José María Magán, magistrado en Alicante: «La denuncia de la Generalitat me recordó mi etapa en Cataluña»

José María Magán, en una imagen de archivo. / lp
José María Magán, en una imagen de archivo. / lp

El juez que rechaza escritos en catalán explica que sólo aplica la ley y cree que el alto cargo del Consell trataba de presionarle con su queja al Poder Judicial

A. RALLOVALENCIA.

José María Magán es el titular de Contencioso 3 de Alicante. La decisión de rechazar escritos en catalán en su juzgado le ha envuelto en polémica. Tanto la Generalitat Valenciana como asociaciones catalanas han tratado de que fuera sancionado. Pero el Poder Judicial y el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) han archivado las diligencias. No hay nada incorrecto en su actuación.

-Imagino que más tranquilo tras la última decisión del TSJ en la que cierra las diligencias informativas.

-Hombre, ya lo esperaba... Pero no deja de ser una preocupación y una inquietud que cualquiera pueda quejarse en este país sobre un juez y haya que estar perdiendo el tiempo redactando informes y dando explicaciones. Este tipo de cosas deberían archivarse directamente cuando se vea la improcedencia...Y más en este caso.

-Explique por qué no acepta escritos en catalán en su juzgado.

-No es que no acepte, es que yo aplico la Ley Orgánica del Poder Judicial y el Estatuto de Autonomía. La ley permite aceptar escritos en otra lengua siempre que sean coincidentes. El problema es que la definición de lengua que se hace en el estatuto no reconoce la coincidencia con el catalán, pura y simplemente. Baleares sí lo hace respecto a Cataluña, pero Valencia no. Yo no tengo nada en contra con el catalán. De hecho soy catalán y hablo catalán. Yo aplico la ley.

-¿Esperaba tanta polémica a raíz de su decisión en un trámite de una cuestión de competencia?

-La actuación de la Generalitat sí porque los conozco de mi etapa en Lérida y están acostumbrados a hacer lo que les da la gana. Desobedecer de manera arbitraria. Pero no, no me esperaba la repercusión. Y lo que es preocupante es que cuando el Estatuto dice eso, las autoridades autonómicas no lo respeten. O en ese caso que lo reformen.

-La actuación de la Abogacía de Cataluña fue cuestionable. Volvieron a mandar el escrito en catalán tras su primer rechazo.

-Ellos tienen de entrada trabajar únicamente en catalán. Lo hacían incluso con gente que venía de fuera. Me he encontrado con situaciones extrañas. Por ejemplo, expedientes de Tráfico donde el particular presentaba alegaciones en castellano y le contestaban en catalán... ¡Pero cuando lo hacían en aranés sí que respondían en aranés! El problema lo tienen con el castellano. La administración debe acomodarse a lo que el ciudadano elija.

LAS CLAVES

Denuncia de Justicia
«La Generalitat, con su queja, quiere decir: ‘Este señor nos molesta. A ver qué pasa con él’»
Queja de una asociación
«He perdido el tiempo redactando informes y dando explicaciones. Debió archivarse directamente»
Valencia-Cataluña
«Los tentáculos para inmiscuirse en la Justicia no han llegado aquí al mismo nivel»

-En el asunto en cuestión, su resolución no entra en cuestiones lingüísticas.

-Evidentemente. Esto es una cuestión muy opinable. Yo tengo que aplicar la Ley y esta no reconoce la reciprocidad del catalán. Es así de sencillo.

-¿Ha recibido el apoyo de sus compañeros?

-Sí, sí...En la Comunitat, por suerte, se trabaja con bastante más oxígeno e independencia de la que tuve en Cataluña. Allí era absolutamente asfixiante.

-¿Le sorprendió la reacción de la propia Generalitat cuando el secretario autonómico de Justicia lleva el asunto al Poder Judicial?

-Sí, además, con una actitud muy catalana que es la de tirar la piedra y esconder la mano. En primer lugar, la Generalitat no era parte en el procedimiento. Segundo, que exista una queja de esta forma es como 'este señor nos molesta. A ver qué pasa con él'. Esto ocurre también en otras autonomías donde la Administración pone en marcha todos los mecanismos para agobiar al juez o presionarlo de alguna manera.

-¿Conoce al alto cargo que le puso la queja?

-No tengo el gusto y no sé ni quién es. El Poder Judicial lo archivó directamente, sin pedirme informes. De hecho, me enteré de la denuncia cuando recibí el cierre de las actuaciones.

-¿Y esa actitud de un cargo de Compromís le recordó su etapa en Cataluña?

-Absolutamente. Lo que pasa es que en Cataluña lo hacían de manera mucho más sibilina. Allí tienen un entramado de asociaciones, periódicos... Ellos nunca se quejan directamente. Recopilan toda esa información y transmiten la inquietud que supuestamente está generando ese juez. No soy yo el único al que han masacrado con aperturas de expedientes disciplinarios y con la intención de inquietar al juez. Es un comportamiento carente de lealtad. Lo sorprendente aquí es que no es habitual que sea el propio político el que formule una queja.

-¿Por qué se marchó de Cataluña?

-El ambiente era insoportable. Se encargaron de abrirme expedientes. Un compañero me lo dijo: 'Ellos buscan tu muerte civil'. Y lo van a hacer con todos los medios a su alcance.

Quejas archivadas en el Poder Judicial y en el TSJ

La Justicia ha dado la razón al titular de Contencioso 3 de Alicante que rechazó escritos de la Abogacía de la Generalitat catalana y les obligó a traducirlos al castellano. La primera ocasión, desobedecieron. Tras la advertencia de que informaría a la fiscalía, acataron la orden. La primera denuncia por su actuación partió del número 2 de la Conselleria de Justicia, Ferrán Puchades (Compromís), quien decidió llevar el asunto al Poder Judicial sin el conocimiento de su consellera, Gabriela Bravo. El órgano de gobierno de los jueces resolvió que se trataba de una acción dentro de sus competencias. Este verano, la asociación catalana Plataforma per la Llengua interpuso una queja en el Tribunal Superior de Justicia (TSJ). Acaban de archivar las diligencias.

-El Poder Judicial le sancionó en tres ocasiones.

-Sí, sí. Pero la mayoría de los procedimientos se acabaron archivando o recurriendo, pero de eso ya no se informó.

-Al margen de este episodio, ¿existen paralelismos entre su anterior etapa y esta en Alicante?

-No tiene nada que ver. Aquí estoy muy a gusto. Los tentáculos de la administración de inmiscuirse en la judicatura, por suerte, no han llegado a los límites de Cataluña.

-¿Cree que existe riesgo de alcanzar ese nivel?

-Harían falta muchos años. En toda Cataluña se habla catalán, mientras aquí también se habla castellano. De tal forma que no se puede plantear el uso del idioma como algo excluyente, que es lo que sí se hace en Cataluña.

-¿La situación actual con el desafío independentista era previsible?

-Sí. Era como un niño malcriado al que se le ha dejado hacer todo lo que ha querido. Y cuando se ha hecho adolescente, pues ha levantado la mano.

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