La pieza de los contratos de Circuito Motor regresa al juzgado del caso Valmor

La magistrada rechazó en su día investigar los amaños, pero el nuevo juez consideró que la instrucción ya había empezado

A. RALLO

valencia. La investigación sobre los amaños de los contratos de Circuito Motor con diferentes proveedores de la Fórmula 1 sigue sin generar avances significativos. Anticorrupción solicitó en su día la formación de una pieza separada para analizar este asunto al margen de la organización de las carreras y la posterior compra de la empresa Valmor por parte de la Generalitat, cuestiones que se siguen en Instrucción 2. Sin embargo, la instructora consideró entonces que no le correspondía a ella analizar esa nueva vía que, en la práctica, suponía conectar el caso Valmor con el asunto de Imelsa. El nexo es la presencia de una empresa del exgerente de Imelsa, Marcos Benavent, que pudo beneficiarse de determinadas adjudicaciones para la celebración de las carreras de la F-1.

La instructora envió esta pieza al decanato para que siguiendo las órdenes de reparto fuera a parar a otro juzgado de Valencia. Y así ocurrió. Esta división de piezas se produjo a principios de diciembre de 2017. Pero el caso ha regresado, de nuevo, a Instrucción 2. El magistrado al que le llegó el asunto considera que el objeto de la investigación estaba ya presente en la primera querella que formuló la Fiscalía Anticorrupción. En su día, la denuncia se presentó en el Tribunal Superior de Justicia y posteriormente al no existir ya aforados en la causa, el asunto pasó a un juzgado. En aquel escrito, según las fuentes, ya se recogía este apartado como una de las premisas a analizar. Ahora, el juzgado considera que sí que se ha instruido parte y, además, se encuentra relacionado con las otras dos piezas. De momento, se ignora si el juzgado asumirá finalmente el asunto o si un órgano superior deberá resolver esta diferencia de criterios.

Es esta, junto con la compra de Valmor por parte del Consell de Alberto Fabra, la pieza hasta la fecha más retrasada. La Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (Udef) todavía tiene que presentar informes al respecto. El fiscal planteó en su día la declaración como testigo del exgerente de Imelsa, Marcos Benavent. Tras regresar a España, Benavent afirmó que colaboraría en cualquier causa relacionada con la corrupción. El papel de Alfonso Rus en esta supuesta trama también pudo ser clave. Tampoco quedó claro contra quién se dirigiría esta investigación. El fiscal no pidió la imputación de los sospechosos a la espera de que los informes policiales concretaran e individualizaran las actividades delictivas. El papel de Desamparados del Valle, una empleada de Circuito Motor, sí parece determinante en este apartado.

La declaración de Camps y Aspar se aplazó debido a que las partes no tenían todos los correos electrónicos en los que supuestamente están basados los informes policiales. La defensa del expresidente ha presentado recientemente un escrito en el que pide conocer qué emails pertenecen realmente a la causa y cuáles podrían ser de ámbito privado. Sostienen que no se ha realizado una criba de toda la información que se obtuvo del volcado de los ordenadores.

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