Fracasa la propuesta de ruptura con Ferraz

El plenario, durante los debates de las enmiendas.
El plenario, durante los debates de las enmiendas. / EFE/Morell.

El PSPV frena el texto que proponía un modelo de partido como el PSC, más independiente del PSOE | La enmienda, bien vista por el entorno de Puig, acaba retirada al constatarse el rechazo mayoritario en el congreso socialista

FERRIOL MOYA ELCHE.

El XIII congreso de los socialistas valencianos que finaliza hoy en Elche ha permitido cumplir algunos de los objetivos con los que la ejecutiva de Ximo Puig llegó a este conclave. Pero no todos. Tras la derrota en las primarias federales del 21 de mayo -perdió Susana Díaz, la apuesta de Puig, y ganó Pedro Sánchez incluso en la federación valenciana- el líder del PSPV necesitaba de un éxito con el que reforzar un liderazgo que había quedado tocado. Puig convocó primarias y se impuso a Rafa García, el candidato avalado por Ferraz. La primera jornada de este congreso, con ese reconocimiento explícito que Sánchez hizo del liderazgo de Puig - «Ximo, tú eres mi secretario general», le dijo- dio por resuelto de forma definitiva ese debate.

Pero a la discusión sobre el liderazgo venía unida otra, la del proyecto político. Puig, tras la derrota en las primarias federales, puso en marcha un proceso de progresiva desconexión de la dirección federal del PSOE. Consciente de que la relación con Ferraz difícilmente recuperaría los niveles de complicidad mantenidos con la gestora nombrada el 1 de octubre tras la caída de Sánchez, el líder del PSPV armó una hoja de ruta a mitad de camino entre la necesidad orgánica -marcar distancias con la dirección federal- y el discurso político -hilvanar un argumentario más nacionalista, que permitiera al PSPV competir con Compromís por el voto valencianista-.

La punta de lanza de ese programa político venía incluida en una enmienda a la ponencia sobre el modelo de partido. Un texto impulsado por los socialistas de Gandia -el gran bastión en el que se ha venido sosteniendo el poder de Puig en el PSPV- en el que se defendía la práctica ruptura con Ferraz a través de un cambio en las relaciones entre los socialistas valencianos y la dirección federal del PSOE. El documento, que citaba expresamente la adopción del modelo del PSC (un partido federado con el PSOE, pero con personalidad jurídica distinta), suponía en la práctica una propuesta de perfil secesionista con la dirección federal.

¿Y por qué esa ruptura? Para algunos dirigentes socialistas, lo que hacía Puig 'tolerando' esa enmienda era enviar un mensaje a la dirección federal: el socialismo valenciano quiere ser una federación respetada por Ferraz. Y el órdago de la ruptura buscaba garantías de que, en el futuro, las decisiones del PSPV fueran más respetadas en Madrid. En la memoria, el rechazo de la propuesta de Entesa al Senado en la campaña de las generales del 26-J, un portazo de la dirección federal a la propuesta de pacto de PSPV, Compromís y Podemos.

Otros cargos entendían, en cambio, que lo que Puig trataba de sacar adelante era una propuesta de mucho calado, que había escogido el formato de enmienda para mitigar su impacto, y que la intención de romper con la dirección federal era más que real. De ahí que Vicent Mascarell, el defensor en comisión del texto, rechazara una propuesta transaccional.

El interés por marcar discurso propio llevo incluso a los socialistas valencianos a poner en circulación su propio 'carné de socialista'. Como si de una tarjeta de crédito se tratara, el documento incluye en la parte posterior un texto del poeta de Burjassot Vicent Andrés Estellés: «Assumiràs la veu d'un poble, i será la veu del teu poble, i seràs, per a sempre, poble». Este mensaje sustituyó la idea original, un texto inicial de Pablo Iglesias, fundador del PSOE.

La enmienda dio pie -esto es el socialismo valenciano- a una negociación política. Rechazar la posibilidad de que el PSPV alterara su vínculo con el PSOE podía evitarse a cambio de 'concesiones' por parte de la dirección federal, admitió en alguna conversación el responsable saliente de Organización, Alfred Boix. Mientras tanto, el texto sufría un primer portazo por la mañana, al ser rechazado en la comisión que debatía las propuestas. El equipo de Puig trasladaba la posibilidad de arrancar de Ferraz competencias como las relativas al censo, ahora centralizadas en Madrid. A media tarde, constatada la falta de apoyos para sacar adelante el texto, los proponentes anunciaban su retirada.

La decisión supone un portazo a una de las propuestas con las que Puig trataba de enviar un mensaje a la dirección federal. La iniciativa -cuyo impulso en origen se atribuyó a José Manuel Orengo y Alfred Boix- recibió el rechazo de otros apoyos de Puig, como IS y la FSP de UGT, además del ya conocido del sanchismo.

Mascarell intervino ante el plenario del congreso para anunciar la retirada de la enmienda y para mostrarse convencido de que en algún momento el partido terminará dando luz verde a una propuesta en el mismo sentido que la suya. En el ambiente, el convencimiento de que el abandono se producía por el temor a una derrota de la propuesta y por la posibilidad de que ese fracaso acabara atribuyéndose directamente al propio Puig.

Desde el sanchismo se señaló directamente al secretario general del PSPV como responsable de lo ocurrido y se consideró que una propuesta del calado de la presentada con la enmienda había terminado provocando un verdadero ridículo por parte del equipo de Puig. «La vía valenciana -la denominación del congreso de los socialistas valencianos- se ha quedado reducida a un ramal», dijo con humor un cargo socialista.

La ponencia aprobada incorpora en el texto una referencia a que el PSPV defenderá su capacidad para conformar sus alianzas electorales en la conformación de las candidaturas territoriales, como por ejemplo, al Senado.

Más

Fotos

Vídeos