El PP se lanza a frenar a Ciudadanos

Rajoy arenga al PP tras el batacazo del 21-D, en la clausura de la convención de distritos de su partido, en Sevilla. / efe
Rajoy arenga al PP tras el batacazo del 21-D, en la clausura de la convención de distritos de su partido, en Sevilla. / efe

Desde la Moncloa se solicita a los ministros más presencia en los territorios, en los medios de comunicación y en el Congreso para recuperar el terreno cedido a Rivera

NURIA VEGA

Cuentan en su entorno que Mariano Rajoy es más consciente de las dificultades que atraviesa el PP de lo que consigue transmitir al partido. No fue esa la impresión que se llevaron muchos de los asistentes a la Junta Directiva Nacional del pasado lunes en la sede de Génova, donde el presidente rebajó la trascendencia del auge de Ciudadanos en las encuestas. Ayer, en Sevilla, en cambio, su arenga a cargos y militantes para dar la batalla en la calle a un año y medio de las elecciones autonómicas y municipales pareció inaugurar la fase del despliegue. Y su intención, avanzan fuentes del Gobierno, es que también los ministros se remanguen.

Sólo el tiempo revelará hasta qué punto el Ejecutivo y el PP otorgan credibilidad a la tendencia ascendente de Ciudadanos y cuál es su capacidad de reacción. Pero, por ahora, garantizan haber escuchado la demanda de las organizaciones territoriales del partido, que reclaman engrasar las habilidades políticas, retomar la iniciativa y multiplicar la presencia de los miembros del Consejo de Ministros en todos los puntos de España.

En la Moncloa reciben con especial sensibilidad la última demanda. Fuentes del Ejecutivo confirman que «se pedirá a todos los ministros que viajen y vayan a los territorios», incluso en su tiempo libre. Los fines de semana si es preciso. «A veces vamos demasiado de prisa y estamos tan centrados en los asuntos de nuestros departamentos que no nos damos cuenta de que hay que arropar al partido», admite un alto cargo gubernamental. «La política se hace en los pueblos y ciudades», suscriben desde otro ministerio. Más aún cuando Ciudadanos adolece de falta de implantación, sobre todo en las zonas rurales, y una de las fortalezas del PP es la solidez de su estructura.

El Gobierno diferencia, en todo caso, las visitas que el presidente y los ministros realizan a las comunidades autónomas, dentro de sus funciones ejecutivas o representativas, para participar en inauguraciones, conferencias y reuniones del sector correspondiente a cada cartera, de los actos organizados con el PP. En cuanto a lo primero, entienden que ayuda a acercar la actividad del Ejecutivo al electorado. Pero comparten la importancia de no descuidar lo segundo, vital para impulsar al partido. Especialmente, añade un representante gubernamental, allí donde la formación tiene más dificultades para hacerse visible.

Rajoy combina ambos formatos. En el papel de presidente del PP estuvo ayer con los populares en la convención de distritos de Sevilla, pero esta semana tiene programados viajes en su agenda de jefe del Ejecutivo. Mañana presidirá la puesta en servicio del tramo Valencia-Castellón del Corredor Mediterráneo. Y el martes realizará una visita institucional a León. Ya despidió 2017 inaugurando la renovación del puente de Rande, sobre la ría de Vigo. Y el 3 de enero se desplazó hasta las obras de ampliación de la AP-9 en Santiago de Compostela. Esta vez le acompañaron el ministro Fomento y su antecesora en el cargo, Ana Pastor.

Precisamente Íñigo de la Serna es uno de los ministros que más se mueve fuera de Madrid. Fuentes del Gobierno aseguran que el exalcalde de Santander está «muy bien valorado» en la Moncloa, aunque entienden que su departamento favorece los desplazamienos por España. Pero esa es la línea que algunas voces apuntan que hay que seguir. «Aunque en los territorios se topen con que no les gusta lo que van a escuchar», añaden en el PP.

Ocupar espacio

La movilización, en todo caso, incluye tener también en cuenta el Congreso. Es la segunda pata del despliegue gubernamental. Esta semana seis ministros comparecerán en la Cámara baja. Los titulares de Interior, Defensa, Fomento, Sanidad y Hacienda intervendrán en sus respectivas comisiones el miércoles. Y el jueves lo hará la responsable de Empleo. Es en el Parlamento donde se libra la batalla de la política nacional y fuentes del PP sostienen que conviene no esconderse de la oposición. Además, creen que es el momento de intentar promover más iniciativas pese a estar lejos de la mayoría absoluta.

Rivera, en Roma
Rivera, en Roma / ANTONELLO NUSCA (EFE)

La falta de fuerza numérica contuvo al Gobierno en la primera parte de la legislatura. Temeroso de los fracasos, intentó enviar al Congreso sólo las propuestas que tuvieran garantías de salir adelante. Eso no dejará de ser así, pero siempre hay espacio para la política, para que el grupo parlamentario reivindique asuntos, como la prisión permanente revisable, que son señas de identidad para el PP. E incluso para que el Ejecutivo promocione la agenda legislativa que ha elaborado para 2018.

Además, en la formación cada vez son más los que reclaman no dejar que sea Ciudadanos el que rentabilice los pactos que cierra con el Gobierno. «A mí me da igual quién lo venda, lo importante es que apriete el botón verde», trasladaban hasta ahora desde los ministerios, más preocupados por el resultado de las votaciones. A medida que la fecha electoral se va a acercando, sin embargo, en el partido y en la Moncloa creen que hay que «marcar territorio» y reivindicar las decisiones que, al fin y al cabo, adopta el Ejecutivo.

Por ejemplo, en materia presupuestaria, fuentes del PP apuntan que se cometió el error de que fuera Albert Rivera quien se apropiara de la equiparación salarial de las fuerzas de seguridad del Estado y las policías autonómicas. A este tipo de situaciones se refieren los dirigentes populares cuando hablan de «mejorar la comunicación».

La primera decisión ya se ha tomado. La Secretaría de Estado de Comunicación reclamó la semana pasada más presencia mediática a todos los departamentos y conceder entrevistas en las que poder abordar cualquier tema de actualidad. Y lo mismo hizo Rajoy en el Consejo de Ministros, interesado en dar visibilidad también a los segundos niveles de los ministerios. En definitiva, salir, explicar y «ocupar espacio».

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