Oltra eleva hasta la categoría de «milagro» la gestión del Consell

La vicepresidenta realiza un balance muy optimista de la actuación de la Generalitat y rechaza «las banderas» y el «patriotismo épico»

BURGUERA VALENCIA.

La vicepresidenta del Consell, Mónica Oltra, ofreció ayer una conferencia en el Forum Europa Tribuna Mediterránea titulada 'Visibles e invisibles' en la que, con la invisibilidad de las mujeres (que equiparó a la de los valencianos) como hilo argumental, defendió la gestión del actual Consell. La opinión de la portavoz del Gobierno valenciano sobre lo conseguido hasta ahora es tan positiva que atribuye a la labor del Ejecutivo poderes sobrenaturales. «Un poco autocomplaciente sí ha sido», admitió un miembro del equipo del Gobierno. Y es que, según Oltra, el Consell no ha hecho las cosas ni bien, ni muy bien, ni estupenda ni fenomenalmente. El grado superlativo de la calificación se ha elevado hasta alcanzar la categoría de acto divino.

En un pasaje durante el cual la vicepresidenta defendió el modo en que el Gobierno valenciano ha actuado en el sector público para convertir «la protección social» en un «elemento identitario», señaló que la inversión en el ámbito de lo social genera «empleo y activa la economía» en tiempos de crisis. Puso como ejemplo el «milagro portugués» y fue entonces cuando aseguró que, con el trabajo realizado desde la Comunitat, «probablemente si no fuera la Comunitat estaríamos hablando del milagro valenciano». Porque, según Oltra, «también aquí estamos haciendo un pequeño milagro».

La vicepresidenta, muy aficionada a las citas bíblicas y a las referencias místicas (ayer recordó a Dante), elevó los resultados del Consell a las alturas de las gestas milagrosas. «Podemos presentar una hoja de servicios que nos avala», afirmó Oltra, quien enumeró méritos de todo tipo que atribuyó al Gobierno valenciano: descenso de la corrupción, incremento de las exportaciones, de la actividad industrial, de la confianza empresarial y de un PIB por encima de la media española, reversión del prestigio de la Comunitat, reparación de «pufos que dejó el PP, como recientemente hicimos con Feria Valencia», o el inicio de la resolución del «embudo» de la dependencia.

La vicepresidenta atribuyó al Consell la mejora del PIB, la exportación o el índice de producción industrial

¿Y autocrítica? Cuando a la portavoz del Consell se le ha pedido en otras ocasiones un reconocimiento público de errores, Oltra siempre ha cedido ese ejercicio de criticar a los medios de comunicación. Ayer admitió que «queda mucho por hacer», si bien eso no es achacable sólo al Gobierno valenciano porque «siempre quedará mucho por hacer, pero también es cierto que se ha hecho mucho». Sí hubo espacio en el discurso de Oltra para lanzar un mensaje a cuenta del proceso independentista catalán.

«Es una época donde las banderas sirven para esconder o recortar derechos y la patria enmascara a las personas, donde la testosterona sustituye al diálogo y los patriotismos épicos sustituyen a las identidades cívicas», afirmó Oltra, que, frente a ello apostó por «un patriotismo de la gente y no de los símbolos» y por una identidad «basada en el orgullo de pertenecer a una sociedad inclusiva y no por oposición o épica histórica», por pertenecer a una sociedad que «no deja a nadie abandonado». En el turno de preguntas, no quiso confirmar el plante de los altos cargos de Compromís en el Consell en la entrega en el Palau de la Generalitat a la Societat Civil Catalana (atribuyó la ausencia a motivos de agenda, aunque, al menos en el ámbito público, pocos consellers tenían actos a esa hora) ni la posibilidad de reeditar pactos electorales con Podemos, y respecto a cómo se ve a sí misma en un próximo Consell, señaló que se ve «dentro, que no es poco», una aspiración colmada si se tiene en cuenta esa capacidad milagrosa del Gobierno valenciano.

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