La CUP tumba la investidura de Jordi Turull

El candidato a la presidencia de la Generalitat, Jordi Turull, durante el pleno de investidura. / EFE

El candidato de JxCAT logra el apoyo de 64 diputados frente a 65 votos en contra y las cuatro abstenciones de la CUP | Turull lanza un discurso sobre los valores de los catalanes, denuncia la «represión» y enfatiza una propuesta de diálogo

CRISTIAN REINO / AGENCIASBarcelona

Jordi Turull no será, de momento, presidente de la Generalitat de Cataluña. Tal y como se había anunciado, los cuatro diputados de la CUP se han abstenido en la votación sobre la candidatura de Jordi Turull, lo que ha impedido que el candidato de JxCat pueda ser investido en el pleno convocado este jueves por la tarde.

Turull ha contado con 64 votos a favor de JxCat y ERC frente a los 65 'no' de Cs, el PSC, los comuns y el PP, además de las cuatro abstenciones de la CUP. El presidente del Parlament catalán, Roger Torrent, ha convocado la segunda votación del pleno de investidura de Jordi Turull (JxCat) para este sábado a las 10.00 horas.

A pesar de conocer por adelantado la negativa, Jordi Turrul ha presentado en su discurso como aspirante a presidir la Generalitat de Cataluña un mensaje de reivindicación de los valores catalanes y sus objeciones por la «represión» del 1-O junto con un mano al diálogo para resolver el actual proceso que se vive en Cataluña desde las elecciones ilegales del 1 de octubre de 2017. Además, ha evitado emplear la palabra «república» en su alocución.

«Permítame que destaque uno de los principales valores, somos gente de consenso. La palabra 'pacto' es todo en este pueblo y siempre seguiremos haciéndolo porque si no lo hiciéramos no seríamos nosotros mismos», ha argumentado. «Después de la victoria indiscutible de las fuerzas independentistas en las últimas elecciones, seguiremos ofreciendo (un pacto) al gobierno español, que todos nos vean que no lo hacemos con la boca chica», ha añadido. «¿Por qué ahora no se quiere hablar? ¿Por qué no puede ser posible el diálogo entre el presidente del Gobierno Cataluña con el señor Mariano Rajoy? Es la voz de dos millones de catalanes, ¿no merecen ser escuchados? Cuanto más se vota más se afirma su voluntad», ha indicado el político catalán en referencia a otros intentos de negociaciones anteriores en el tiempo.

Turull ha lanzado en un tono prudente sus objeciones a lo ocurrido hasta ahora. «Quieren pasar de la amenaza a la represión», ha advertido. «No hay alternativa democráctica a la democracia misma, la alternativa es la tiranía», ha insistido después. «Hay que escuchar y hasta ahora no se nos ha querido ni escuchar. Sin embargo, el clamor es cada vez más fuerte», ha reclamado antes de insistir en la puerta abierta a las negociaciones: «Tenemos que avanzar con rigor y prudencia. Estamos preparados para el diálogo».

El candidato a la presidencia de la Generalitat de Cataluña también se ha dirigido al resto del Estado. «A todos los ciudadanos que tienen a España en el corazón, con los que compartimos la misma lengua de Cervantes, sencillamente aspiramos con una sed insaciable de libertad», ha explicado en castellano. El político ha apelado a la solidaridad de todos ellos: «Nuestras vidas están entrelazadas. Esperamos el reconocimiento total de nuestra personalidad. Habéis visto un pueblo pacífico, jamás habíamos imaginado tanta represión como cuando se trató a ciudadanos indefensos el 1 de octubre. No guardamos ningún rencor, solo sentimos una tristeza infinita. Queridos amigos y amigas de fuera de Cataluña, recibid un abrazo sincero de millones de catalanes que tengo el honor de representar», ha comunicado para luego enviar otro nuevo mensaje «a favor de todos los catalanes, sin excepción»: «Hay cosas que tampoco pueden esperar».

El candidato propuesto ha recordado en los primeros minutos a los miembros del Parlament en prisión y a los que se encuentran fuera del país, como el anterior presidente de la Generalitat, Carlos de Puigdemont. «Se les ha privado del derecho que tenían esos políticos en esta cámara como miembros de este Parlamento», se ha quejado y ha hablado de los «asuntos externos» que han complicado la presentación de varios candidatos.

«No sé si va a durar menos que el de señor (Jordi) Sànchez», ha recriminado en su turno de réplica Inés Arrimadas, al frente de la oposición desde la portavocía de Ciudadanos. «Si no tuviera una cita con la Justicia mañana, no estaríamos aquí y usted lo sabe. Es un capítulo más de esta novela (..) No son las ideas sino sus actos lo que han llevado hasta esto. Usted no puede ser parte de la solución porque usted es parte del problema. Usted era el portavoz del gobierno del choque constitucional, del bloque separatista», ha añadido.

Negativa de la CUP

La CUP ha justificado su negativa a investir a Turull en el hecho de que el programa de gobierno propuesto por JxCat y ERC «no avanza en la construcción de medidas republicanas ni sociales, que respondan a los derechos y necesidades de la clase trabajadora y de la resta de clases populares».

Para que Turull sea investido necesita 68 votos en la primera vuelta, de los que sería 33 votos de Junts per Catalunya (Puigdemont no estará presente), 31 de ERC (Antoni Comín tampoco estará presente) y cuatro votos de la CUP para superar los 65 de los diputados de la oposición.

