Montón trata de blindarse frente a los cargos impuestos por Presidencia

Carmen Montón. / j. signes
Carmen Montón. / j. signes

Incorpora como asesor a un ex alto funcionario del Gobierno manchego y releva a Carmen Chofre, mujer de Rodríguez Mulero y cercana al Palau

F. M.

valencia. Las aguas en la conselleria de Sanidad siempre bajan revueltas. El Diari Oficial de la Generalitat (DOGV) publicó en su edición de ayer un nombramiento y una destitución entre los asesores del área que dirige Carmen Montón. La salida es la de Carmen Chofre, que al inicio de la legislatura fue jefa de gabinete de la consellera y que en la actualidad ocupaba un puesto de asesora. El fichaje es el de Abencio Cutanda, un veterano ex alto funcionario del Gobierno manchego, que ha ejercido puestos de responsabilidad en distintos departamento, entre ellos la consejeria de Sanidad de Castilla-La Mancha, con el Gobierno de José Bono. Cutanda fue director general de Administración Local, además de haber sido asesor del gabinete de la consejería de Sanidad de esa CC AA y anteriormente jefe de gabinete de dicho departamento.

El movimiento podría parecer intrascendente, pero no lo es. Chofre es la mujer del secretario autonómico de la conselleria de Agricultura, Francisco Rodríguez Mulero. Y está considerada como una persona cercana al Palau y bien considerada por el entorno más cercano al Ximo Puig. Su salida estaba prácticamente decidida por Montón desde que el Palau decidió nombrar, hace escasos quince días, a dos altos cargos en su conselleria -Isa Castelló al frente de la Alta Inspección y Carmelina Pla en Eficiencia y Régimen Económico-. Un movimiento que se interpretó de forma unánime como una desautorización hacia la consellera por parte del jefe del Consell, que situaba a dos personas de su estricta confianza en las posiciones clave del departamento de Montón, justo tras el polémico proceso de reversión del hospital de Alzira.

Los cambios de ayer pueden interpretarse como una maniobra de respuesta por parte de la consellera de Sanidad. La salida de Chofre no ha gustado en el Palau y la incorporación de un exalto cargo manchego se alinea con la vinculación del marido de Montón, Alberto Hernández, con el Ejecutivo de esa región durante la etapa presidida por Bono -del que llegó a ser asesor-.

La guerra soterrada entre el Palau de la Generalitat y la titular de Sanidad viene de lejos. La desconfianza hacia Montón en el entorno de Puig arranca de la lealtad que la consellera mostró hacia Pedro Sánchez, a pesar de que el líder del PSPV había sido uno de los barones más críticos con el secretario general del PSOE. La consellera movió ficha después y trató de referenciarse como valedora de Puig, en las primarias contra Rafa García, aunque ya no recuperó la confianza. Su gestión al frente de la conselleria de Sanidad también ha sido cuestionada por el Palau, que en privado la ha calificado de ideologizada.

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