Buscar el consenso será el norte de José Guirao en Cultura

José Guirao promete su cargo ante el Rey en el Palacio de la Zarzuela. / Juan Carlos Hidalgo (Efe)

«Trabajo, prudencia y valentía», pilares de la gestión del nuevo ministro, arropado por la vieja y la nueva guardia socialista. «Sé que la cultura se crea por estratos y que sobre las cenizas no se construye nada sólido», afrima

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

«Trabajo, prudencia, valentía y, desde luego, consenso». Sobre estos pilares se sustentará la gestión como Ministro de Cultura y Deporte de José Guirao (Pulpí, Almería, 1959) que recibió este jueves la cartera del departamento de manos de su fugaz predecesor, Màxim Huerta. Fue en una acto breve y cordial en el que Guirao reivindicó el equilibrio entre las Humanidades y la tecnología. Estuvo arropado por dos destacadas compañeras de gabinete, María Jesús Montero (Hacienda) e Isabel Celaá (Educación), por dos de sus antecesores el cargo, Carmen Alborch y César Antonio Molina y diversas personalidades del mundo del arte y la cultural que han acogido con entusiasmo su nombramiento.

«Buscaré el consenso, aún sabiendo que está complicado y que es difícil», reiteró Guirao, a quien Pedro Sánchez llamó por primera el jueves a las cinco de la tarde. «No hablamos la semana pasada, así que no tuve ni la oportunidad de decirle que no», ironizó tras recibir del ministro saliente la preceptiva cartera y escuchar una afectuosa alocución tan breve como su mandato. «Paso página. Cae el telón. No me pidáis bises. La cultura está en buenas manos», dijo el ministro más breve de la democracia deseando suerte a Guirao, a quien regaló 'Paraíso inhabitado', último libro de su admirada Ana María Matute.

«Cuando hay consenso salen acuerdos en forma de decretos y órdenes ministeriales, pero sin él no tenemos casi nada. Voy a intentarlo, sé que está difícil pero también que en el pedir no hay engaño», dijo Guirao reconociendo las dificultades que deberá afrontar «por los tiempos y por el presupuesto». Apeló también al «necesario equilibrio» que a su juicio debe haber entre «el patrimonio, los fundamentos de la cultura y el valor de la creación contemporánea».

Rompió una lanza por las Humanidades y destacó el papel crucial de la cultura como conformadora de identidad y por su relevancia en el PIB «como generadora de dinero, evolución e investigación». «Aunque me conozcáis por el arte contemporáneo y la innovación, soy de la vieja guardia y tengo claro que la cultura se crea por estratos y que sobre las cenizas no se construye nada sólido», dijo. Reivindicó «herramientas» como el latín, el griego y la historia, «muy importantes para generar personas con formación y peso, porque la tecnología sin corazón nos lleva a sitios que no queremos transitar».

Deporte y paciencia

Especialmente cordial quiso ser el nuevo ministro con el mundo del deporte y con la prensa del sector a la que reclamó «paciencia». «Sed benévolos al menos una semana, no hablo ya de cien días, porque me aplicaré y estudiaré a fondo la situación», se comprometió. Se refirió al deporte de élite y deseó lo mejor a la selección de fútbol en su cita rusa. «No recuerdo nada que nos uniera tanto como la victoria de La Roja en el Mundial de 2010», dijo. Aclaró que «sí» practica deporte y que es «andar». «Lo abordaremos con naturalidad porque el deporte trae salud, cohesión, éxitos e integración», dijo destacando el papel integrador que juega el deporte tanto para las personas con discapacidad a las que se aproximó desde la fundación Montemadrid, «como entre quienes practican deporte caminando y corriendo por los parques».

Regresa Guirao a una casa que conoce bien y a la que llegó en 1993 de la mano de al entonces ministra Carmen Alborch «y de quien aprendí todo». Muy respetado en el mundo de la cultura, en especial en la esfera del arte, el nuevo ministro estuvo arropado por la vieja y la nueva guardia socialista. Agradeció con especial cariño la presencia de Alborch, que confió en él y lo fichó para dirigir el Museo Reina Sofía, y de otro antecesor en la cartera de Cultura, César Antonio Molina. Se había preocupado de que estuvieran a su lado dos pesos pesados en el Ejecutivo de Pedro Sánchez, la titular de Educación y portavoz del Gobierno, Isabel Celaá, y la de Hacienda, María Jesús Montero. «Las he atracado para que vengan conmigo, pero ha sido todo muy inocente», bromeó agradecido.

También quisieron ser testigos de su toma de posesión el director del Museo Reina Sofía, Manuel Borja-Villel; su colega del Prado, Miguel Falomir; el director general del Teatro Real, Ignacio García Belenguer; el director del Teatro de la Zarzuela, Daniel Bianco; el director del Instituto Cervantes, Juan Manuel Bonet; el presidentes del patronato del Prado, José Pedro Pérez-Llorca y el del Reina Sofía, Ricardo Martí Fluxá. También el ex secretario de Estado de Cultura del PP, Miguel Ángel Cortés, la directora general de la Coalición de Creadores, Carlota Navarrete, la académica y escritora Carme Riera y la directora de la Biblioteca Nacional, Ana Santos.

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