Los primeros en llegar han sido los miembros de ERC, con Torrent al frente, con buen ánimo a pesar de que saben que de celebrarse la votación no sería elegido Turull. En principio, el discurso de propuesta está limitado a media hora y luego habrá tiempo para las réplicas y una posible votación.

Según la CUP, el Estado quiere condicionar la acción política a través de la justicia y no quieren «permitirlo». Los anitisistema han reiterado que la convocatoria del pleno de investidura fue una decisión de ERC y JxCat y que ellos no participaron. En el fondo, lo que ha condicionado a la CUP es la propia trayectoria del candidato, de la vieja guardia de Convergència y al que desde la oposición vinculan a la trama del 3%.

En la segunda vuelta, Turull necesitaría solo dos votos de la CUP, en vez de los cuatro de este jueves. No es la primera vez que la CUP impide la investidura de un candidato convergente. Hace dos años, ya lo hizo con Artur Mas, a quien envió a la papelera de la historia. La CUP lleva días diciendo que su candidato era Puigdemont, por lo que suponía de desafío al Estado.

Para intentar seducir a la formación antisistema, JxCat y ERC habían propuesto a la formación antisistema celebrar una cuestión de confianza un mes después de la investidura. Los tres grupos independentistas han mantenido una reunión esta mañana para tratar de llegar a un acuerdo, que parece que no ha sido posible.

Posibles consecuencias judiciales

Nunca antes como ayer se pudo ver tan claro que el proceso soberanista catalán ha sido un remedo del juego del gato y el ratón. Horas después de que el juez del Supremo Pablo Llarena provocara una nueva tormenta en el mundo independentista tras citar el viernes a Jordi Turull y cinco diputados investigados para revisar si les envía a prisión, JxCat, ERC y la CUP pergeñaron el enésimo cambio de guión en el último momento con un adelanto a hoy mismo del debate de investidura. Un giro que puede tener consecuencias judiciales y que eleva de nuevo la tensión en el conflicto entre Cataluña y el resto de España.

Según TV3, hubo un intenso debate desde las 11.00 entre los miembros de la CUP que duró hasta poco antes del pleno. Una de las principales razones para no votar a Turull en primera ronda a Turull era porque sería «un tiro en el pie».

Aunque la intención de los secesionistas era celebrar el pleno de investidura la semana que viene, entre el lunes y el miércoles, el movimiento del magistrado llevó a los secesionistas a anticiparse a la jugada y convocar para esta tarde el pleno para la elección del presidente de la Generalitat. Una convocatoria de tapadillo y casi en secreto del pleno más importante y solemne que puede celebrar un Parlamento, y que llevó al presidente de la Cámara a improvisar a última hora de la tarde una ronda de contactos exprés y telefónica con los grupos parlamentarios.

Más plenos exprés

La celebración de un pleno exprés no es inédita. Hace dos años y medio, Artur Mas renunció a la presidencia un sábado y Carles Puigdemont fue investido al día siguiente. Las prisas vuelven a apoderarse del independentismo, que busca el efecto simbólico de un presidente de la Generalitat electo, declarando en el Supremo y puede que inhabilitado o enviado a prisión, lo que alimentará el discurso victimista y a la vez de confrontaión de los soberanistas contra el Estado.

Si bien Esquerra y PDeCAT habían lanzado algunas señales de que querían rebajar la tensión de la legislatura, al final no han podido imponerse al criterio de Puigdemont y JxCat, que insisten en mantener el desafío. Horas antes, de hecho, cuando Torrent anunció (antes de conocer la decisión de Llarena) que la investidura sería la semana que viene, el presidente de la Cámara catalana afirmó que «hace falta un gobierno efectivo que actúe a pleno rendimiento».

«Es la hora de recuperar las instituciones», dijo en un discurso institucional desde el Parlamento catalán. «Es la hora de avanzar», insistió el presidente de la Cámara, al que los grupos de la oposición acusan de tener bloqueado el Parlamento. Sin embargo, horas después sus palabras quedaron en agua de borrajas porque la elección de Turull no garantiza un gobierno efectivo, como pide él mismo, Esquerra y el PDeCAT.

Vigencia del artículo 155

El Gobierno, por su parte, ve en la celebración hoy del pleno de investidura un intento de «mantener vivo el enfrentamiento con el Estado democrático, a pesar de que este ha demostrado sobradamente su capacidad para defender el imperio de la ley». Desde la Moncloa censuraron anoche la decisión del presidente del Parlamento catalán, que convocó con menos de 24 horas el pleno de investidura para elegir este jueves a Jordi Turull líder de la Generalitat. Las mismas fuentes advirtieron de que mientras el nuevo ejecutivo no se constituya «conforme a derecho», las medidas de intervención al amparo del artículo 155 seguirán en vigor.

En el Ejecutivo advierten de que esta actitud «menoscaba la dignidad de la institución al actuar con precipitación y falta de transparencia en contra del interés general de los ciudadanos». «El Gobierno recuerda que ya existía un calendario establecido para la investidura que ha sido modificado de manera unilateral y arbitraria con un objetivo político condenado al fracaso», incidieron fuentes oficiales.

El Ejecutivo deslizó que el movimiento de Torrent puede tener consecuencias para aquellos dirigentes investigados por el Supremo, aunque no entró a valorar este extremo.

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