Jorge Rodríguez renuncia a optar al liderazgo provincial del PSPV

El presidente de la Diputación, Jorge Rodríguez. / irene marsilla
El presidente de la Diputación, Jorge Rodríguez. / irene marsilla

El presidente de la Diputación desiste de convertirse en el candidato de consenso al no lograr garantías de ser el único aspirante

F. M. VALENCIA.

Jorge Rodríguez no será el próximo secretario general del PSPV de la provincia de Valencia. El presidente de la Diputación ha comunicado a algunos dirigentes del partido que no se presentará para ocupar el cargo que ocupa José Luis Ábalos al no haber logrado convertirse, como así pretendía, en el candidato de consenso del partido. La decisión de Rodríguez constata el principio de acuerdo existente entre Blanquerías y el sanchismo: buscar un candidato pactado, pero evitar que el presidente de la Diputación asumiera excesivo poder en el partido.

Rodríguez aparecía como el candidato 'natural' a ocupar la secretaría general de la provincia de Valencia. Como presidente de la Diputación, su ámbito de actuación como cargo público coincide exactamente con el de líder provincial. El alcalde de Ontinyent había venido valorando las posibilidades de optar al cargo, máxime teniendo en cuenta que el resultado del congreso nacional celebrado en Elche terminó siendo menos satisfactorio para sus intereses de lo que él mismo se esperaba -confiaba en alcanzar un puesto de mucha más visibilidad que el finalmente obtenido-.

Rodríguez mantuvo contactos discretos con el sanchismo, y también con la cuarta planta de Blanquerías, consciente de que tras los enfrentamientos mantenidos en los congresos federal y 'de País', tanto el PSOE como el PSPV eran partidarios de buscar acuerdos y de evitar confrontaciones. Es decir, pactar un único candidato a la secretaría general y evitar la imagen de partido dividido. En esos contactos, Rodríguez vino a ofrecerse como candidato de consenso, encabezando una dirección que contaría con todas las sensibilidades.

Pero las conclusiones obtenidas de los contactos que mantuvo Rodríguez, según las fuentes consultadas por este diario, fueron precisamente en la dirección contraria. Consenso sí, pero no con él. Compatibilizar la presidencia de la Diputación y el liderazgo provincial del partido habrían convertido al alcalde de Ontinyent en uno de los barones con mayor peso específico del socialismo valenciano. Primero, al dirigir una de las pocas instituciones públicas que dispone de una situación financiera saneada -la Generalitat no ha dudado en apoyarse en la corporación provincial para más de uno de sus proyectos-. Y como eventual líder orgánico, jugando un papel clave en algunas de las decisiones de futuro, como la confección de candidaturas -locales y autonómicas- o el proceso al que el PSPV tendrá que hacer frente a medio plazo: el relevo como líder de Ximo Puig, que en Elche ya comunicó que no volvería a optar a la reelección.

Que Rodríguez fuera el candidato 'natural' no ha vencido las reticencias que su candidatura despertaba, tanto en Blanquerías como en el sanchismo. Pese a haber asumido la coordinación de la campaña de Puig en las primarias en las que se impuso a Rafa García para liderar el socialismo valenciano, algunos de los principales colaboradores del jefe del Consell son de la idea de que Rodríguez no es un dirigente «de fiar». La brecha abierta con el 'clan de Gandia' apenas seis meses después de alcanzar la presidencia de la Diputación, y el runrún que siempre le ha perseguido y que le situaba como el primer aspirante a suceder al propio Puig, generaron un clima de desconfianza que no se ha recuperado. En Elche, Rodríguez terminó siendo nombrado portavoz de la ejecutiva. Pero la designación de Manuel Mata, el portavoz en Les Corts, como vicesecretario general, desactivó en la práctica su nuevo puesto.

Peso político

Rodríguez tampoco ofrecía garantías al sanchismo. Su calculada indefinición durante las primarias federales se convirtió en consciente militancia al lado de Puig en el congreso del PSPV. Además, este sector no está dispuesto a renunciar al liderazgo provincial que ocupa Ábalos, ahora secretario federal de Organización del PSOE. Tras el fracasado intento de Puig de desactivar las provincias en el pasado congreso 'de País', el peso del número tres del PSOE sitúa a las direcciones provinciales en una posición clave a la hora de adoptar decisiones vinculadas a la confección de las candidaturas electorales.

¿Qué consecuencias tiene el paso atrás de Rodríguez? Más allá de retratar la desconfianza que genera entre algunos sectores del partido, la bicefalia entre el líder provincial del PSPV y el presidente de la Diputación genera una incógnita respecto a quién será el candidato socialista a la presidencia de la institución provincial en 2019.

Que Rodríguez no vaya a ser el líder provincial del PSPV, salvo cambio de criterio in extremis, no significa que el congreso que tendrá lugar a comienzos de noviembre tenga que ser necesariamente de confrontación. Blanquerías y el sanchismo insisten en buscar un candidato o candidata que sume un consenso mayoritario, y que pueda formar tándem con un número dos -el secretario provincial de Organización- de forma que ambos visualicen la voluntad de entendimiento. Una imagen similar a la que hoy mismo ofrecerán Pedro Sánchez y Ximo Puig en Valencia, al coincidir en una jornada europeista.

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