos de la Generalitat para el año próximo. Gracias a los tránsfugas, ganaron una votación extremadamente tensa, pues Podemos anunció una abstención que se presenta como un serio aviso al Gobierno valenciano y a la estabilidad del Pacto del Botánico, pues la salud del tripartito es ahora la peor desde 2015.

Para ilustrar la tensión vivida en el pleno, basta explicar la escena protagonizada por los portavoces del PP y PSPV tras la votación. Isabel Bonig pasó junto a Manolo Mata y le espetó varias veces: «Vergüenza». El síndic socialista sonreía, sin embargo, la tensión apareció y cuando la portavoz popular ya estaba a siete u ocho metros de distancia le gritó: «Vergüenza, de robar», ante lo que respondió Bonig y a Mata se lo llevaron sus asesores tapándole la boca. Así. Tal cual.

Y eso que Mata acabó la votación de las enmiendas de la Ley de Acompañamiento levantando los brazos, feliz, tras un debate muy crispado y negociado en los pasillos de la Cámara. El presidente de la Generalitat, Ximo Puig, habló en menos de cinco minutos con el equipo de Oltra, con Vicent Marzà y con Alberto García, uno de los tránsfugas. Otros consellers despacharon con los podemistas, mientras los síndicos de PSPV y Compromís dialogaban con los tránsfugas, que hacían escuchitas por los rincones entre ellos. Idas y venidas, «muchos trasiegos», según lo definió el exsíndic podemista Antonio Montiel, encargado de explicar la abstención de los morados.

«Vergüenza», espeta Bonig en los pasillos de Les Corts a Mata, y el síndic grita: «Vergüenza, de robar» El Consell demuestra y presume de su 'Plan B' para rechazar la tasa turística que exigen los podemistas

Desde el PP se asegura que Puig comió el jueves con un par de los exCs, y que estaba todo pactado. Sin embargo, a algunos altos cargos del Consell no les llegaba ayer la camisa al cuerpo y contaban diputados una y otra vez. Oltra, una hora antes, compareciendo como portavoz del Consell tras el pleno del Gobierno valenciano, apeló a la responsabilidad de apoyar la Ley de Acompañamiento porque «votar a favor o dejar que prosperen» las enmiendas de la oposición significaba, según Oltra, «cargarse» el banco público del IVF y el proyecto para eliminar los barracones de Marzà.

Podemos anunció que se abstendría. Se abstuvo, para irritación del Consell, que activó el 'Plan B', el que desde hace semanas trabaja Mata, tal y como adelantó LAS PROVINCIAS. La negativa del PSPV ni siquiera a sentarse a negociar la puesta en marcha de la tasa turística provocó el plante podemista. Montiel acusó al Consell de no querer recaudar lo generado por la tasa por tener «miedo a Hosbec», la patronal turística de Benidorm, cuya actuación y defensa de sus intereses fue defendida a capa y espada por Compromís en los pasillos. Lo nunca visto. Los tránsfugas rechazaron las enmiendas de la oposición y el empate a 39 votos (por un lado, PSPV y Compromís, y por el otro, PP y Ciudadanos) lo rompieron los que en su día ocuparon la cúpula parlamentaria del partido naranja. Teóricamente no hubiera hecho falta emplear el Plan B; sin embargo, se puso mala una diputada de Compromís, mientras que Fernando Delgado (en las filas socialistas) se ausentó para presentar un libro. Había empate y en el Consell se disparó el temor a los imprevistos.

Durante la votación, en un tenso silencio, a la espera de emitirse el resultado, desde el PP recomendaron a los tránsfugas: «No os equivoquéis». Y no, votaron lo pactado para alborozo de Mata, que se levantó de su escaño para saludarles y agradecerles el apoyo a la Ley de Acompañamiento, y eso redobló el aplauso irónico del PP a la bancada de los disidentes de Ciudadanos, cuyas caras eran un poema. Mata acabó levantando los brazos, exultante, haciendo el gesto de la victoria, para estupefacción de Podemos e incomodidad de Compromís, que consideraron gratuita la demostración de que al Consell no le hace falta Podemos para sacar adelante sus presupuestos, lo que deja en evidencia la escasa influencia política de los morados. Desde las filas populares se considera que el PSPV se puede permitir «humillar» a los podemistas porque los morados no se opondrán al presupuesto, sólo pueden abstenerse o electoralmente están muertos. Sin embargo, Montiel, ayer, advirtió de que «no hay garantía» de que a finales de diciembre se apruebe el presupuesto que presenta el Consell para 2018.

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