La guerra en Vaersa, cuestión de «opiniones personales»

B. F. VALENCIA.

Vaersa, un campo de batalla entre Compromís (desde sus altos cargos pertenecientes a Els Verds) y PSPV (con el secretario autonómico de Agricultura, Francisco Rodríguez Mulero, a la cabeza), es, según la portavoz del Consell, Mónica Oltra, un lugar de sana libertad y ejemplo de «identidad» del actual Gobierno. La vicepresidenta situó en el marco de las «opiniones personales» que tres miembros del consejo de administración de Vaersa rechazasen la destitución del director, Vicent García. La terna de Compromís (el secretario autonómico Julià Àlvaro y dos directores generales) opinó y votó contra el criterio de la titular de Agricultura, Elena Cebrián, ahora ya sí, abiertamente enfrentada a parte del segundo y tercer escalón de su conselleria, ocupados por Els Verds. Un cuarto miembro de Compromís se abstuvo.

Vaersa es desde hace meses el territorio de enfrentamiento entre Àlvaro y Mulero. El socialista impulsó la búsqueda de un topo ante la que Álvaro mostró reservas, matices que pasaron a mayores cuando la idea de Mulero, apoyada por Cebrián, fue frenada en seco por el conseller de Transparencia, Manuel Alcaraz.

«La gente tiene un cierto margen de libertad en nuestro gobierno que yo creo que es sana», indicó Oltra, quien afirmó que heredaron del PP una Vaersa «con muchos problemas» en donde «tienen que poner orden» para que sea «una herramienta potente en el trabajo medio ambiental». A su juicio, lo de García fue una destitución «ordinaria para dar respuestas a estos retos que tiene Vaersa», y la «disparidad» demuestra «una de las señas de identidad de este gobierno».

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