Cifras de la manifestación: Mal financiados y mal contados

En un espacio cuatro veces superior, el maratón de Valencia informó de la presencia de 28.000 corredores, mientras que la protesta se quiso cifrar en 65.000 | La marcha del 18-N se califica de «histórica» tras un cálculo imposible de manifestantes

D. Burguera
D. BURGUERAValencia

En función del espacio que ocuparon los manifestantes que salieron a la calle el sábado en Valencia en defensa de la financiación, es complicado creer que acudieron 65.000 personas, la cifra de asistencia que aportó la organización del evento. Para alcanzar esa cantidad hubiera hecho falta que todo el recorrido, entero, completo desde su salida hasta su llegada (desde Guillem de Castro hasta las Torres de Serrano) hubiera estado alfombrado de manifestantes. Más de tres personas por metro cuadrado. Delegación de Gobierno contabilizó a 17.000, cálculo generoso aunque los que buscan dar un tinte «histórico» a la manifestación considerasen que el recuento fue rácano. La tecnología dice que no lo fue.

La cartografía digital desmonta los castillos en el aire. Adiós a las «manifestaciones históricas» según la percepción de cada uno. Diversas aplicaciones que trabajan sobre la plataforma de Google Maps permiten confirmar si todos los que están en una manifestación son tantos o cuantos, y lo puede corroborar Agamenón o su porquero.

Desde Guillem de Castro a la altura de la esquina con la calle Cuenca, cabecera de la marcha, hasta la Delegación de Hacienda, donde estaba la cola, caben cerca de 11.000 si se da por hecho que había tres manifestantes por cada metro cuadrado, lo cual es una notable densidad.

Para que en el espacio que ocupaban la 'mancha' de la manifestación se concentrasen (nunca mejor dicho) 65.000 personas hubiese hecho falta que los participantes fueran acróbatas, y avanzasen unos sobre otros hasta alcanzar las 15 personas por el metro cuadrado.

Los desfases entre las cifras que dan los organizadores de una manifestación y las de la autoridad competente son un ingrediente más de cualquier concentración reivindicativa desde tiempos inmemoriales. Sin embargo, la tecnología deja ya poco margen para la fabulación. Los bailes de cifras continuarán, no obstante, la tecnología impide fundamentar tantas ilusiones.

Respecto a la manifestación contra la infrafinanciación, a la mañana siguiente se pudo comprobar igualmente lo increíble del cálculo de la organización. El domingo por la mañana, el maratón concentró a más de 28.000 inscritos, que en su salida ocuparon cuatro veces más espacio que la marcha del día anterior. Es complicado mantener la idea de que en 3.600 metros cuadrados se concentraron más del doble que en la salida del maratón, que se expandió a lo largo y ancho de más de 16.000 metros cuadrados, y eso que esos 28.000 corredores se calculan considerando que en cada metro cuadrado había dos personas en el arranque de la carrera.

En cualquier caso, los descuadres en los cálculos son moneda común en las manifestaciones, no es un pecado de los que defienden que la Comunitat está mal financiada. Otros tampoco cuentan bien. El sabado anterior fueron los anticatalanistas quienes se manifestaron por las calles de la capital del Turia. A pesar de lograr la mayor afluencia en las concentraciones valencianistas de las últimas dos décadas, las cifras de asistencia de la organización son prácticamente inverosímiles. Se aseguró que acudieron 90.000 personas. Delegación de Gobierno calculó 15.000 personas, y de nuevo fue una estimación muy generosa, pues con una densidad de entre dos y tres personas, los manifestantes alcanzaron apenas los 8.000.

La reacción a nivel nacional frente ante la manifestación del sábado ha sido de perfil muy bajo. Entre los manifestantes tampoco se vivió la cita de manera eufórica al comprobar que la capacidad de convocatoria de ciudadanos 'de a pie' no fue multitudinaria, a pesar de las cuentas de la lechera.

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