Jesús Gordillo, de cartero de Grau a economista de Ribó

El asesor Jesús Gordillo. / kike taberner/La razón
El asesor Jesús Gordillo. / kike taberner/La razón

El que fuera mano derecha de Alfonso Grau, testigo del blanqueo y denunciante del PP, regresa a un puesto en el Ayuntamiento

A. RALLO VALENCIA.

Jesús Gordillo es de esas personas que tendría el valor de jugarse todas las fichas al rojo y que el azar estuviera de su parte. Y doblar el premio. Y así sucesivamente, con la habilidad especial de llevarse la ganancia a casa, justo antes de que la ruleta le empiece a a dar la espalda. Siempre en el filo, pero sin despeñarse. Moviéndose en el fango, pero sin mancharse. Un superviviente. Entró en el PP con fuerza, de la mano de Alfonso Grau, aunque ya tenía el carné de Nuevas Generaciones. Pasó por la gerencia de Fervasa -una planta de basura que también ha vivido épocas polémicas-, recaló en Laterne -la agencia de comunicación del PP en las elecciones de 2007- y finalmente volvió a los brazos de Alfonso Grau, como asesor del Ayuntamiento. Tras las elecciones de 2015, terminó de testigo en el caso Taula. Explicó que no participó en las supuestas donaciones de 1.000 euros al PP al observar que aquello podía ser un delito de blanqueo. Finalmente se convirtió en el denunciante de su propio jefe, Alfonso Grau, al aportar en el juzgado documentación que probaría que el PP se financió de manera ilegal en la campaña de 2007. Es más, reconoció su participación directa en los hechos porque admitió que pagó actos electorales del PP con cerca de 350.000 euros en efectivo que le entregó supuestamente Grau.

Esta historia tan rocambolesca merecía un final a la altura: el regreso de Gordillo al Ayuntamiento de Valencia. En esta ocasión, como economista del Consistorio en el que gobierna Joan Ribó. El hombre que se sacó la carrera mientras trabajaba de asesor con Grau -se le dieron muchas facilidades laborales, recuerdan fuentes que vivieron aquellos años- ha logrado entrar en la bolsa de trabajo de Economistas. No es una prueba sencilla. En el Consistorio son muchos los que comprueban asombrados la capacidad que ha demostrado Gordillo para superar el examen. Eran varios los negociados en el Ayuntamiento que, conocedores de que tarde o temprano llegaría el turno del exasesor del PP, adelantaron que no querían contar con sus servicios.

Fue Grau, desde siempre, su valedor. Cuentan que la entonces mujer del exvicealcalde de Valencia -ya fallecida- fue la primera en apadrinar al joven Gordillo. De hecho, ella, ginecóloga de profesión, se encargó de asistir en el parto de la familia del joven asesor.

Disfrutó aparentemente de un elevado tren de vida. Por ejemplo, llamó la atención con la compra de un chalé y un vehículo todoterreno de alta gama, un Porsche Cayenne, un automóvil reservado a las carteras más privilegiadas. La penúltima vez que Alfonso Grau supo de Gordillo fue porque este le pidió dinero. Atravesaba un momento delicado. «Necesitaba dinero. Fuimos juntos a un cajero, saqué 500 euros y se los di», contó hace un año el exvicealcalde. Volvió a tener noticias de él cuando lo denunció.

El pasado de Gordillo tiene algunas otras sombras. Por ejemplo, una condena por denuncia falsa. En su juventud, en 1997, denunció a su conserje y a la dueña del piso en el que estaba de alquiler por quedarse con las notificaciones de la demanda de desahucio. Todo era una «falacia». Le condenaron a seis meses de prisión y a una multa de 360.000 pesetas. El 'niño malo' del PP regresa ahora al Ayuntamiento.

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