Montón, desprotegida en el Consell

Carmen Montón. / j. signes
Carmen Montón. / j. signes

La posición de la titular de Sanidad se ve debilitada ante futuras crisis del Ejecutivo justo cuando su gestión se pone más en duda | La consellera socialista ha quedado fuera de la dirección del PSPV y del PSOE

D. BURGUERA / J. MOLANO Valencia

El mestizaje del Consell, un artefacto repleto de pesos y contrapesos, está también apoyado en la fortaleza de Compromís y PSPV, en el estado de sus organizaciones. Por eso durante meses el Ejecutivo valenciano ha contenido la respiración mientras los socialistas dirimían sus diferencias internas, primero en el plano nacional y posteriormente en el autonómico.

El presidente de la Generalita ha salido reforzado de esta situación en cuanto ha salvado la secretaría general de su partido y se ha impuesto a los sanchistas. Todo vuelve a la normalidad en la Generalitat. ¿Todo? No. Precisamente, por esa conexión entre los equilibrios internos en las organizaciones de los altos cargos de Compromís y del PSPV, los consellers también renuevan sus posiciones tras las batallas orgánicas. En el bando socialista, de toda la pelea interna la que ha salido peor parada es la titular de Sanidad, Carmen Montón, que tras los dos congresos, el nacional y el autonómico, aparece desprotegida, sin asideros. Fuentes de ambas ejecutivas admitieron que la consellera socialista se ha quedado sin apoyos en la parte alta de la jerarquía orgánica tanto del PSPV como del PSOE. En el caso de que se produzca cualquier tipo de crisis en ese Consell de tantos pesos y contrapesos, la pieza más débil es la responsable de Sanidad.

Montón ha sufrido un via crucis orgánico que arrancó hace diez meses, a partir de septiembre del año pasado. Hasta entonces, su posición en el Consell era confortable. En mayo de 2016 apareció en la 'alineación titular' del ejecutivo en la sombra del entonces secretario general y candidato del PSOE a la presidencia del Gobierno, Pedro Sánchez. Sin embargo, las elecciones generales de junio torcieron los planes de la de Burjassot, y la batalla interna en el PSOE terminó de pulverizarlos.

La tensión entre los socialistas a nivel nacional afectó a Montón en términos de Consell. En una entrevista en Onda Cero, el presidente de la Generalitat afirmó que confiaba en la gestión de la titular de Sanidad pero reconoció que entre ambos se había producido un «cierto 'trencament emocional'». Pocos días más tarde, Puig participó en la defenestración de Sánchez durante el famoso Comité Federal del PSOE durante el cual Montón permaneció literalmente pegada al entonces secretario general socialista.

El líder nacional cayó y Montón perdió un respaldo muy poderoso. Se centró en su labor como consellera y cuando Sánchez volvió a la batalla no se dejó ver. Esa invisibilidad se entendió como que la consellera guardaba silencio para poder seguir al frente de Sanidad sin tensionar más su relación con Puig. El equipo de Sánchez captó el mensaje y cuando se impusieron a Susana Díaz ya no había hueco en la foto de los vencedores. De cara al congreso nacional, Montón se ofreció, y hasta el secretario general renacido pareció dispuesto a aceptar su vuelta a la ejecutiva federal, lo que hubiese fortalecido su posición dentro del Consell. Pero su presencia no era prioritaria y quedó fuera.

Montón sí se dejó ver cuando no habían pasado ni 24 horas de la finalización del Congreso Federal, situándose otra vez al lado de un líder socialista, esta vez de Puig, mostándole su apoyo en las primarias por liderar el PSPV. Sin embargo, el resultado fue el mismo. Puig ganó y no le hizo hueco en una ejecutiva con más de 70 miembros.

La responsable de Sanidad tiene abiertos frentes en asuntos pasados, presentes y futuros. En el inicio de la legisltura varias de sus medidas han sido cuestionadas por los tribunales y los datos más recientes tampoco ofrecen buenas noticias para la consellera. Afronta un proceso durísimo al frente de Sanidad, el de la ofensiva contra las concesionarias de los hospitales de gestión mixta. Aborda el cambio del modelo sanitario sin demasiados apoyos entre destacados dirigentes de los socialistas valencianos, que dudan ante una reversión pura y dura, entre otras cosas por el coste que supondría para las arcas de la Generalitat.

El complicado jardín por el que transita Montón no dista del de otros consellers. No obstante, estos cuentan con el respaldo de sus partidos o de dirigentes con fuerte ascendencia en ellos o en el propio Consell como son Oltra y Puig. En todos los casos excepto en el de Montón.

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