Un informe de la cárcel señala que existe riesgo de que Blasco delinca de nuevo

Rafael Blasco, durante el juicio en el Tribunal Superior de Justicia (TSJ). / Irene Marsilla
Rafael Blasco, durante el juicio en el Tribunal Superior de Justicia (TSJ). / Irene Marsilla

El TSJ rechaza la solicitud del tercer grado y le reprocha que no ha hecho nada por devolver el dinero malversado

A. RALLO Valencia

El futuro de Rafael Blasco no se despeja. Todo lo contrario. El Tribunal Superior de Justicia (TSJ) ha rechazado la solicitud de tercer grado del exconseller, una medida que le permitiría acudir a la cárcel solo a pernoctar. De esta forma, el alto tribunal ratifica la resolución previa que en su día dictó el juzgado de Vigilancia Penitenciaria. El exsíndic del PP había pedido la progresión de grado -del segundo al tercero- pese a que tan sólo lleva cumplidos tres años de cárcel de los seis y medio que le impuso el Tribunal Supremo.

La Sala de lo Civil y Penal admite que Blasco goza de una plena integración social y acumula un nivel de formación elevado. Pero, los magistrados matizan que esas mismas circunstancias ya las tenía en el momento en el que decidió delinquir. Es más, ese condicionante, el de su formación, fue lo que le permitió situarse en esa situación de poder. El auto precisa que la idea de reeducación que persigue cualquier pena también supone un reconocimiento expreso de haber obrado mal, el arrepentimiento y el convencimiento de que no se repetirán semejantes conductas. En este momento, nada garantiza que no vuelva a delinquir, sostienen. De hecho, un informe de la penitenciaría le atribuye un pronóstico de reincidencia medio alto.

El arraigo y el nivel cultural del exconseller no son argumentos válidos. Los tenía cuando delinquió

Por si todo lo anterior no fuera suficiente argumento en contra, el escrito añade todavía otro factor negativo sobre el exconseller de Solidaridad y Ciudadanía. Recuerda la alarma social que generó la trama que él capitaneaba desde la Administración, así como el grado de preparación y organización para perpetrar una mecánica delictiva como la que saqueó la Conselleria. Pero, además, subraya que no ha hecho «el más mínimo intento» de reponer el dinero sustraído para «paliar las graves consecuencias económicas que determinó la actuación del grupo».

El hecho de que disfrutara de dos permisos durante las pasadas Navidades se considera irrelevante porque estas salidas fueron anuladas posteriormente por la Audiencia de Valencia. Tampoco la edad y su aparentemente mal estado de salud son condicionantes suficientes para forzar su salida de la cárcel. Respecto a su salud, añade el alto tribunal que no se han aportado a la causa informes médicos que avalen esta tesis. El TSJ, en su auto, también introduce el argumento de que Blasco tiene al menos dos causas pendientes, una de las cuales será juzgada en breve, para negar el tercer grado.

El TSJ dice que el caso generó gran alarma social y sus métodos requieren de gran planificación

La semana pasada, una reunión entre el fiscal Anticorrupción y los abogados de Rafael Blasco volvió a abrir la puerta a un posible pacto entre las acusaciones. El acuerdo, sin descender a los detalles, interesa a todos, tal y como ha informado LAS PROVINCIAS. A las acusaciones, por evitar un juicio de varios meses en el que lo más importante más allá de las condenas -condicionadas para los cabecillas por la primera sentencia del TSJ- consiste en recuperar la mayor cantidad de dinero posible.

Los acusados, por su parte, se enfrentan a un proceso con escasas posibilidades de obtener un pronunciamiento favorable. La existencia de una trama para desviar fondos ya fue destripada por el Tribunal Superior de Justicia y confirmada posteriormente por el Supremo. Ahora, con los mismos protagonistas principales y un buen número de nuevos secundarios, resultaría poco probable una absolución. Además, el empresario Augusto César Tauroni, condenado en la primera pieza del caso, adelantó hace unos semanas su intención de confesar en el juicio.

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