La fiscalía pide inhabilitar diez años a Echávarri por cesar a una funcionaria Crítico balance de los tres años del 'cambio alicantino'

La socialista Eva Montesinos, la favorita del tripartito para suceder a Echávarri. / EFE
La socialista Eva Montesinos, la favorita del tripartito para suceder a Echávarri. / EFE

El socialista dimite como alcalde de Alicante y el ayuntamiento queda en manos de la decisión de Ciudadanos y los concejales no adscritos

S. P. VALENCIA.

La fiscalía solicita provisionalmente diez años de inhabilitación para el ya exalcalde de Alicante, Gabriel Echávarri (PSPV), por el despido de una funcionaria interina que es cuñada del portavoz municipal del PP, Luis Barcala, según indicaron ayer fuentes próximas al caso. El Ministerio Público le acusa de un presunto delito de prevaricación administrativa al entender que despidió en abril de 2017 a Catalina Rodríguez para vengarse de Barcala después de que éste le denunciase en el llamado 'caso Comercio'.

Echávarri formalizó ayer ante la Secretaría del Pleno del Ayuntamiento de Alicante su renuncia al cargo de alcalde y al acta de concejal. Está procesado en dos causas penales por supuesta prevaricación administrativa: una por el presunto fraccionamiento de 14 facturas por un valor de unos 144.000 euros en Comercio y otra por el despido de Rodríguez. En esta segunda causa, la juez Patricia Romero dictó el pasado 21 de marzo el auto que transforma las diligencias en un procedimiento abreviado contra el exalcalde. Según se recoge en esa resolución, Echávarri ordenó el despido inmediato «careciendo de competencia para ello». Pese a que había otros 47 funcionarios interinos sin cargo a plaza trabajando en el ayuntamiento, tres de ellos en la misma situación que la cuñada de Barcala, pues no ocupaban el puesto para el que fueron nombrados, solo ella fue despedida.

Esa circunstancia, en opinión de la magistrada, evidencia «la voluntad» del entonces alcalde de llevar a cabo una «represalia». La cuñada de Barcala trabaja desde 2010 en el área de cultura.

La socialista Montesinos necesita un voto más de los que suman PSPV, Compromís y PodemosEl despido de la cuñada del portavoz del PP fue una «represalia», según la juez instructora

Echávarri sostiene que el despido fue legal porque su situación laboral suponía un «fraude de ley», al tiempo que niega que la decisión respondiera a una venganza, aunque eso, junto al fraccionamiento de contratos, le ha costado la alcaldía.

Echávarri presentó ayer su dimisión, lo que deja el futuro de la alcaldía en el resultado de unas negociaciones con Ciudadanos (Cs) y dos concejales no adscritos, transfugas de Podemos y Cs. De 29 concejales, el PSPV tiene seis, por cinco de Guanyar y tres de Compromís. Suman 14, y les falta uno procedente de Cs o los no adscritos para que la vara de mando recaiga en el partido más votado: el PP. La socialista Eva Montesinos es la elegida.

En 2015, Echávarri logró la alcaldía al frente de un tripartito con Guanyar y Compromís que, desde el principio, no funcionó como se deseaba y que se fracturó definitivamente el pasado otoño con las dos investigaciones (figura que sustituye al de imputado) del alcalde.

Echávarri gobernó en solitario desde noviembre. El pasado 23 de marzo anunció en la sede del PSPV en Valencia que dejaba el cargo, una renuncia «en diferido» hasta ayer para dar tiempo a negociar que le reemplace su número dos, la también socialista Eva Montesinos, unas conversaciones que avanzan pero que aún no están cerradas.

A través de una persona cercana, Echávarri presentó a las 9.28 horas un escrito de cuatro línea de dimisión. Han pasado varios meses de intensas presiones para que dejara la alcaldía después de su doble procesamiento por supuestos delitos de carácter administrativo: el fraccionamiento de contratos por valor de 144.000 euros en el área de Comercio y el despido de una interina, cuñada del portavoz local del PP, Luis Barcala.

El portavoz municipal de Guanyar, Miguel Ángel Pavón, calificó ayer de «necesaria» la salida del socialista Echávarri para recuperar la «normalidad institucional» en la ciudad. El portavoz de Compromís, Natxo Bellido, consideró como «positivo» que los plazos «se acorten» para elegir una nueva alcaldesa, la número dos socialista, Eva Montesinos; en referencia a la celebración hoy del pleno de toma en conocimiento de la renuncia.

La presidenta del PPCV, Isabel Bonig, consideró que la dimisión «demuestra que en tres años los gobiernos del cambio han sido un gran fraude. Alicante está sumida en presuntos casos de corrupción y no hay gobierno, hay un tripartito roto». La portavoz local del Ciudadanos, Yaneth Giraldo, consideró que se cierra una etapa «nefasta» para el consistorio y para los ciudadanos que «han sufrido un espectáculo de confrontación política y social muy lamentable». El síndic socialista en Les Corts, Manolo Mata, replicó a Bonig que «mal que le pese a su partido, Alicante seguirá en la senda del progreso» tras la dimisión de ayer.

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