Junqueras cierra la puerta a que Puigdemont gobierne desde Bruselas

Oriol Junqueras en una imagen de archivo. / EFE/Fernando Alvarado
Oriol Junqueras en una imagen de archivo. / EFE/Fernando Alvarado

Junts per Catalunya se enroca en investir al expresidente de la Generalitat aunque no sea en el Parlament

CRISTIAN REINO

barcelona. La partida de ajedrez entre independentistas en que se ha convertido la investidura de la Presidencia de la Generalitat sigue encallada en la figura de Carles Puigdemont. Sus correligionarios aspiran a que lleve el timón presidencial desde Bruselas, aunque no pueda ser investido en el Parlamento, mientras que en Esquerra insisten en lanzar avisos velados para que se aparte de la primera línea. A pesar de que el argumentario oficial republicano proclama que Puigdemont es el único candidato a la Presidencia de la Generalitat, la posición real es bien distinta.

Oriol Junqueras, en prisión desde hace más de tres meses, volvió a cerrar ayer la puerta al expresident, que pretende gobernar desde la capital belga a través de un Ejecutivo títere en Barcelona. «El problema no es si puede o no gobernar desde Bruselas. El problema es si sería una presidencia efectiva. Y es obvio que el Estado jamás permitiría que fuera efectiva. Ahí radica el problema», afirmó por carta el exvicepresidente de la Generalitat en una entrevista en Telecinco desde la cárcel madrileña de Estremera.

Esquerra no habla nunca de «investir» al expresidente, sino que se refiere en términos de restituirle o reconocer su legitimidad en una propuesta de resolución prevista en la Cámara catalana o en un acto en Bruselas en el que sería honrado a través de una votación realizada por la Asamblea de Cargos Electos, un órgano testimonial y extraparlamentario, acto que carecería de validez legal.

Los republicanos situaron el momento un posible acuerdo con sus socios más allá de la próxima semana, cuando concluyan las declaraciones de los dirigentes secesionistas ante el Supremo, entre otros Anna Gabriel, Mireia Boya, Artur Mas, Marta Pascal y Marta Rovira. Pero en Esquerra insisten en que no habrá pacto hasta que el consenso sea total en todos los aspectos de la negociación: investidura, reconocimiento de Puigdemont, un plan de legislatura y un acuerdo sobre la composición del Ejecutivo. Esquerra cierra la puerta al líder de Junts per Catalunya, pero no se atreve de momento a proponer en público nombres alternativos. Los republicanos creen que el que debe dar ese paso es Junts per Catalunya.

En cualquier caso, la entrevista de Junqueras causó un cierto revuelo en las filas secesionistas porque en un primer momento se interpretó como que apuntaba a Marta Rovira como posible candidata a la investidura. «Es un gigante, una persona en la que todos confiamos», dijo. Fuentes del partido aclararon más tarde que, al hablar de Rovira, Junqueras la elogiaba en clave interna de partido y que en ningún caso la estaba postulando como futura presidenta de la Generalitat.

Los republicanos dan por muerta la vía Puigdemont y entre otras cuestiones se muestran recelosos a apoyar la reforma de la ley de la Presidencia con la que Junts per Catalunya pretende investir a distancia al expresidente. ERC ni siquiera confirma si facilitará su tramitación y Roger Torrent podría dar hoy un nuevo disgusto a sus socios en la reunión de la Mesa de la Cámara.

Relación rota

Más allá de las diferencias que hay entre las dos formaciones secesionistas, está también el factor humano y Puigdemont y Junqueras está mucho más alejados que la distancia que hay entre Bruselas y Madrid. El mejor exponente de esa frialdad es que el expresidente de la Generalitat no ha llamado ni una vez a la esposa del líder republicano para interesarse por la situación de Junqueras en prisión o de su familia.

El líder de Esquerra da por descartado a Puigdemont como presidente desde la capital comunitaria, pero Junts per Catalunya resiste. La réplica la dio Josep Rull, exconsejero de Territorio y actual diputado de JxCat. «Puigdemont no será un presidente simbólico, será un presidente legítimo y operativo», respondió a los republicanos.

El propio candidato, mientras, continúa con su cruzada contra el Gobierno de Mariano Rajoy. «Orgullosos carceleros de la democracia, garantes de la persecución jurídica y mediática, de la violencia verbal y policial. Portavoces del inmovilismo feudal-35. ¡Qué miedo tenéis a los ciudadanos libres! Y a pesar de todo lo que hacéis, os acabarán pasando pacíficamente por encima», dijo ayer en Twitter.

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